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Chihuahua
domingo, abril 12, 2026



*Queretaro cero deuda. Envidia

*Once años caóticos para Chihuahua

*Corral a tiempo de mostrar cordura

*El desafío de Maru será formidable

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El gobierno de Querétaro se declaró, hace días, sin deuda púbica, pagándola cinco años anticipadamente. El monto original era menor a los 1,400 millones, una bicoca para el tamaño de su presupuesto, sin embargo sus gobernadores decidieron reducirla progresivamente hasta dejarla en ceros, sin complicaciones administrativas ni cancelación de obra pública.

Da envidia, nosotros no tenemos datos confiables sobre la deuda de Chihuahua, pues los últimos dos gobernadores han ocultado la información. Saben que han sido desaseados, pero según notas periodísticas aisladas, podemos situarla en 45 mil millones de pesos, incluida la bursatilización carretera, comprometida para los próximos 25 años. Sólo nos ganan la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León, con presupuestos del doble o más.

Aparte de la deuda, está el boquete financiero acumulado en educación, del que tampoco conocemos números reales, pero según la inercia dejada por Duarte, podríamos hablar de 15 mil millones de pesos. También ponga en ese cajón desastroso el colapso de Pensiones Civiles, la Junta Central de Aguas y las Universidades públicas.

La administración estatal, en conclusión, está sometida a una crisis tal que de no atenderse con prestancia, creatividad, buen juicio y el compromiso solidario del Gobierno Federal, el gobierno estatal fatalmente terminará declarándose en quiebra. Simplemente ya no resiste más; o la solucionan o la solucionan.

Este caos, éste desastre financiero y administrativo, supongo, es uno de los temas tabú en la transición. Javier Corral ha instruido a su Secretario de Finanzas, el obediente Arturo Fuentes Vélez, que complique la entrega de datos, dando largas a un tema doloroso del que no puede escapar. Más temprano que tarde entregará hasta la risa.

La resistencia, desde luego, tiene que ver también con una soberbia exacerbada y ausencia de responsabilidad del propio gobernador; no soporta entrega la oficina a Maru Campos, siendo que en varios momentos previos a la elección y de diversas formas dijo a empresarios y actores políticos que la candidatura de Maru era inviable, recomendándoles no comprometerse con ese proyecto. Después del seis de junio todavía tenía esperanza de una impugnación que revirtiera la voluntad ciudadana.

El punto es que la sociedad chihuahuenses hizo ganar a la candidata panista incuestionadamente, por un margen superior a los 130 mil votos, más del 10 por ciento de diferencia sobre el candidato de Morena, resistiendo además las peores mañas y triquiñuelas de que puede ser capaz la 4T ¿Cómo puede justificar Javier Corra la obtusa insensatez de mantener una renuencia a entregar en paz, sin ser señalado por la sociedad como un político vil y mezquino? Imposible.

Su obligación política con Chihuahua es avenirse a la entrega sin resistencias y desear que la próxima administración tenga la capacidad de resolver los gravísimos problemas financieros y sepa reencausar por buen camino la administración. Saldar esa cantidad y dar viabilidad financiera a la administración es un desafío formidable para Maru y su quipo. Duarte y Corral llevaron al gobierno a un pantano sin orillas sólidas donde asirse.

Maru y quienes la acompañarán en el gobierno conocen perfectamente la crisis, supongo que es una de sus mayores preocupaciones, sin flujo financiero no es posible una administración exitoso. Pero desprovista de información oficial no puede tomar las primeras decisiones asertivas para contenerla. Un sólido equipo de financieros ya deberían trabajar en proponer soluciones.

Es muy fuerte el desgaste al que Duarte y Corral sometieron al gobierno, los últimos once años han sido de locura. Uno obnubilado por ambiciones económicas y políticas patológicas; otro arrastrado por una delirante sin razón de odios, apetitos desenfrenados de venganza, vilezas e irresponsabilidades.

Javier Corral debe hacer espacio a los nuevos empoderados, allanarse y mostrar generosidad. Está a tiempo, mientras más se resista más daño provoca a Chihuahua y más profundiza sus frustraciones. Quienes lo conocen aseguran que no lo hará, que mantendrá hasta el último segundo su narrativa rupturista. Pues como dicen en el barrio de las chivas: en su cuero lo hallará.