En un frenesí político de frivolidades y visiones cortas; de intereses personales y traiciones frecuentes; de lealtades simuladas y compromisos mercantiles, es alentador saber que todavía quedan ciudadanos capaces de honrar el concepto de bien común, que hacen lo correcto sólo por la obligación de hacerlo. Y si además lo hacen a riesgo de su persona o sus bienes, pues uno no pude sino agradecerles.
Respeto y reconocimiento a Fernando Baeza, un veterano de la política que salió de su cómodo retiro en Cárdenas para dar la lucha por el agua en la región y que, tras sentir en carne propia la ira del Tlatoani, no se amedrentó y recogió la narrativa del voto útil contra la dictadura populista, a favor de una candidata que no es de su partido.
“Soy priista y moriré siendo priista, pero hoy convoco al voto por María Eugenia Campos Galván”, declaró frente a los medios, explicando que los intereses de Chihuahua están por encima de los suyos y que en estos momentos complicados de la historia, es cuando los ciudadanos tenemos el deber moral de unir esfuerzos para detener el avance del enemigo común.
Se que Javier Corral intentó confrontarlo con Maru Campos, para evitar que hiciese el pronunciamiento, pues lo venía madurando de semanas atrás. También se que tenía prisa por hacerlo, sabía que apremiaba el tiempo, pero coyunturas de la política lo detenían. Y tengo entendido que hubo voces de priistas importantes que, de último momento, le pidieron posponer unos días su definición. A nada cedió, cuando supo llegado el momento hizo lo suyo.
Se necesita convicción y seguridad para decirle a López Obrador, frente a cámaras, “miente señor presidente, miente señor presidente, miente señor presidente” y otros muchos más “miente señor presidente”, demostrando en los hechos las mentiras. Quienes tenemos un largo compromiso contra el autoritarismo, no podemos sino reconocer el valor de Fernando Baeza y agradecer que de la cara por Chihuahua.
Por último subrayo que lo hizo sin pensar en cálculos políticos ni mediar negociaciones ventajosas. Se pronunció por Maru Campos únicamente impulsado por la obligación de ciudadano responsable, de alguien a quien le preocupa el rumbo que tomaría nuestro país si López Obrador consigue afianzar su poder en las próximas elecciones. Sería mezquino desconocer lo que ayer hizo el exgobernador. Felicidades a Fernando Baeza, alienta su compromiso con Chihuahua.
Rompeolas
Al ver a Baeza sin complejos y con la mayor entereza de frente a la sociedad, viene la pregunta ¿Dónde están Patricio Martínez y Francisco Barrio? A Reyes lo comprendo, saca la cabeza y la UIF le disparan¿ a quema ropa. ¿Pero Barrio y Patricio? Ninguno tiene justificación para seguir oculto. Hace menos de un año Patricio anduvo de aprontado con Rafa Espino y Barrio, evidentemente, ha dado más valor a su relación personal con Javier Corral -lo tiene por su hijo, dicen- que a los intereses de Chihuahua. Ambos son cómplices por omisión, cuando Chihuahua más los necesitó, guardaron cobarde silencio ocultándose en su mundillo, grande o pequeño, de intereses personales y lealtades enfermizas. Han fallado a Chihuahua, han quedado a deber. Cuando la locura haya pasado, tendrán que vivir con la carga moral de no estar a la altura de la sociedad. Si el autoritarismos avanza, serán cómplices por omisión.
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Muy bien Graciela durante el debate del pasado jueves, cerró con seguridad, madura, convencida de lo que hacía. Ayer, frente a candidatos de su partido, envió un mensaje ambiguo a la sociedad y desconcertante a la militancia. ¿Declinó o no declinó? Dijo que hoy ofrecería una rueda de prensa, si declina –ya no tiene de otra- debe hacerlo inequívocamente, con seguridad y altura. Ella sabe cómo. Y a los candidatos del PRI con posibilidades de ganar, debe dar garantías de que harán su mayor esfuerzo por sacar adelante esas elecciones en particular. En varios municipios y al menos en una diputación, la de Guachochi-Guadalupe y Calvo, los candidatos del PRI van solventemente arriba. A ellos deben defender cerrando un acuerdo de pragmatismo político con el PAN. Es un ganar-ganar: gana Maru en esas comunidades donde el PRI tiene mayoría; gana el PRI quedándose con ellas y congraciado con la futura gobernadora. Después cada uno a lo suyo, la vida no empieza ni termina en una elección. Con voluntad política hay tiempo firmar ese acuerdo ganador.
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El contubernio impúdico entre López Obrador y Javier Corral quedó exhibido en la mañanera de ayer. Acá dice que pretende constituirse en una oposición creíble y con él Tlatoani se muestra más sumiso y obsequioso que los gobernadores “cuatroté”, ofreciéndose para las campañas de Morena, con las vacunas a maestros. De otra manera no se puede interpretar que lo hayan colocado en el espacio estelar de las mañaneras, junto a la Secretaria de Educación. Perdido el pudor, ratifica su complicidad con el autoritarismo. No merece ningún respeto de quienes lo hicieron gobernador, menos de los panistas que lo acompañaron en su candidatura. Si Don Luis H. Álvarez viviese, lo habría reprendido mil veces, de muerto seguro se revuelca en la sepultura. Javier Corral es traidor cuatro veces y malagradecido hasta el infinito, ahora justifica su salida del PAN diciendo que todos, en ese partido, están podridos, menos él. Hay que joderse.

















