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martes, abril 14, 2026
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Operadores en campo y propagandistas de Morena machacan con el viejo estribillo de que, fatalmente, pase lo que pase ganarán las elecciones intermedias del año que viene. Van por la calle asustando incautos con que más le vale subirse al tren del populismo porque está por partir y una vez en marcha los de atrás levantarán hasta los rieles, que los boletos en preventa se agotaron y ahora deben pagar doble si quieren ser recibidos en el tren ganador, que toquen la puerta hoy porque mañana será muy tarde, que no la piensen más porque se quedarán pensando para siempre. Con su propaganda quieren convencerse y convencer de que no hay poder humano capaz de frenar su paso hacia la victoria, siempre.

He dicho en otras entregas que su realidad es otra, la de un Partido dividido cuyos mayores liderazgos se disputan ferozmente las candidaturas a gobernadores y diputados federales, donde cada vez resultan más obvios los jaloneos de sus principales mandos y la ferocidad entre las tribus. Ahora mismo Morena es un Partido con dificultades para mantener bajo su órbita a los aliados menores (Verde y PT reclaman decisiones autónomas en varios estados), donde sus dirigencias se han revelado contra el hermano mayor; un Partido del que resurgen los viejos fantasmas de las tribunas que terminaron por fraccionar el PRD. En síntesis, he dicho que la narrativa de sus estribillos es propaganda triunfalista, pero la realidad de un Partido en creciente desprestigio social y brutal golpeteo.

Hoy retomo parte de una columna publicada en La Jornada, hoja oficial de Morena, firmada por Julio Hernández López, Astillero, su columnista estrella. Habla de la popularidad de Sheinbaum y el control institucional, refiere una confrontación entre Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán, principales figuras del Partido, y al mencionar que se han avivado las versiones de que ambos dejarán sus cargos abre la siguiente interrogante: “¿Contradicción?, para luego responder que “Si: Morena llegará con alta popularidad de la presidenta Sheinbaum y un control institucional muy amplio, que incluirá el INE, pero con mucho desgaste como partido y con mucho recelo de sus bases respecto a los métodos digitales (de dedo disfrazado de encuestas) de designación de candidatos”.

No pretendo reinterpretar a Julio Hernández, un conocido devoto del régimen. Quiero llamar la atención sobre la preocupación que manifiesta en relación a los riesgos de que Morena llegue a la elección con la dirigencia del Partido confrontada y dudas de sus propios militantes en torno al método electivo, las encuestas. Su descripción es relevante porque no la hizo un columnista neoliberal “añorante de los antiguos privilegios”. Es la confesión de quien durante años sirvió a los intereses del “Movimiento”, expresión que podría ser tomada como una llamada de atención a quienes atizan los pleitos. Parece preocupado de que los resultados electorales sean diferentes a como los planeta su propaganda.

Yo agrego que los feroces desencuentros no se quedan en Alcalde y Andy, llegan hasta lo más alto del régimen: el expresidente y la presidenta. Ambos están jaloneando por llevar mano en la elección de candidatos, forcejeo en el cual inciden otras fuerzas menores tratando de pescar a río revuelto. Al verlos confrontados, las tribus sueltan su gato a retozar y los partidos satélites, antes aliados incondicionales, ahora exigen cuotas mayores de poder. Una situación así es inadmisible en regímenes que aspiran al autoritarismo, la indisciplina los vuele locos y más cuando van perdiendo los instrumentos de control.

Hay mucho de verdad, la insubordinación de Verde y PT o la indisciplina de las tribus era inimaginable en tiempos de López Obrador, hoy es tema de todos los días. Frente a esa realidad incuestionable, expresada por uno de sus analístas ícono (le recomiendo que lea la columna de Julio Hernández completa) pregunto: ¿Tiene pertinencia electoral la propaganda triunfalista del régimen? La verdad, señores de la demagogia populista, es que no. Los aterra esa verdad que conocen muy bien sus estrategas, obligándolos a desdoblar con mayor ímpetu la narrativa, con doble fin; simular su creciente confrontación y asustar a los incautos con el petate del muerto. ¿Definida la elección en 2027? Ni de cerca.

Rompeolas

Una pregunta para los triunfalistas: ¿Cómo procesarán electoralmente el aumento a la tortilla que ya cuesta 30 pesos el kilo sin papel?. Imposible. Sigan sin apoyar al campo, importando cada vez más maíz.

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Daniela Álvarez debe definir cuanto antes su situación política; o permanece como presidenta del Directivo Estatal y se pone a trabajar en la elección o renuncia para concentrarse en la candidatura de Juárez. Lo que sea pero ya, preparar elecciones exige tiempo completo.