La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), perteneciente a la Iglesia Católica, urgió a la sociedad a participar en la pacificación del País, sin dejarle toda la responsabilidad de ello al Estado.
Durante la clausura del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, Ramón Castro Castro, Obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la CEM, dijo que no se construye la paz en un país donde se invisibiliza, relativiza e, incluso, instrumentaliza a las víctimas.
«Allí donde las víctimas son invisibilizadas, relativizadas y por desgracia a veces instrumentalizadas, allí la paz se vacía de contenido», alertó Castro Castro.
Indicó que construir la paz en un país herido como México puede parecer una tarea desproporcionada, pero cada acto de cuidado y de escucha ya es una victoria.
«La paz comienza allí donde alguien decide no ser indiferente. Un día, hermanos y hermanas, seremos cuestionados, no por los cargos que ocupamos ni la importancia de ellos, ni por los documentos que elaboramos ni por las palabras que pronunciamos, seremos cuestionados por los rostros que supimos reconocer. La paz nos necesita a todos».
Además, aseguró, que según el pensamiento del Papa León, la paz no es una utopía, sino una tarea creativa y generativa.
«La paz no puede seguir siendo concebida como una tarea exclusiva del Estado, ni como una responsabilidad delegada a unos cuantos. La paz exige la participación activa de todos los sectores. Esta corresponsabilidad supone abandonar la lógica de la acusación permanente y de asumir con honestidad la parte que a cada uno de nosotros nos corresponde», añadió en su discurso.
Enfatizó que la violencia no puede ser superada con soluciones inmediatas o medidas coyunturales.
«Construir la paz exige paciencia histórica, exige continuidad y exige perseverancia. Implica fortalecer capacidades locales, acompañar procesos comunitarios y sostener el compromiso aun cuando los resultados no sean inmediatos. La paz es una tarea siempre inacabada que debe ser constantemente construida», expresó.
«No puede haber paz auténtica allí donde se normaliza la injusticia o donde se guarda silencio frente al mal. Callar ante la injusticia no preserva la paz, la erosiona desde dentro».
Reiteró que la paz no se construye desde la negación de la realidad ni desde soluciones técnicas desconectadas de la vida concreta de las personas, sino de la escucha, la verdad y la corresponsabilidad.
En este Segundo Diálogo Nacional por la Paz, el cual se realizó del 30 de enero al 1 de febrero en las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara, Jalisco, participaron integrantes de la Iglesia, así como académicos, víctimas y sociedad civil para hablar sobre el impacto de la violencia.
















