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miércoles, abril 8, 2026
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La gobernadora Campos despertó ayer, otra vez, versiones sobre cambios en su gabinete. Los tiempos de la política están muy desfasados con relación a las fechas del calendario oficial, ahora los aspirantes a diversos cargos se vuelven locos adelantando precampañas frente a la pasiva contemplación de los organismos electorales. Si aplicasen la ley todos los aspirantes al gobierno estatal y la enorme mayoría a las alcaldías serían inhabilitados para competir, han batido las leyes sin consecuencias como no existe antecedente en el país.

Por eso cuando la gobernadora dice que las renuncias a cargos en su gabinete serán en razón de los tiempos legales y conforme a decisiones de partido, los observadores levantan la ceja mostrando escepticismo. Finalmente la realidad política se impondrá y, supongo, muy pronto se irán los que se tienen que ir y quedarán los se vayan a quedar, concluyó el filosofo de Guemes. Los secretarios maduros tendrán paciencia y sabrán leer momentos y circunstancias, pero no faltarán los impertinentes que quieran renunciar al “ahí se va”.

Hablamos de un secretario que busca la gubernatura, Gilberto Loya, y dos la presidencia municipal, Santiago de la Peña y César Jáuregui, un director que levanta la mano con ganas de recibir lo que sea y un secretario que deambula por ahí soñando con lo que nunca será. No es un asunto menor para la gobernadora, empezando por que los tres importantes forman parte de la mesa de seguridad y dos son la columna vertebral de la seguridad en Chihuahua.

Resulta obvio entender que los movimientos no son asunto menor para la gobernadora. Son los secretarios con que cerrará su administración, hay que tomar las decisiones con detenimiento, analizar perfiles sin prisas ni presiones externas. En el caso de los secretarios tampoco pueden levantarse una mañana y decir este día me gustó para renunciar, tienen responsabilidades con el cargo. Para empezar el Fiscal y el Secretario de Seguridad son aprobado por los gringos y el Fiscal ratificado en el Congreso. Espérenme tantito.

Sin embargo las aspiraciones de unos y otros no son sorpresa para nadie, tienen meses o semanas en franca campaña. Esto ha dado espacio a la gobernadora para ir valorando nombres y momentos, lo que seguramente debe tener avanzado en una ruta crítica. Conociendo el contexto, una pregunta con ánimos especulativos: ¿Quién de los interesados dará el primer paso?. Es importante por que la salida de cualquiera enviaría señales a la clase política, anticipando conclusiones.

Para entender la importancia de las decisiones, recuerden que Barrio permitió a cuatro de sus secretarios participar por la interna por la gubernatura y ese prurito democrático costó la candidatura de Lalo Romero. Maru conoce bien esa historia, su mamá la vivió muy de cerca, por eso administra el ímpetu de los apuntados.

Híjole, ahora el juego se llama tiempo y formas, el viejo estribillo del PRI para justificar registros electorales; tiempo evitando salidas en falso o tardías, formas que no manden mensajes inequívocos que alteren la unidad interna. Muchos gobernadores se divierten en estas épocas de predestape, pienso que Maru es una de ellas.

Rompeolas

Los que no quieren ver a Cruz de candidato van postulando en las mesas de café que la principal dificultad del edil juarito son los gringos. Recuerdan el tema de los túneles y las versiones de que su nombre aparece en la lista negra. Puede ser, esa aduana está complicada para el edil, de hecho le han mandado mensajes en columnas nacionales. Pero la realidad es que su visa sigue vigente, lo cual es importante en la era de la demagogia populista. Le han retirado la visa a más de cien morenistas.

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Otra del edil, la omisión de reportar al SAT impuestos retenidos a trabajadores municipales, por una cantidad de 110 millones de pesos. El tema no es la cantidad, Cruz ha tirado diez veces más de ese dinero en su campaña, tampoco que lo estén requiriendo por las malas, en Morena faltas mucho mayores son perdonadas o ignoradas. El tema es saber porque surge precisamente ahora, en tiempos definitorios, viniendo la omisión de años anteriores.