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Chihuahua
domingo, agosto 30, 2026
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Hablar de que el PAN está dividido en Chihuahua es cerrar los ojos a la realidad política del partido, comparar los desacuerdos en la designación de la capital con las internas de Barrio y Corral también. Empiezo por la forzada comparación, donde por desenfoque o perversidad quieren, por fuerza, sumar peras con manzanas. En aquellas internas los ediles contendientes, Galindo contra Barrio y Maru contra Corral, estaba en juego la candidatura al gobierno del estado. En la primera se impuso Galindo apoyado en lo que sería conocido como “la traición de Enrique Terrazas”; en la segunda Maru con una poderosa operación de grupo nutrida en la clase panista que Corral jamás supo valorar.

El resultado de aquella división interna quedó para la historia: En la primera el PRI recuperó el gobierno estatal con Patricio Martínez, impulsado en buena medida por grupos empresariales filo panistas que rechazaron la postulación de Galindo. Nunca sabremos que hubiese sucedido con Lalo Romero de candidato, pero hubiese sido más competitivo; En la segunda Maru Campos logró una victoria contundente contra Morena, a pesar de que muchos que luego ingresarían al gobierno dudaban del triunfo. La explicación de los resultados es simple; Galindo nunca conquistó el apoyo social por su pecado de origen la traición. Maru, en cambio, fue respaldada por ciudadanos y miles de priistas decepcionados, precisamente por haber resistido la feroz persecución del gobernador desprestigiado. Ahí la traición fue de Corral al PAN y en consecuencia a su candidata.

Actualmente lo que vemos es un macizo acuerdo público muy bien definido entre la gobernadora y el edil de la capital. Puede que Maru imaginó algún otro candidato al gobierno, son conocidos los momentos tensos entre ambos. Pudo ser también que Marco estuvo tentado a romper con la gobernadora. Eso queda en la categoría de los “si hubiera”, en los hechos el resultado es que Maru mostró madurez al interpretar correctamente la realidad electoral, promover a otros que no fuese Bonilla hubiese sido un error grave y provocado, ahora sí, profunda división. Marco aguantó en silencio los desaires, seguro de que fracturar -ahí sí- era contraproducente para su interés. En esa decisión, hay que decirlo, influyó mucho la experiencia de Reyes Baeza y, por supuesto, la sensibilidad política del edil.

La discordia en el PAN, alimentada por panistas menores en su mayoría desempleados y catalizada por propagandistas locales de Morena, está en la designación del candidato a presidente municipal de la capital, no a la gubernatura. Son hechos muy diferentes, por eso digo que, al comparar la insubordinación actual, suman peras con manzanas. Centrados en el nivel que corresponde, vayamos al pasado. La candidatura de Marco Bonilla pudo caerse si hubiese prosperado un acuerdo político entre Corral y Maru, mismo que se frustró a pesar de que Maru, ya candidata a gobernadora, aceptó la postulación de Fernando Álvarez, entonces operador activo de Corral y Madero, acuerdo que Marco aceptó generosamente. No prosperó porque Corral desatendió la reunión, él ya jugaba enteramente con Morena.

En el proceso actual existe plena unidad entre la gobernadora actual y el virtual candidato, como está demostrado, y de ambos con el partido, tanto en el Comité Ejecutivo Nacional como en el Estatal. Maru y Marco están en armonía con las dirigencias, quien no vea esa realidad objetiva, o está ciego o la descalifica retorciendo los hechos a su interés personal. ¿Dónde está la gran división del PAN de la que algunos hablan?

Ahora, si quieren plantearla de diferente manera, por ejemplo desde el punto de vista del panismo en general, vamos a plantearlo así. ¿Dónde se ha visto una cargada de panistas relevantes contra las decisión del eje dominante (gobierno-candidatura-partido)?. No hay panistas en cargos importantes actuando contra la unidad. No veo alcaldes, diputados, santones, empresarios simpatizantes del partido. La ausencia de figuras con peso específico hace de los opositores a la gobernadora y al partido un movimiento estrecho, reducido, minúsculo. Lo que podemos observar es que se nutre por la operación de dos regidores, ¡dos regidores! y un par de activos del pasado en la banca. Mencionen a un panista relevante, fuera del protagonista, uno sólo, hombre o mujer, actuando activamente en abierta inconformidad a las decisiones de la gobernadora. Menciónenlo.

Por eso he dicho que los involucrados en la rebeldía quieren construir la unidad sobre la arrogancia de creer que son ellos el partido. En su lógica, el PAN sólo puede estar unido bajo la condición de que vayan encabezando la unidad. ¿Es en serio?, ¿El PAN soy yo?. Encima lo hacen asociados con lo más desprestigiado del PRI y en claro beneficio de Morena. La suya es una sinrazón difícil de interpretar correctamente, sin pensar en traiciones al partido y a la gobernadora que tanto les dio.

Lo que han logrado con éxito, es que su inconformidad trascienda en medios y redes sociales. Ahí es donde está la división del PAN, no entre los panistas. Es una división artificial y contraria a los intereses del partido, en tanto que favorece al adversario; el régimen de la demagogia populista. Han demostrado que pueden más sus pequeños intereses que los intereses generales de Chihuahua, pues ellos saben que sus intentos divisionistas podrían beneficiar directamente a los candidatos de Morena.

En razón de lo anterior es válido sospechar de su legitimidad, cuya pertinencia planteo en forma de pregunta: ¿para quién trabajan César Jáuregui y quienes lo acompañan en la sinrazón de ser candidato a presidente municipal contra la voluntad de la gobernadora, la voluntad del candidato y las prioridades del partido?. Quizás empezó su aventura movido por un capricho o la creencia de que recuperaría la voluntad de Maru, como intentó hacer creer a los desinformados. Lo que ahora vemos en él es un activismo dentro del PAN francamente a favor de Morena. Esa obstinación contumaz permite suponer que lo suyo es debilitar al Partido del que, para efectos mediáticos, pretende pasar por baluarte superior. Su conducta abre caminos para el secuestro de Chihuahua por la dictadura obradorista. En esa parte veo un parecido entre la disputa interna actual y la de hace seis años; Corral trabajó antes, durante y después contra el PAN y a favor de Morena, Jáuregui está siguiendo sus pasos. Mientras no demuestre lo contrario, la sospecha permanece.