Está ido de la realidad y no tiene asideras que le permitan regresar. Camina por las calles ajeno a su entorno, ve lo que quiere ver, escucha lo que quiere escuchar. No se entera que será un ex gobernador aborrecido por los panistas al que la sociedad tiene por inútil, rencoroso, vengativo y perezoso. El gobierno colapsa y sigue alucinando pensando en que es la salvación de Chihuahua, está muy satisfecho de lo que hizo, somos ejemplo nacional.
Durante el desahogo al que llamó informe, el miércoles pasado, ofreció que ”podemos tener la seguridad que, desde donde esté, impedirá que César Duarte se burle de Chihuahua”. Lo dice a propósito de la denuncia presentada por los abogados del ex detenido en Miami, en la que reclama indemnización por tres mil millones de pesos, para resarcir el daño moral que le causaron. Cinismo en grado superlativo. Gracias, Javier, ahora podemos dormir tranquilos sabiendo que tu velas por Chihuahua.
No sabe uno quien está más deschavetado, si Javier Corral por pensar que, en calidad de ex, puede hacer lo que no hizo como gobernador o Duarte creyendo que cuando vuelva será recibido con loas y confetis, como el héroe que regresa victorioso. Son tan parecidos en su ensimismamiento que por eso se odian con rencor de rabinos.
Si teniendo todo el poder, a su servicio las instituciones de justicia, oficiando de Ministerio Público no consiguió extraditar a Duarte y solo llevó a prisión a segundones, casi todos hoy gozando de libertad ¿Cómo se le ocurre al insensato que fuera de gobierno evitará que Duarte se “burle de Chihuahua”. No me hace gracia, pero reconozco que Duarte está muerto de risa en su arraigo dorado de Miami, sabiendo que su mayor preocupación es la provisión de piñas coladas y que no llegue a incomodarlo un huracán.
Es de risa lo que dice Corral a días de convertirse en el ex gobernador más odiado de los últimos tiempos, pero decirlo no es lo peor. Como está sustraído de la realidad, habita en su propio y singular mundo donde todo gira a su alrededor, lo peor es que está sinceramente convencido de que nadie más que él puede con la tarea de rescatar la “dignidad de Chihuahua” que pisoteó el “vulgar ladrón”. Piensa con total certeza que es uno de los mejores gobernadores de la historia, que pasará como el gran demócrata, el fiscal implacable que trajo la justicia perdida a Chihuahua.
Sin embargo en algo tiene razón, como el reloj descompuesto que da la hora correcta dos veces al día, el cinismo de Duarte es aberrante, sólo comparable a sus incontenidos apetitos de poder y dinero. No sólo se encargó de hacer colapsar las finanzas estatales endeudándolas sin beneficio para la entidad, también hipotecó el futuro de la administración para los próximos 30 años e hizo imposible que los futuros gobernadores tengan viabilidad administrativa. La deuda que ahoga al gobierno sería más tolerable si hubiese quedado en obras de largo alcance y beneficio social: escuelas, carreteras, hospitales, infraestructura hidráulicos. Nada, hizo de las finanzas estatales su botín personal.
Si habría que contar con objetividad la historia de los últimos once años de Chihuahua, concluiríamos que es la historia de dos personalidades de mente retorcida, dos ególatras tan enamorados del poder como irresponsables en su actuar, dos tan parecidos e intolerantes que, visto hacia atrás, ahora no se explica uno sin el otro.
Todo empezó como novela de vaqueros, con una ofensa a la dignidad, cuando Duarte bajunamente insultó a los hermanos de Corral. El suyo es un vulgar pelito personal que si hubiese sido en una cantina, lo habrían resuelto a puños. Pero no, arrastraron a Chihuahua destrozaron la administración; uno por institucionalizar la corrupción como forma de gobierno, otro por soberbio, rencoroso y falto de compromiso que, para salvar su dignidad, sí la suya no la de Chihuahua, abandonó sus deberes obsesionado con vengarse del ofensor.
Necesitamos detener estas locuras, alguien debe decirle a César Duarte que los chihuahuenses recuerdan sus abusones desplantes de “presidenciable”, su corrupción sin límite y que si espera apoyo de la gobernadora electa está total y absolutamente equivocado. Maru no moverá un solo dedo para rescatarlo. Y a Javier Corral que cuando salga, él será quien tenga problemas con la justicia, pues la honestidad de la que se ufana no está acreditada en los hechos ¿Olvidó que tuvo de aviador en su despacho a Toño Pinedo, siendo que tenía abierta una carpeta de investigación por desvíos en la oficina de prensa? ¿Y las plataformas digitales de Hacienda que se pagaron dos veces y siguen sin dar servicio? ¿Y los negocios que presumiblemente hizo con importante empresario? ¿Los millonarios desvíos de dinero que correspondía a universidades y organismos autónomos?. No hay congruencia en el decir y el hacer, uno es el Corral que se ve en el espejo y otro el de la realidad.
Con otra, los menores problemas de Corral no son con el nuevo gobierno, así haya desatado contra Maru Campos la persecución más feroz vista en la política doméstica. Sus mayores problemas llegarán de Coahuila, Sonora, la Ciudad de México y si, también de Miami. Sabe, por que está ido pero no es pendejo, que camina con una diana sobre la espalda, por eso exige que le asignen un pequeño ejército de guardaespaldas. De ese tamaño son sus temores.
Que no permitirás que Duarte se burle de Chihuahua, hijito no tendrás tiempo ni de pensar en Duarte cuando veas las que caerán sobre ti una vez fuera de Palacio. No es un deseo, es lo que se ganó con hacer de la justicia un tema personal de venganza.

















