La distribución de agua con garrafones dista de ser una solución de largo plazo para resolver el desafío del abasto en la Ciudad, en los próximos 20 años, como sugiere el proyecto del Plan General de Desarrollo, expuso el profesor de urbanismo en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Manuel Perló.
El programa de entrega de garrafones Agua Bienestar, con un costo de 5 pesos, así como los Bebederos Bienestar distribuidos en las colonias, figuran como una de las estrategias para resolver el suministro en las siguientes décadas, de acuerdo con el proyecto en consulta.
«No creo que el garrafón de Agua Bienestar sea la solución, tampoco lo son las pipas; sin embargo, hoy las pipas y el Agua Bienestar son muy solicitadas en todos lados. Entonces, estamos paliando, mitigando el problema, pero no son la solución», puntualizó Perló.
Al presentar su décimo libro relacionado con el agua, La Ciudad Sumergida, el experto del Instituto de Investigaciones Sociales planteó que debe generarse una red con menos fugas, con más espacios públicos para infiltrar, captar lluvia, recircular caudales usados y reducir la excesiva extracción de los pozos, lo cual requiere planeación y presupuestos crecientes.
«La solución es tener un sistema público del agua eficiente, confiable, no gratuito, el agua sí es un derecho humano, pero tiene costo. Dios da el agua, pero no la entuba, dice el dicho, bueno hay que pagarla, hay gente que no puede pagar, necesita una tarifa especial, pero hay gente que sí puede pagar», subrayó Perló.
La operación de las pipas, indicó, constituye una extendida privatización del servicio, a cargo de empresas dudosas, sin garantía de ofrecer calidad del agua y con un origen, en muchos casos, basado en el huachicoleo, como se acreditó en el Municipio de Ecatepec.
El Plan de Desarrollo podrá ofrecer cosas maravillosas, pero sin presupuesto y una agenda de objetivos específicos, serán sólo buenas intenciones, ante el problema más relevante que enfrenta la Metrópoli, señaló el especialista.
«A la hora de la hora pesa mucho más el presupuesto, y lo que hace la Segiagua con sus 19 mil millones de pesos son totalmente insuficientes, ya no digo para plantear una nueva ciudad y los proyectos, sino para mantener las cosas en donde el deterioro no aumente», apuntó.
Episodios de agua contaminada, las consecuencias del hundimiento y el déficit financiero que sólo permite destinar 15 por ciento del presupuesto a obras, son síntomas de que la situación puede agravarse, aun cuando este año el Sistema Cutzamala tiene 77 por ciento de almacenamiento, dijo.
En tanto prevalezca la falta de planeación y de presupuestos programados para los siguientes años, persistirá la escasez en días de sequía y las inundaciones en lluvias, consideró el experto.
«Cada vez hay más sensibilidad, la Jefa de Gobierno ya habla de acupuntura hídrica (…) el tema fundamental es cómo lo hacemos posible», concluyó Perló.















