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jueves, abril 30, 2026
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Frente al dilema de ponerse al lado de los mexicanos o mantener fidelidad al grupo político-delincuencial que la encumbró, la presidenta más votada en la historia del país optó por la pandilla. Fuese por estar atada de manos o cómoda en su calidad de Juanita, en Sheinbaum pudieron más los aviesos intereses de la tribu que las prioridades nacionales. Protegiendo al expresidente y a los corruptos en su entorno, compromete la economía nacional, ya de por sí deprimida.

¿En ambos lados de la frontera los analistas se preguntaban cómo reaccionaría la presidenta frente al desafío planteado por el Departamento de Justicia Norteamericano, al pedir la detención con fines de extradición del inmundo gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, su secuas y favorito para sucederlo, el senador Enrique Inzunza, y ocho señalados más?. Su respuesta en la mañanera despejó dudas; envuelta en la bandera soberanista y patriotera decidió protegerlos con su manto de impunidad.

Es una decisión consecuente con su compromiso político, ella es parte de ese régimen que galvaniza su poder en la complicidad con las organizaciones del crimen, el espolio de los recursos nacionales y el saqueo a las finanzas públicas. Ahí se amalgaman, actuar contra uno de los suyos es actuar contra todos, significa cuestionar el liderazgo del expresidente al que la narrativa oficialista tiene por el mejor en la historia del país, a quien reservan espacios en cada plaza pública del país para colocar su busto junto al de Juárez.

Estamos frente al escenario de lo absurdo, en el acuerpamiento con sus cómplices Sheinbaum puso en riesgo al resto de los mexicanos. El país está ahogado en deudas heredadas por López Obrador e incrementadas por ella, el poder adquisitivo deteriorándose aceleradamente, las inversiones detenidas, la firma del Tratado de Libre Comercio en riesgo y nuestra presidenta obstinada en gobernar para unos cuantos encaramados en la cima del poder.

El resto del país qué le importa, ahora entendemos lo que decía su mentor, el escondido en Palenque, que prefiere gobernar con los pobres por que con ellos van a la segura. Quieren a un país empobrecido que les permita seguir parasitando sus recursos, a una sociedad dinámica con perspectiva de crecimiento económico y movilidad social. En un sentido perverso, como suelen actuar, podrían estar pensando que la bomba de Rocha Moya le cayó como anillo al dedo; si la economía iba a reventar mañana, que reviente de una vez, pensarán. Apresurarían el sueño de gobernar sobre las ruinas homogenizando en la miseria a su base de apoyo.

Así razonan, administrar la miseria es como gobiernan los dictadores de la izquierda. Sólo deberían tener presente que México no es una isla en el caribe ni está situado al otro lado del canal panameño. Compartimos con el país más poderoso del mundo tres mil kilómetros de frontera, con una población acá de 130 millones de mexicanos y al otro lado 40. Independizarnos de la poderosa economía norteamericano es imposible, orbitamos en torno a ella. Las asimetrías son brutales, nos cierran la manguera de gasolina, la válvula del gas, dejan de comprar nuestros productos y el país entra en caos. Nuestra vulnerabilidad es tal frente a los Estados Unidos, que si rompemos relaciones la economía nacional se desploma de un día para otro.

Sheinbaum conoce nuestra debilidad y sin embargo sigue tentando a la suerte. No quiso darse una oportunidad de ganar tiempo fijando una postura del tipo “espérenme tantito, vamos a crear una comisión para estudiar el caso y luego vemos”. No, los desafió exigiendo pruebas contundentes sabiendo que la petición legal es detenerlos con fines de extradición, en previsión de recibir las pruebas. El matiz legal importa. Con su desplante pierde calidad de interlocutora confiable. En vez de ponerse en medio, asumió rol de abogada defensora de los acusados. Desesperante.

Si la presidenta tomó parte por los acusados con fama pública de corruptos, ¿quién en su gobierno tiene calidad para discutir una salida negociada?. Con espacio limitado y el tiempo corriendo, complica una solución consensuada. No pide uno que salga corriendo y se ponga de rodillas frente al gobierno de Trump, sería indigno de un presidente mexicano. Sí que asuma un compromiso firme en defensa de los intereses nacionales, no que los comprometa con bravatas soberanistas. Es la presidenta de todos los mexicanos pero se conducen como ejemplar custodia de un grupo asociado con narcotraficantes que defrauda al país. Así cómo.

Rompeolas

La presidenta dijo que si Estados Unidos no presenta pruebas, entonces las acusaciones contra Rocha Moya, Inzunza y compañía serían politiquería. Es politiquería con y sin pruebas, como politiquería es la ofensiva de su gobierno contra Maru Campos. Con una pequeña, pequeñita deferencia entre ambos casos; Rocha Moya es parte activa de los criminales en el cartel de Sinaloa, Maru los combate destruyendo sus laboratorios. Es la hipócrita complicidad del régimen, protege a sus narcogobernadores y atenta contra los que combaten al narco.

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¿Cómo habrán tomado el Departamento de Justicia y el embajador Johnson el hecho de que la propaganda del régimen envió a un tercerón desprestigiado, Ulises Lara, a responder en primera instancia sobre las históricas acusaciones?. Juegan con fuego, Lara es un personaje muy menor que una noche se acostó como psicólogo y amaneció siendo abogado, con un titulo que vale igual que los expedidos por la universidad de Santo Domingo. Es el mismo que, pasando por todo el código penal, rescató a Javier Corral cuando el Bayo lo tenía detenido. A este don nadie eligieron para responder a la mayor acusación contra funcionarios mexicanos en activo.