La presidenta Sheinbaum está rebasada, ya no sabe como lidiar con las presiones impuestas por el gobierno de Trump. La narrativa patriotera y soberanista de “no subordinación y no protectorado” quedó reducida a ordinario estribillo insustancial y sin embargo permanece asida a él como náufrago a su tabla. Ante la grosera interpelación del presidente norteamericano en la asamblea general de las Naciones Unidas, nuestra presidente no pudo más y respondió con una ironía elemental: “yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de droga. O podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas. Pero no lo voy a decir porque tenemos buena relación con el presidente”.
El “podría pero no”, deja ver la inseguridad de Claudia Sheinbaum. Da la impresión que prefiere no tentar al ególatra para evitar que la incluya en su narrativa de narcopolítica, de la cual ha estado exenta hasta hoy. Es una jefa de estado chiquita que se enjuta todavía más ausentándose de los grandes escenarios internacionales. Nuestro país es puesto como epicentro, con todas sus letras, de las organizaciones criminales y quien debe representarnos opta por esconderse en la seguridad de su mañanera controlada, intentando salir del paso con apenas una tímida respuesta. ¿Así defiende la soberanía, ocultándose en sí misma?.
Frente a los insultos de un presidente como Trump, en los inicios de su gobierno le fue celebrado internacionalmente la política de “sangre fría”. Y tuvo razón, hay que valorar lo que significa el enorme poder del Vecino arrogante para la economía y la seguridad de nuestro país. Sin embargo, la feroz y constante ofensiva la llevó al límite; ya no puede desdoblar el discurso soberanista o apelar a ironías infantiles como retorica defensiva, mientras EU fortalece la ofensiva en los frentes diplomáticos, judiciales, financieros, mediáticos contra altos y desprestigiados funcionarios del gobierno morenista. Aprietan más el cerco sin que nuestra presidente pueda hacer algo relevante para frenar la ofensiva.
Su gran problema, en consecuencia problema para el país, es que Donald Trump y quienes lo acompañan en la cargada contra el régimen están asistidos por la razón. Existe un número visible de gobernadores y altos funcionarios de su gobierno que forman parte activa del crimen organizado. No son sus protectores, son parte. No viene al caso enlistar los nombres otra vez, han sido mil veces mencionados dentro y fuera del país. Sea con este gobierno republicano de modales rupestres o sea con demócratas civilizados, a todos esos personajes les irá llegando su momento, unos antes otros después. El punto de ruptura está en que Sheinbaum decidió encubrirlos así el país tenga que pagar elevados precios y ella pasar a la historia como protectora de narco-políticos.
Mantiene la coraza impune pese a observar que la evolución en declaraciones y hechos de los Estados Unidos es muy clara: de cárteles ordinarios pasaron a organizaciones terroristas que ocupan la franja fronteriza, después los señalamientos de funcionarios que los protegen, luego los trascendidos mediáticos sobre revocación de visas y a los anuncios oficiales de revocación siguieron los pedidos de detención con fines de extradición. Ahora la estridente declaración presidencial frente a los gobiernos del mundo sobre que los carteles mexicanos son el ISIS Latinoamericano, enemigos de la humanidad y por tanto es inadmisible tenerlos en los 3 mil 200 kilómetros de frontera común.
¿Qué sigue?. Su hoja de ruta está bien trazada, seguirá lo que tienen planeado que siga, sólo ellos saben. Pero en sus planes han dicho que todas las opciones están abiertas; intervenciones directas, nuevos imputados en sus cortes, la declaratoria de que Morena es una organización terrorista. Harán lo que tienen decidido sin consultar a nuestro país, entenderlo y aceptarlo es lo mejor para nuestro gobierno. No se trata de observaciones delirantes de un alucinado en campaña, siguen un plan y lo siguen por nota. Son varios los especialistas que hablan de acciones inminentes, conclusión que reforzó este día el embajador Johnson, al declarar que México debe defender su soberanía de intervencionismos externos, sí, pero también de la intervención del narcotráfico.
Ante las exigencias en tono elevado, Sheinbaum mantiene su política de caricatura queriendo frenarlos con ocurrencias semánticas y estribillos huecos. Necesita ofrecer respuestas reales y pronto, la IA estima que hay un 70 por ciento de probabilidades de que EU emprenda otras acciones unilaterales en los próximos 30 días. Quién sabe, tanto han dicho que ya viene el lobo, que dejaron de temerle. Abusados, para habladurías ya fueron muchas, el lobo sigue avanzando en nuestra dirección y lo hace a prisa.
Rompeolas
El coro de la demagogia populista trae de encargo al edil Marco Bonilla, futuro candidato a gobernador por el PAN. Entendible, ni modo que le aplaudan sabiendo que pronto estará en campaña contra el ganador del dedazo demoscópico. En el caso de la cuadra (no calle) Bustamante, tienen la batalla perdida, vender a los Mares es una decisión correcta. Desde hace años era un pedazo de calle que sólo usaban los clientes de Alsuper, cerrarla no trastorna absolutamente nada desde el punto de vista vial. Además, recibirá 18.3 millones de pesos, mucho más de lo que vale como terreno. Han dicho que ese dinero será usado en soluciones viales en otros sectores de la ciudad, ¿dónde está el problema?. Pues sólo en la mente de quienes insisten en mortificar. Lo único que necesita el edil ahora, es cerciorarse de que, efectivamente, ese dinero sea utilizado para lo que han dicho, facilitar la circulación en algunos cruceros complicados, que seguramente ya tienen ubicados y planteadas las soluciones. Cuestionar la decisión es mezquina politiquería.
















