En rápido vistazo es fácil observar que los candidatos oficialistas que competirán por los estados fronterizos del norte, se ven francamente famélicos. Su falta de personalidad, dependencia con padrinos señalados por el gobierno de los Estados Unidos o vinculados con organizaciones criminales los presentan como escasamente competitivos. ¿Los envían a la derrota, entregando la frontera norte a los Estados Unidos, como tanto se ha especulado?.
Empiezo por la candidata de Baja California, Julieta Ramírez. Es una joven de tan sólo 31 años que a los 24 su trabajo era cargar la bolsa de la ahora gobernadora, Marina del Pilar, cuando desempeñaba el cargo de diputada federal. Antes de ser diputada y luego senadora, la mayor experiencia de Ramírez fue coordinar la campaña juvenil de la entonces candidata a la presidencia municipal de Mexicali, Marina Del Pilar, por supuesto. En el lapso de sólo doce años pasó de asistente de una diputada desconocida a candidata a gobernadora.
Entre paréntesis, un dato aparentemente suelto: Hoy se informó que Carlos Torres, exesposo de Marina del Pilar, fue sancionado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por presuntas operaciones con el cartel de Sinaloa y hace tiempo la gobernadora reconoció que le fue retirada la visa, abriendo versiones de que estaban relacionados con actividades delictivas.
También existe la sospecha de que resolvieron divorciarse para evitar que la gobernadora fuese asociada con las presuntas actividades delictivas de su esposo y que ella negocia con los Estados Unidos para conseguir beneficios personales a cambio de información de seguridad. Muy truculenta la trama en torno a Julieta Ramírez.
En Sonora postularon a Lorenia Valles Sampedro, militante de izquierda asiduamente perdedora durante su tiempo en el PRD, partido en el que permaneció por más de dos décadas, siempre de candidata con una derrota tras otra. Como tantos, en 2018 pasó a Morena, donde pudo al fin ganar una diputación federal, a la sombra de Alfonso Durazo. De ahí, el gobernador de Sonora la hizo presidenta del DIF estatal y luego senadora de la República, cargo al que pidió licencia cuando se registró por la candidatura al gobierno estatal.
Su despegue político se debe principalmente al gobernador Durazo, otro de los señalados por el gobierno de los Estados Unidos, por estar presuntamente vinculado a organizaciones criminales. Es otro al que le habrían retirado la visa, según diversas versiones periodísticas y el ahora impulsor de Lorenia, la eterna perdedora, para ser gobernadora del estado por Morena.
En Nuevo León de plano se descararon, eligieron sobre perfiles más competitivos a Clara Luz Flores, quien participó de candidata al gobierno en la campaña del 2021, quedando relegada al tercer o cuarto lugar. Ella si tiene carrera propia, ha sido diputada local, presidenta municipal de Escobedo en tres periodos, pero quedó marcada por el fantasma de la espantosa derrota pasada. Y Morena viene a postularla de nuevo, otra perdedora.
Junto a ellas está Cruz Pérez Cuéllar, un político formado en las filas del PAN desde su primera juventud, cuando al lado de Javier Corral soñaban con dominar el mundo. Ahora Cruz, siendo alcalde de Juárez, es señalado como uno de los presidentes más corruptos en la historia de la frontera y de tejer vínculos sospechosos con organizaciones criminales y personajes acusados de traficar huachicol fiscal. Con alguien formado en la ultraderecha desde que inició en política, que fue dos veces presidente estatal del PAN y diputado federal y local por ese partido, Ariadna Montiel promete recuperar el estado para la izquierda. Mayor contradicción no puede haber.
No se, al ver esos perfiles tan flojos, como el de las tres mujeres, o tan cuestionados como el del candidato por Chihuahua, es fácil pensar en que Morena (Sheinbaum) no se esforzó en mandar a sus mejores hombres y mujeres a competir por los estados fronterizos del norte. ¿Están resignados a entregar la frontera?, ¿política ficción?. Ella tendrá sus razones, yo sólo apunto lo que dicen los expedientes personales de vida de cada uno.
















