El mejor servicio que puede hacer Javier Corral a Chihuahua, en vísperas de entregar el gobierno, es guardar prudente silencio, refugiarse en su programa de giras municipales como en días pasados y dejar correr el calendario hasta el día de la entrega. Jamás lo veremos callado no está en su ADN, todo lo contrario, seguirá polemizando hasta el último día y también después, en calidad de ex. Es Javier, en oficio de Corral, ya sabemos.
Durante el primer encuentro Serrato-Mesta, en las oficinas de la Secretaría General, mil veces recalcó Mesta frente a los medios que la entrega recepción empezaría una vez “concluidas las formalidades legales”. Fue el día en que no pudo pronunciar el nombre de Maru Campos, pero si referir eso de las formalidades, denotando con su actuar que desconocía, por ahora, el triunfo de la candidata de su partido, el PAN. ¿Puso énfasis en esa traba por iniciativa personal? Desde luego que no, la insistencia revelaba una orden del gobernador.
Después, presionados los salientes por la Opinión Pública, parecía se avenían a una transición positiva, cuando viene el propio gobernador a complicarla con declaraciones destempladas, impertinentes e innecesarias: “yo fui quien lo impulsó, lo detoné. Al día siguiente de la elección dijimos que podíamos llevar a cabo un proceso informal, antes de que se iniciaran los plazos legales”. Apenas se ponían de acuerdo y mete ruido. No soporta entregar el gobierno a quien resistió la feroz persecución por él emprendida.
Encima de la imprudencia, se contradice: “hace un momento acabo de dar instrucción al gabinete para que se levante una acta de todas las reuniones”. ¿Fue al otro día de la elección o hace un momento? No está Corral en sus cabales, de otra forma su narrativa observaría menos incoherencias, el verbo es su fuerza.
No conforme con la provocadora declaración, viene con un tema que ni al caso: Esa duda –si Maru continúa o no las investigaciones- ha ido creciendo sobre todo porque recientemente se integraron al equipo de transición varios de los duartistas que trabajaron en el anterior gobierno y por que de alguna manera, hay que decirlo con toda claridad, esas investigaciones son las propias investigaciones que a la gobernadora electa afecta”.
Mira que claridoso, Maru ha dicho que continuará con esas investigaciones y Javier, sin más argumentos que su despecho, viene a desmentirla con la mano en la cintura. No tengo duda, el fantasma de Duarte atenaza el alma dolida del gobernador. Entró obsesionado con Duarte, haciendo un gobierno monotemático, sale obsesionado con Duarte. Apostó a todo o nada en su empresa contra Duarte y perdió, pero no sólo políticamente, algunos de sus arrebatos nos hacen suponer que perdió también la cordura.
Desde luego que provoca reacciones, inmediatamente recibió puntual respuesta de Luis Serrato, coordinador del cambio: “Miente el gobernador Corral, es mentira que haya propuesto adelantar la entrega, personalmente cancelo reuniones con finanzas”, dijo Serrato ante los medios, donde también pidió que las reuniones se realicen en oficinas de la gobernadora electa, arguyendo que ahí están las condiciones para hacerles frente a los medios, con entera transparencia.
Corral no fue para tomar el teléfono y felicitarla, cortesía mínima entre adversarios políticos, ahora habla por ella. Es inaudito, debería saber –nunca entenderá- que odios y rencores son malos consejeros. Actuar con los hígados –ya sabemos que tiene dos- ennegrecidos por tantas fobias viejas y nuevas sólo conduce hacia la amargura. En esa dirección camina.
Con frecuencia recuerdo a Fernando Baeza, un gobernador que llegó en las circunstancias políticas más complejas –señalado por un gran fraude que hasta el obispo amenazó con cerrar templos- y durante el ejercicio de su gobierno se empeñó en recuperar el tejido social –como decía entonces- al punto de considerar la obra política mayor que la obra civil. Y vaya que construyó en serio.
Actualmente dice que Francisco Barrio es su amigo y lo defiende, siendo que al salir derrotado organizó aquella marcha por la dignidad, pues amenazaban con juzgarlo. En la pasada elección tuvo la valentía de desafiar a López Obrador para pedir el voto útil por Maru Campos, lo que no hizo ni Barrio. Esa generosidad, mesura, templanza y compromiso con Chihuahua es la que me gustaría ver en muchos políticos actuales y sí, principalmente en nuestro querido gobernador Javier Corral.
Rompeolas
Maru Campos y Marco Bonilla disfrutan a sus anchas las glorias del triunfo. Se placen felices de la vida en cuanta reunión de su partido son invitados , sonrientes y convencidos de que la vida es buena. Mañana irán juntos a una de alcaldes electos y después Maru se entrevistará con López Obrador, según confirmaron en su oficina. Sobre éste tema después hablamos, pero anticipo que de Palacio Nacional Chihuahua no puede esperar nada bueno.
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Las leyes de género trastocaron la selección de diputados plurinominales y uno de los que está en la tablita es nada menos que Francisco Sánchez, presidente estatal de MC, apuntado en el número uno de la lista. Hay señales de un discreto complot para bajarlo, justificado en esas retorcidas leyes, y en su lugar podría llegar Amín Corral, en lista número tres. La misma jugada traían contra Omar Bazán, pero no le preocupa, pues si aplican esa ley llegaría en tercer lugar, dado que el PRI tendrá tres pluris, por el número de votos. Éste tema se mueve sordero, pero cuando resuelva el Tribunal habrá escándalo.

















