Desde su falso retiro en Palenque, López Obrador ha realizado cuatro incursiones públicas. Digo falso porque, desde las sombras, sigue operando en Morena, quiere imponer una reforma electoral regresiva, incomoda a Sheinbaum, lanza mensajes de que será el quien elija candidatos. Su retiro es tan falso como el billete de 200 pesos que le rindió por miles de millones durante décadas, como su combate a la corrupción que la disparó a niveles nunca vistos y su atender las causas dando abrazos a los peores criminales. Una larga cadena de mentiras donde la más repetida fue bajar el precio de la gasolina a diez pesos. La única excepción a la ensarta ofensiva de falsedades comprobadas es cuando dijo que prefiere un México pobre porque “con ellos (los pobres) va uno a la segura, les pide uno su voto y no se lo niegan”.
De sus cuatro incursiones, la primera fue para votar por su anhelada destrucción de la Corte y en la segunda para promocionar su libro. En las últimas dos defendió a las peores dictaduras latinoamericanas de las últimas décadas, la chavista en Venezuela y la castrista en Cuba. El estoicismo no se le da, necesita nutrir su espíritu narcisista con generosas raciones de adulación, ahora sintiéndose referente de la izquierda continental. No le importa complicar las ya tensas relaciones entre México y Estados Unidos, él necesitaba hacer una demostración de solidaridad con los dictadores y la hizo.
Algo sabe o intuye porque cada vez actúa con mayor cinismo, le tiene sin cuidado verse asociado a dictadores históricos. El sábado salió con un mensaje en redes proclamando lleno de dolor que “me hiere que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba”. ¿Libertad del pueblo cubano?, ¿se atreve este sátrapa tropical a declarar que los cubanos viven en libertad?. Pues se atreve y además lo hace con ínfulas de quien se asume salvador o paladín de los derechos civiles y las libertades democráticas de los oprimidos, en cualquier parte del mundo. El pueblo de Cuba, los casi diez millones de cubanos que habitan la isla están esclavizados, viven de mendrugos donde pueden encontrarlos, sufriendo las peores penalidades de un régimen colapsado donde protestar implica muerte o cárcel inmediata y callar es morir de a poco.
A ese pueblo antes alegre, los Castro le quitaron hasta el derecho a la risa, les han robado toda esperanza y este miserable que tuvimos como presidente sale de su escondite para pedir una colecta nacional en beneficio del “pueblo cubano”. Es un farsante, vulgar ambicioso que otea en el horizonte la oportunidad de volver al poder. ¿Cuándo se dolió de los miles y miles de mexicanos que murieron por causa del Covid mal gestionado?, ¿de los niños con cáncer muertos por falta de medicinas, a cuyas madres acusó de politiquería?, ¿O de las madres buscadoras y los huérfanos del crimen que protegió su gobierno?.
Esa colecta no es para los infelices cubanos, una sociedad famélica mil veces reprimida que lucha por subsistir mientras los viejos revolucionarios y sus familias viven y viajan como millonarios, parasitando a una sociedad que llegó al límite. ¿Para quién es el salario de los supuestos médicos cubanos enviados a nuestro país y a varios más?. Son para el gobierno de la Isla, no para la gente . Los tiranos reciben el dinero en dólares mientras los médicos trabajan como esclavos. Es lo mismo que pasaría con la colecta de López Obrador, si algún dinero envía llegaría directo a los esclavistas, no a los esclavizados. Eso suponiendo que lo mande, igual se lo queda diciendo que son “aportaciones al Movimiento”.
Con todo, la colecta sería el mal menor. Con la defensa que hace de dictadores, López Obrador aporta nuevos elementos para justificar posibles intervenciones de los Estados Unidos en nuestro país, ya muy cantadas. Él conoce las presiones de Donald Trump por intervenir militarmente contra los cárteles mexicanos y sabe los periplos que pasa Claudia Sheinbaum intentando frenarlo. Sin embargo, orondo, se pone al lado del dictador al que Trump está por tirar. Su conducta admite una pregunta de mero sentido común: ¿De quién es amigo, de la dictadura cubana o del gobierno mexicano?. Atenidos a los hechos, parece que le importan más los dictadores que los mexicanos. Cumplen sus amenazas de intervenir y nadie puede prever las consecuencias, pero es fácil suponer que serían trágicas.
En su mente perversa observo un propósito avieso; potenciar las condiciones internas de modo que los militares estadounidenses tengan nuevos argumentos para usar sus poderosas armas en territorio nacional. Eso le daría motivos sobrados al expresidente para justificar su regreso a la vida pública de tiempo completo. Abandonar Palenque “para venir al rescate del movimiento, amenazado por fuerzas externas que sólo él puede combatir”. Los megalómanos de mente trastornada como él no pueden vivir mucho tiempo sin ser el centro de las adulaciones, necesita el poder tanto como el oxígeno que respiran.
¿Eso planea, provocar al Imperio para que detone la intervención, dándole motivos para su regreso público (en privado nunca se fue) a la política nacional, con el fin de relevar prematuramente a Sheinbaum con el cuento de ayudar?. Encima ponga el insolente grito de la cúpula partidista durante la clausura del Consejo Político, el sábado antepasado, cuando corearon premeditadamente otra vez el “es un honor estar con Obrador”. Estará de acuerdo en que algo siniestro subyace en torno al ex afincado en Palenque. No son casualidades, asistimos a los tiempos en que; o se consolida el maximato o Sheinbaum hace valer su presidencia. Interna y externamente México vive uno de sus momentos más precarios en su gobernabilidad. Si López Obrador siente que pierde poder hará cualquier cosa para recuperarlo.
Parece teoría conspirativa y quizás lo sea, pero al ver su conducta y la forma en que Sheinbaum es reducida por sus mismos compañeros de partido, resulta fácil suponer que algo así está moviéndose en las entrañas del poder. Si queremos seguir con las conspiraciones, otra posible en tiempos desesperados: que tal si, acorralada, Sheinbaum decida entregarlo secretamente como trofeo a Donald Trump, salvando su presidencia. Existe un antecedente próximo, siempre se ha dicho que Cárdenas entregó a Calles. Aquella entrega sucedió al año y ocho meses de ser presidente, Sheinbaum lleva casi año y medio. Ay nanita, lo que vaya a suceder que suceda pronto, esta angustia me mata.
















