Obligada por la injusta y feroz campaña de linchamiento en su contra, la gobernadora Campos pasó de la prudencia política a la ofensiva mediática. Obligada a poker, en vez de recular pidiendo paz dobló su apuesta en un gesto muy de nuestras tierras; le damos hasta donde tope. Ayer concedió entrevistas en los noticieros de radio más escuchados del país, en las que sólo faltó un grado para vestirse de apache. Rechazó las acusaciones con que el régimen quiere “colgarla del asta mayor” y se echó sin titubeos para adelante ponderando el espíritu libre los chihuahuenses, asida del orgulloso regionalismo norteño.
Estoy convencido de que la gobernadora no quería verse frente a una posición así, enfrentar al régimen estaba fuera de sus planes. Su deseo era terminar bien el gobierno y dejar la vida pública con la satisfacción del deber cumplido. Por lo visto en las últimas semanas, la política y la vida (si usted quiere Dios, es católica practicante) le tienen reservados otros retos. Con su sevicia y falta de argumentos que justifiquen los ataques, la demagogia populista hizo de Maru una figura nacional. Hoy el resto del país tiene a Chihuahua y la tiene a ella como referentes de la oposición contra la izquierda radical que destruye al país. La oposición social sigue creciendo.
En la mañanera, Claudia Sheinbaum carga sobre ella un día si y otro también, la propaganda del régimen hizo de Maru su principal objeto de ataque, el partido oficial organiza millonarias marchas promoviendo su desafuero y acusándola de traición a la Patria. Le han dejado caer toda la fuerza del Estado y ella permanece firme, ganando nuevas simpatías con cada golpe artero recibido. No la están victimizando, lo que muchos supusieron pasaría. La están convirtiendo en heroína de la resistencia nacional contra un régimen al que ahora muchos anteponen el calificativo de “narco”.
Estamos viendo el principio del fin. Perdida la capacidad intimidatoria, los operadores del régimen se ven lerdos al intentar mantenerse vigentes. Antes se pavoneaban soberbios en todo el país, hoy permanecen temerosos de nuevos ataques y expectantes para salir corriendo a tiempo. Tres factores determinantes explican su inoperancia: perdieron la narrativa y por la tonto la credibilidad social, la gente ya les encontró sus numeritos; Están sufriendo asfixiante presión de los Estados Unidos, por las acusaciones de narcotráfico y corrupción; y tres, la realidad los exhibe, los narcogobernantes a quienes defiende la presidenta ya fueron juzgados y encontrados culpables por la sociedad, al menos por buena parte. Están fundidos y no se han dado cuenta.
Encima ponga que a Maru no la señalan de corrupta, de abandonar sus deberes o de negligencia. Quieren despedazarla por, supuestamente, trabajar en operativos con agencias extranjeras ¡combatiendo a las organizaciones criminales!. ¿No es lo que deben hacer las autoridades, atacar a los narcos?, es lo que se pregunta la gente. Además. ella ha negado mil veces gestionar o autorizar operativos con dichas agencias y sin embargo siguen golpeándola. A Sheinbaum le creen sin cuestionar, de Maru dudan sin pensar. No hay coherencia. La contradicción es enorme, los mexicanos quieren vivir en paz, añoran la seguridad negada por los gobiernos demagogos. ¿Es tan difícil entenderlo?.
La ridiculez con que acusan a Maru es un pretexto, lo sabe y acepta hasta el devoto más fiel. También conocen la verdadera razón de los ataques, quieren limpiar con ella el tiradero de Sinaloa. Piensan que así quedan parejos frente a los electores. Tampoco les da y la mejor prueba de sus cálculos errados es que han hecho de todo contra ella y el caso Sinaloa permanece tan vigente en la opinión pública como el primer día, mientras Maru adquiere mayor liderazgo nacional. No pueden cubrir a Rocha Moya, menos podrán con los que siguen. ¿Cuáles?, pronto se sabrá, aseguran que ya los notificó el Departamento de Estado norteamericano.
Tienen perdida la batalla contra Maru y perderán las que siguen. ¿Es que están ciegos y no ven el panorama global?. Los vientos corren contra la izquierda internacional; de Venezuela sigue Cuba, ya van por el asesino de Raúl Castro, con el infame Ortega no se molestarán pues saben que sus días están contados, Petro y Lula caerán en la próxima elección. Observen, al movimiento narcoterrorista fundado por López Obrador lo cocinan a fuego lento, los estrategas estadounidenses subirán la llama en razón de sus tiempos, no de los nuestros.
La demagogia mexicana no tiene cabida en el reacomodo de las fuerzas que mueven al mundo, cambiando aceleradamente. Para bien y para mal orbitamos en torno al poder de los Estados Unidos, o nos desintegramos. No es que guste o disguste, es que así es. ¿En serio creen que Maru está jugando a la pendeja?. Sigan creyendo que la luna es de queso y sobre su blanca superficie trotan lindos conejitos.
Rompeolas

















