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jueves, septiembre 10, 2026
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En el camino sin retorno al que lo llevaron sus malos cálculos, César Jáuregui busca salidas alternas que le permitan hace un mínimo control de daños. Consciente de que su proyecto personal quedó cancelado al optar por el enfrentamiento directo contra la gobernadora, semanas atrás viró hacia el Plan B; arrebatar a Maru Campos la prerrogativa política de influir determinantemente en la designación del candidato a la Presidencia Municipal. Quiere secuestrar la designación con el propósito de imponer a Manque Granados en la candidatura.

No es ocurrencia, por lo menos un par de veces ha ofrecido abandonar la contienda, a condición de que la diputada federal sea candidata. Es otro de sus osados movimientos sin destino probable, carece de poder político que respalde sus pretensiones. ¿Qué, objetivamente, tiene César Jáuregui para ofrecer a Manque?. ¿los dos regidores y cuatro activistas de la renata que ya trabajan para Cruz Pérez Cuéllar?.

Jáuregui, más bien, fantasea con la loca idea de convertirse en cerebro tras el trono, en el improbable caso de que consiga secuestrar la decisión. Se arroga el mérito de haber colocado a Maru en la presidencia municipal y sueña con que puede hacer lo mismo con Manque. Está sobrevalorado, ni puso a Maru, quien ya tenía una respetable carrera política antes de ser alcaldesa, ni tiene recursos políticos para imponer a Manque.

En todo caso le dio el beso del diablo, si la diputada mantenía alguna escasa probabilidad de llegar a la alcaldía, la perdió al dejarse tripular por Jáuregui. Es muy simple; dejándose conducir por esa relación se colocó al lado de los complotistas que, ahora mismo, están más identificados con la demagogia populista que con el PAN.

Con sus titubeos, Manque no sólo complicó al máximo sus aspiraciones de alcaldesa, también está perdiendo la carrera por el sexto distrito. Ahí tomó impulso Alfredo Chávez, precisamente por mostrar lealtad y sentido de compromiso con el PAN. Si alguien pudo competir contra Santiago y, antes del accidente, contra Jáuregui, es Alfredo Chávez. Sin embargo replegó su aspiración en honor a la unidad. Ese gesto de madurez política y su trabajo en el Congreso lo tienen a un paso sexto distrito.

Existe información creíble de que otros estimulan las ilusiones de la diputada. En estrechos círculos panistas trascendió que se ha dejado seducir por susurros de jefes internos en la estructura del Dhiac y ciertos integrantes del gabinete estatal. Desplegaron por separado un soterrado activismo interno con intereses particulares pero mismo objetivo; arrebatar a Maru la decisión. Ellos no están en la insubordinación de Jáuregui, pero le hacen el juego presentando una doble cara; durante el día prometen lealtad y por la noche hacen barranco al llano.

Atempérense, una fractura en el PAN comprometería la elección estatal, el Plan C de los complotistas. Necesitan entender que Marco Bonilla podría ser el más perjudicado con arrebatos de indisciplina, ¿quieren facilitar la elección del enemigo?. El virtual candidato ha honrado su palabra de unidad y la seguirá honrando, es el más interesado, ¿qué ondas con algunos de su entorno?. Ahora mismo Maru y Marco están en los mejores términos y así deben llegar al día de la elección, pero no pierdan de vista que Maru ya es y Marco quiere ser.

También tengan presente que la gobernadora tiene planchadas sus decisiones con la dirigencia nacional de su partido, el virtual candidato, varios de los líderes más activos en la operación del partido, con el líder nacional del PRI (frente a la muy probable alianza), con empresarios y con los mismos aspirantes, entre los que está Manque Granados, al menos de palabra.

Jáuregui fue cerrándose las salidas, ¿cometerá Manque la misma tarugada sólo por escuchar ciertos cantos de sirena?.

 

Rompeolas

 

Marco Bonilla colocado entre los 300 líderes más importantes del país, ¿alguien tiene dudas de que ya empezó a operar la caballería en su favor?.