En 2020, un equipo liderado por Jane Greaves de la Universidad de Cardiff informó sobre la detección de fosfina en las nubes de Venus, un gas asociado con la vida en la Tierra. Aunque el entorno ácido del planeta planteaba dudas sobre su habitabilidad, la presencia de fosfina sugirió que podría haber vida en las nubes del planeta.
Recientemente, Greaves y su equipo presentaron nuevos datos en la reunión de la Royal Astronomical Society en Hull. Ahora, el foco está en el amoníaco, otro gas relacionado con procesos biológicos en la Tierra. “Lo emocionante sería si algún tipo de vida microbiana produjera el amoníaco, ya que eso podría hacer el entorno más habitable”, comentó Greaves a CNN.
El amoníaco podría tener un papel en la regulación del ambiente en Venus, pero aún no se entiende completamente su origen. Dave Clements, del Imperial College de Londres, indicó que “entendemos por qué el amoníaco podría ser útil para la vida, pero no cómo se produce”.
Algunos científicos permanecen cautelosos. Javier Martin-Torres de la Universidad de Aberdeen cuestionó los hallazgos anteriores de Greaves, señalando que la falta de agua en Venus podría hacer el planeta inhóspito. Sin embargo, la nueva evidencia sobre el amoníaco ha suscitado su interés. “Esto desafía nuestra comprensión y sugiere procesos químicos más complejos”, dijo Martin-Torres.

















