No soy de los antimorena que lamentó la victoria de Lula ni la derrota de Trump, esos triunfos o victorias que sean celebrados o lamentados por sus respectivos pueblos, a los mexicanos poco nos va o viene. Observé, eso sí, los sólidos sistemas electorales en cada país; En Brasil Bolsonaro ganó la primera ronda con escaso margen e igualmente perdió en la segunda, en Estados Unidos el partido Republicano sufrió la peor derrota desde el Watergate, sin que hubiese conflictos poselectorales en ningún país.
Es la importancia de organismos electorales robustos y leyes inspiradas en valores democráticos, hacen valer el voto ciudadano. En México lo tuvimos entre 1990 y 2018, de que nació el INE al triunfo de Morena. El país vivió una ventana democrática que abrió el poder a las alternancias; del PRI al PAN, del PAN al PRI y del PRI a Morena. Aquellas instituciones ciudadanizadas dieron valor a la voluntad expresada en las urnas, incluso en votaciones tan apretadas como la del 2006 (nunca presentaron una prueba).
El respeto de la voluntad ciudadana es precisamente lo que perdimos con el autoritarismo lopista. Son los mismos organismos, pero relajaron las leyes y ahora los dirigen funcionarios devotos a la demagogia. ¿Qué garantía tiene un candidato de la oposición que ganó su elección con márgenes menores a dos, tres por ciento, de que le sea respetado su triunfo con esos funcionarios?. Ninguna, lo sabemos porque consejeros del INE y magistrados del Trife pisotearon la voluntad popular entregando una mayoría calificada espuria al partido con el cual se identifican, Morena. No es una suposición, es un hecho comprobado.
Con las recientes experiencias electorales de Brasil y EU, en el contexto de un gran escándalo en el INE, es momento para que los mexicanos hagamos una pausa y nos detengamos a pensar en esa parte esencial de la democracia; los árbitros y las leyes bajo las cuales deben regir su conducta. No hay peor fraude contra una sociedad libre, que arrancarle su derecho a decidir sobre sus gobernantes. En esas estamos ahora; el autoritarismo demagogo se ha propuesto permanecer en el poder, aún contra la voluntad popular.
En Brasil pudo ganar Lula, en EU derrotaron a Trump, antes los colombianos sacaron a Petro y más atrás los argentinos eligieron a un iluminado de la extrema derecha. La decisión de una sociedad expresada en las urnas puede ser buena o mala, pero es su voluntad. También nosotros tuvimos nuestro momento con López Obrador, millones de mexicanos creyeron en que traería prosperidad, democracia y decencia al poder, así que votaron por él. Pues miren, nos trajo muerte, corrupción, autoritarismo y polarización.
Aunque nos equivocamos como país, lo importante es que fue democráticamente electo. No podemos perder ese derecho ciudadano, tenemos obligación de exigir su aplicación plena, queremos de vuelta el valor de nuestro voto. Si en votación democrática vuelve a ganar la demagogia, perfecto. Pero están empeñados en arrancarnos ese máximo poder ciudadano. Lo hicieron al imponer a Taddei, presidenta del INE que, aparte de muy corrupta, entregó el órgano al régimen. Quieren hacerlo también ahora, negados a elegir presidente por consenso y restituir las leyes que mantengan al gobierno fuera de las elecciones.
No soy catastrofista, lo he dicho antes y lo ratificó ahora, en este momento de la mayor importancia para el país: mientras exista la posibilidad de que ciudadanos libres cuiden las urnas y cuenten los votos, hay esperanza. Chihuahua puede ser un gran ejemplo nacional, como en los ochentas, cuando la población se rebeló contra el corrupto PRI. Los partidos opositores, ahora PAN y PRI juntos (MC sigue asumiendo rol de palero) no necesitan hacer mucho, sólo postular candidatos presentables y cuidar las urnas con la misma determinación de aquellos ejemplares luchadores sociales.
Veamos los resultados electorales de Brasil y Estados Unidos, contrastémoslos con los de Venezuela hace dos años y concluiremos, necesariamente, que de la ventana democrática todavía tenemos una rendija abierta. La perdemos y varias generaciones de mexicanos se perderán junto con ella. Estamos a tiempo, hagamos el trabajo.
rompeolas
No termina uno de sorprenderse, mire lo que hace la sin razón; Álvaro Madero queriendo conseguir el dedazo de Maru Campos para ser candidato a presidente municipal. ¿Es qué son desmemoriados o piensan que pueden tomar el pelo a los panistas?. Por favor, Álvaro es hermano de Gustavo Madero, coautor en la feroz persecución que, junto a Javier Corral, ordenaron contra la entonces precandidata y hoy gobernadora, Maru Campos. Hasta tenía un detallado cronograma de cuando, donde y como sería detenida, del que Madero su ufanaba como su obra maestra de política. Y ahora don Álvaro busca ser favorecido por quien fue víctima en aquella persecución donde su hermano, entonces aspirante a gobernador, participó activamente. Ahora sí la jodimos.
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Y luego está el senador discreto, el improbable Mario Vázquez. Levantó la mano de manera remisa, como si fuese cosa de querer y no de poder. Mario desaprovechó la enorme oportunidad de su vida para seguir avanzando en política y no de presidente, gana la elección o al menos pierde de manera digna y hubiese sido un aspirante creíble por la gubernatura. Pero el hombre perdió estrepitosamente, entre otras cosas porque no le gustaba asolearse ni levantarse temprano. Como candidato fue una calamidad, de senador nadie lo toma en cuenta y el señor se asume con méritos para ser Presidente Municipal, que desfachatez. Ambos tropiezan con la realidad, construyen fantasías sólo posibles en su mente.
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Muy apuestos, con sus camisas hechas un gabazo, se apersonaron en el CEN del PAN Juan Blanco, Pony Lara y René, con la exigencia de pedir libertad para César Jáuregui. ¿Es en serio? ¿Qué demonios tienen que ver Taboada o Romero en el proceso judicial de César? Si realmente quisieran ayudarlo, pónganse en huelga de hambre frente a las instalaciones de la FGR en Ciudad de México o bloqueen con diez mil personas los accesos al temido penal. Ya dejen de lucrar con César, él esta en una fría celda de dos por tres mientras ustedes, muy orondos, quieren aprovecharlo con la loca idea de conseguir prebendas políticas. Que miseria, lo empinaron hasta llevarlo a prisión e insisten en que desde allá su nombre les procure hueso. Hay que verlo para creerlo. A propósito, ¿Por que no llevaron al deschavetado y rendido crucista?.
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Marco Bonilla se recupera más rápido de lo que los médicos y probablemente él mismo esperaban. Subieron a redes un video de su visita a Cuauhtémoc y apenas se aprecian los rasgos de la parálisis. Me da gusto por él, los chihuahuenses lo necesitan al cien y concentrado en la campaña, será pesada la batalla contra los demagogos autoritarios. De pasada, esas imágenes desactivan la bajuna grilla que la propaganda oficialista desató en su contra.
















