En vez de congratularse porque la Fiscalía de Chihuahua destruyó el más grande narcolaboratorio en la historia del país (dicen que de Latinoamérica), la presidenta Claudia Sheinbaum intenta politizar el tema. Le choca que los electores sepan sobre agentes norteamericanos actuando en el país, lo que su gobierno ha permitido, y quiere limpiarse la cara con la Fiscalía local.
“No tenía conocimiento de que hubiera un trabajo directo entre el Estado de Chihuahua y personal de la Embajada de los Estados Unidos en México. Entonces estamos pidiendo toda la información al gobierno de Chihuahua y también al Gobierno de los Estados Unidos, y revisando si hay alguna violación a la ley de seguridad nacional”, declaró la presidenta y luego reconoció la relación de cooperación entre ambos países, pero no de operaciones conjuntas.
Horas después el Fiscal Jáuregui otorgó razón a Sheinbaum, explicando que los dos agentes fallecidos adscritos a la embajada norteamericana realizaban tareas de capacitación a nueve horas de distancia, por tierra, del campamento donde destruyeron los narcolaboratorios. El operativo en campo fue realizado por elementos de la Fiscalía Estatal y del Ejército Mexicano, ratificó el Fiscal. ¿También pedirá explicaciones al Ejército, del que es comandante en Jefe?.
¿Dónde está el truco? No existe, salvó por la desafortunada coincidencia de haber muerto juntos, agentes ministeriales de Chihuahua y personal de la Embajada, en el mismo accidente horas después de los operativos. Dos eventos sin relación entre si, un mismo y fatal accidente.
No obstante la claridad de los hechos explicados por el fiscal, cuando entra la politiquería todo puede complicarse. ¿Explicaciones de qué, pide la presidenta?, ¿del trabajo que hizo la Fiscalía local contra la delincuencia, desmantelando un gigantesco laboratorio del crimen que debió desmantelar la Secretaría de Seguridad del Gobierno Federal?.
Aquí lo importante es el hecho, la Fiscalía de Chihuahua y el Ejército Mexicano dieron uno de los golpes más grandes a organizaciones criminales que jamás habían sido tocadas. Eso es lo que cuenta, Mermaron su capacidad de producir drogas sintéticas tan dañinas para los consumidores, veneno cuyo fin era cruzar la frontera.
El tema puede seguir escalando, ahora la que pide explicaciones es la presidenta Sheinbaum, que tal si mañana el Departamento de Estado Norteamericano o el mismo presidente Trump exigen una detallada investigación, pidiendo respuestas al gobierno de México sobre el accidente donde murieron sus funcionarios. Ahí estaríamos hablando de una crisis internacional con potencial para voltear la narrativa de Sheinbaum. Entonces sería ella la que tendría que ofrecer explicaciones.
Esos asuntos ahí se deben quedar, elementos de la DEA, la CIA, el FBI y de otras agencias norteamericanas seguirán actuando en territorio nacional, con pleno conocimiento del gobierno mexicano, el Ejército y nuestras agencias nacionales. Lo han hecho durante siglos y lo seguirán haciendo, una intervención siempre cuestionada que conoce muy bien Claudia Sheinbaum y que todos los gobiernos han tenido que tragarse. Son las prerrogativas que se da Imperio.
Pero los traumas de supuesta soberanía no permiten a la presidenta reconocer esa realidad, menos cuando ella sabe que la intervención de los Estados Unidos nunca fue tanta como en su gobierno. En previsión de lo que el tiempo encoja, César Jáuregui debería hacer un eficiente control de daños, un operativo exitoso podría complicarse por el fatal accidente y los arrebatos soberanistas de la presidenta. Abusados, la sensibilidad política de los actores está muy excitada.
Rompeolas
Al caso de la joven Edith Guadalupe, la presencia del comisionado de la ONU en asuntos de derechos humanos, las mentiras descubiertas por el derrame de petróleo en Veracruz y Tabasco, el escándalo de Marcelo Ebrard y su hijo mimado con dinero público y al fracaso de su viaje a España agregue lo impensable; el asesinato de un ciudadano canadiense en Teotihuacán. Trágame tierra, mientras los problemas desbordan a la presidenta, ¿quién observa feliz a la distancia?. Exacto, el escondido en Palenque. No se, pero la cadena de acontecimientos de las últimas semanas invita a pensar que los radicales del Movimiento, los que al menor pretexto entonan el “es un honor estar con Obrador”, tienden la cama a la presidenta. ¿Sólo coincidencias ahora que intenta tomar control del partido y de la elección? Es pregunta.
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Llegó el reporte de que la gente de Ariadna Montiel, ahora en acuerdo público con Cruz Pérez Cuéllar, celebró con gozo el arribo de Citlalli Hernández a Morena, desplazando con ese movimiento a Luisa María Alcalde y al hijo del ex escondido, Andy López Beltrán. De ser el caso, como afirman en Ciudad de México, el edil juarito estaría tomando clara ventaja sobre la senadora Chávez, quien habría pedido licencia en un gesto de franca desesperación, como queriendo retomar el terreno perdido. Uf, se calientan los devotos que buscan la candidatura del gobierno estatal y todavía faltan meses antes del dedazo demoscópico.
















