Pronto vamos a saber de qué estamos hechos los chihuahuenses de la presente generación, comprobaremos si el carácter bronco y espíritu libre desarrollado durante generaciones de adversidades luchando contra la naturaleza en llanuras y serranías permanece en nuestros genes, o lo hemos perdido. Los mayores nos enseñaron la importancia de llegar a tiempo, con determinación y coraje, a los momentos relevantes de la historia. La Revolución y las luchas por la democracia del país no se entienden sin el aporte de los chihuahuenses. Aquí nació y murió la Revolución, aquí empezaron y tomaron impulso los cambios democráticos en los muy tempranos ochentas.
Hoy estamos nuevamente a prueba. No pedimos, no buscamos, no esperábamos que la historia nos pusiese al frente de la lucha por recuperar al país de la demagogia populista que lo tiene secuestrado. No es que seamos los únicos, por supuesto, millones de mexicanos han resistido valientemente los impulsos demagogos y, con absoluta seguridad, cada vez serán más los que sumen sus nombres a la resistencia ciudadana. Como muestra está Carlos Manzo, un edil valiente al que mataron por desafiar a los grupos criminales y al gobierno. Su esposa, Grecia Quiroz, recogió la bandera y la mantiene arriba, es la mejor posicionada para gobernadora de Michoacán. Hay muchos y bien plantados, pero circunstancias de la historia pusieron a los chihuahuenses en el centro de la disputa por el país.
Todos sabemos como y cuando empieza una crisis, nadie como y cuando terminará. La de ahora empezó con el régimen usando a la gobernadora Campos y a Chihuahua de distractores para cubrir sus complicidades criminales en Sinaloa y otros estados. ¿Dónde y cómo terminará?, imposible saber. Sin embargo tenemos la certeza de que ha evolucionado velozmente hacia el choque definitivo. Por la obstinación de Sheinbaum en mantener el pacto de impunidad con los grupos criminales y las nuevas condiciones internacionales, la crisis que inició siendo político-electoral, escaló casi de manera súbita a nivel de urgencia prioritaria del régimen por mantener en el poder. Cuando tomaron injustamente a Maru de su enemiga, la pusieron al frente de la oposición. La hicieron figura nacional con potencial para encabezar la causa ciudadana.
Hoy el destino de la Patria se juega en Chihuahua, decirlo no es romántico ni narrativa retorica. Es lo que sucede ahora mismo en el país: Si cae Maru, cae Chihuahua; si cae Chihuahua se consolida el narcoestado fundado por López Obrador, sueño de muchos palurdos mentecatos que nos gobiernan. Como mínimo, por quienes pudiesen considerar alarmista mi observación, estamos frente a la primer gran batalla de los mexicanos libres contra la pandilla de narcogobernantes, políticos corrompidos e inescrupulosos dispuestos a cualquier exceso con tal de seguir encaramados, por las buenas o las malas, en la parte superior del Poder.
En esta confrontación el tema no es Maru, también a ella llevaron al baile. El tema es la viabilidad de México como país libre; democracia o autoritarismo, desarrollo social o subsistencia colectiva. Por la razones que sean y contra lo que muchos pensaron, la gobernadora se puso al lado de la libertad, su diferencia con relación a gobernadores anteriores es que no agachó la cabeza, se ha mantenido firme resistiendo la brutal ofensiva del Estado. En cambio Claudia Pavlovich de Sonora, Quirino Ordaz de Sinaloa, Omar Fayad en Hidalgo, Carlos Miguel Aysa de Campeche, Carlos Joaquín González de Quintana Roo y otros entregaron sus estados a cambio de conservar lo robado y becas en el Servicio Exterior. En premio a sus servicios, recibieron consulados o embajadas. Lo mismo intentó en Chihuahua, sin éxito, Javier Corral, hoy ciego devoto de la demagogia. Tres años después lo cubrieron con la sábana inmunda de impunidad.
Cerrados están los espacios para tibios e indecisos. Lo dijo en sus primeros meses López Obrador, como parte de la narrativa estándar de la demagogia internacional: “O están con la Transformación (Revolución o como quieran llamarle) o están contra la Transformación. Ahí nos encontramos, es el momento de tomar partido, queramos o no. Y que nadie se diga engañado, las ingenuidades serían tomadas por cobardía o mezquino interés. Si fracasa la campaña por la libertad el país entero sufrirá las consecuencias, Chihuahua principalmente. Entonces empresarios grandes, medianos y pequeños serán extorsionados por minúsculos burócratas, quedará borrada la línea entre crimen y gobierno, colapsará la infraestructura de comunicación, de salud, nuestros niños recibirán una educación ideologizada, estandarizarán el derecho de piso. ¿Exageración de un conservador insatisfecho? Vean Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Campeche. Son varios los botones de muestra.
Los que no se pongan hoy a favor de la libertad, que no anden mañana llorando. Algunos millonarios, profesionistas e intelectuales, acomodaticios todos, se consuelan creyéndose a salvo de una eventual catástrofe. Ilusos, irían por ustedes primero y entonces sería demasiado tarde para actuar. Es ahora y aquí, en Chihuahua, donde los mexicanos libres tenemos la obligación de dar la batalla. Tomamos con carácter el desafío que nos puso la historia o al país se lo lleva la chingada, con nosotros por delante. Vayan tomando sus lugares, el tiempo de fingir ya caducó.

















