El aumento de la cuota de importación de carne argentina a Estados Unidos, en medio del veto al ganado mexicano por el gusano barrenador, abre un nuevo frente de tensión para el sector ganadero y pone en duda el impacto real en los precios al consumidor. A su vez, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua propuso que la exportación de ganado gordo se pueda reanudar para aliviar la tensión en la cadena productiva en EU.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto que eleva de 20 mil a 100 mil toneladas la cuota de importación de carne de res proveniente de Argentina durante 2026, con el objetivo de incrementar la oferta de carne molida y reducir los precios al consumidor. La medida contempla un aumento gradual de 80 mil toneladas adicionales que expirarán a finales de ese año.
Esta decisión se da en un contexto complejo para el mercado ganadero norteamericano, marcado por inventarios históricamente bajos, el cierre de empacadoras y recortes de turnos en plantas procesadoras. A ello se suma el veto a las exportaciones de ganado mexicano debido al gusano barrenador del ganado (GBG), pese a que en el norte de México existen alrededor de 500 mil cabezas listas para exportación, de las cuales Sonora y Chihuahua concentran el 75 por ciento.
Organizaciones como R-CALF USA advirtieron que el incremento de importaciones no garantiza una baja en los precios al consumidor. Su director ejecutivo, Bill Bullard, señaló que experiencias previas demostraron que mayores volúmenes de carne importada se han correlacionado con la disminución del hato ganadero estadounidense, el éxodo de rancheros y, paradójicamente, el aumento de los precios finales de la carne.
Ganaderos estadounidenses consideran que la medida de Trump representa un golpe adicional a un sector que atraviesa una crisis profunda y que requiere protección para reconstruirse y alcanzar la autosuficiencia.
Desde México, líderes ganaderos han planteado alternativas para mantener el flujo comercial bajo nuevos protocolos sanitarios, como permitir la exportación de ganado gordo directamente a empacadoras estadounidenses.
El presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Álvaro Iván Bustillos Fuentes advirtió que la industria ganadera atraviesa un momento crítico, al señalar que el precio del ganado se ha duplicado y se encuentra en niveles históricos, mientras que los inventarios en EU están “por los suelos”. Indicó que esta situación ya está generando efectos visibles, como el cierre de empacadoras en Nebraska y California, así como recortes de turnos en plantas de Texas, incluida una de la empresa Tyson.
El dirigente explicó que estos ajustes en la industria reflejan la presión que enfrenta la cadena productiva, donde las empacadoras ya no pueden sostener sus niveles normales de operación.
Ante este panorama, Bustillos Fuentes detalló que en su reciente visita a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural con Julio Berdegué se le propuso la creación de un nuevo protocolo para permitir la exportación de ganado gordo mexicano, engordado en el país y enviado directamente a empacadoras estadounidenses, lo que ayudaría a enfrentar el problema inflacionario.
Subrayó que Sonora y Chihuahua concentran alrededor del 75 por ciento de las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos, y destacó que ambos estados cuentan con acreditaciones sanitarias avanzadas, lo que, dijo, debería traducirse en un voto de confianza adicional por parte de las autoridades estadounidenses para permitir un mayor flujo comercial.
El líder ganadero sostuvo que el gusano barrenador del ganado es un problema endémico y controlable, especialmente en el sur del país, donde los productores saben cómo atenderlo sin que represente una peste o una amenaza de mortandad.















