Al igual que la gobernadora Campos, yo también espero que César Jáuregui no traicione sus principios con los que muchos lo conocimos años atrás, los principios de un demócrata comprometido con las libertades, el humanismo, la familia y la Iniciativa Privada. De hacerlo quedaría como vulgar oportunista, traidor y desagradecido como su amigo Cruz Pérez Cuéllar, quien recibió del PAN a manos llenas y cuando no le convino se arrojó a los brazos de César Duarte, en una campaña donde iba de palero.
¿Traicionaría Jáuregui al PAN para vender su alma al diablo, incorporándose a la campaña de Cruz?. Insisto, no creo. Pero esto nos plantea una segunda pregunta: ¿entonces a qué le tira?. Nunca he tenido a Jáuregui por incapaz o improvisado. Al contrario, lo he visto como político maduro, inteligente, experimentado. Sin embargo su obstinada incursión queriendo tumbar las puertas del PAN para ser candidato a la Presidencia Municipal, me hace pensar en que pudiese estar sobrevalorada su pericia política. Lo que ha hecho desde el fatal accidente que canceló sus aspiraciones a la alcaldía, permite cuestionar sus talentos y sentido de la realidad política.
El tendrá sus motivaciones, si la idea de traicionar no lo mueve, quizás este pensando en otra traición; la de los grupos políticos del PAN a la gobernadora Campos. Algo así como lo sucedido en la histórica asamblea donde Enrique Terrazas traicionó a Francisco Barrio, dando el gane a Ramón Galindo. Sólo que hay una pequeña, pequeñita diferencia, en aquella asamblea se jugaba la gubernatura, hoy es la presidencia municipal, con el candidato a gobernador resuelto en perfecto acuerdo de las cúpulas.
Sus planes no tienen orilla. Vean ustedes, la última vez que se reunió con la gobernadora, hará cosa de quince o más días, hizo circular la versión de que “ya me quiere (Maru) nuevamente”, tratando de convencer a los desinformados que en dicha reunión hubo una especie de perdón y el beneplácito para seguir en la contienda. Falso, ni en esta última reunión, ni en aquella previa al video con el que relanzó su precampaña, recibió el favor esperado. ¿Porqué hace correr una versión totalmente falsa, sabiendo que podría ser desmentido en cualquier momento, como acaba de suceder con la declaración de Maru, hace unas horas?.
¿Que ondas con eso?, su conducta no es de políticos profesionales ni estratega brillante. Queda fácilmente exhibido, pues la declaración que hizo la gobernadora plantea una pregunta fundamental: ¿Se va o no César Jáuregui a Morena, concretamente a la campaña de Cruz o permanece en el PAN conservando los principios con los que ella lo conoció hace 20 años?. Observen lo que desde hoy se plantea en torno a su aspiración; no si tiene posibilidades de ser candidato a la presidencia municipal, sino su posible traición o no al partido que todo le dío y a la “jefa” de cuyos éxitos fue uno de los mayores beneficiarios.
Maru está en su mejor momento político, es la única de los gobernadores opositores que desafía al populismo demagogo de Sheinbaum abiertamente y, claro está, construye poderosas relaciones internacionales. Además logró un liderazgo incuestionado en la dirigencia nacional del PAN y en la estatal es respetada su condición de jefa política. Son datos objetivos a la vista de cualquier observador imparcial, frente a esa realidad no veo como pueda César salirse con la suya pateando las puertas desde afuera. Tampoco, sinceramente, lo vea arrojado a los brazos del narco-partido. Serenos, todo se arreglará y de la mejor manera. Verán.
Rompeolas
Mientras discutimos si César traiciona o no, Santiago de la Peña sigue sumando adeptos dentro y fuera del PAN. Que Gil Loya, uno de los más comprometidos con la gobernadora, se haya abierto sin rubor a favor de Santiago, haciéndolo figura central de un cumple eminentemente político, y que varios directores de la Presidencia Municipal se tomasen la foto con él, habla de su trabajo político. Santiago está haciendo su parte y la está haciendo bien.
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Reflejos y pertinencia política mostró Alfredo Chávez, coordinador de los diputados, al ser el primero en declarar su adhesión a la gobernadora Campos, luego sus expresiones sobre traiciones y lealtades, con respecto a Jáuregui. El diputado no dudo al comentar que él y sus doce compañeros eran total y absolutamente leales a la gobernadora y recordó que no son momentos de andar fundando capillitas, como dijo el gran Castillo Peraza, sino concentrarse en proteger a la Catedral. Pues claro, el enemigo no está dentro, está fuera y muy bien identificado.
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Cruz salió zacatito, en cuanto vio que podría ser testigo de una tragedia, salió corriendo en vez de permanecer atento a la salud del jinete convulsionado. Que no corrió, dicen sus voceros. Es cierto, quería salir volando. Anda de títere y levanta-pueblos en todo el territorio estatal, pero a la menor contrariedad se desaparece. Eso le pasa por querer sacar raja política hasta de bautizos, primeras comuniones… y rodeos clandestinos.
















