Tras cuatro días de protestas de todos los sectores sociales, las autoridades educativas del país echaron abajo la decisión de modificar el calendario escolar, por lo que el ciclo concluirá el próximo 15 de julio, como estaba previsto originalmente para el año lectivo 2025-2026.
Durante más de seis horas de discusión a puerta cerrada, y encabezado por el titular de Educación Pública, Mario Delgado, el consejo nacional de autoridades del sector dio marcha atrás al acuerdo que el jueves pasado anunció como de aceptación “unánime” para adelantar la clausura de los cursos, con el argumento de paliar las consecuencias de las altas temperaturas en el país y por la realización del Mundial.
Primero, a la salida de algunos secretarios estatales y, más tarde, vía un videomensaje, se dio a conocer la determinación de mantener sin cambios el actual ciclo lectivo y de ese modo contabilizar 185 días efectivos de clase.
Delgado Carrillo informó de la decisión adicional de que, ante circunstancias extraordinarias o condiciones particulares relacionadas con altas temperaturas o los requerimientos logísticos derivados de la cita mundialista, podrán realizarse ajustes al calendario escolar, siempre que se garantice el cumplimiento del plan y programas de estudio, de acuerdo con el artículo 87 de la Ley General de Educación.
Ayer, en su conferencia diaria, la presidenta Claudia Sheinbaum había defendido a su secretario de Educación Pública, al asegurar que la decisión de la semana pasada de modificar el calendario escolar “no fue una ocurrencia” de Mario Delgado, sino que fue decidida de manera unánime por los 32 secretarios estatales de enseñanza, aunque algunos gobernadores –de la oposición– hayan expresado después su desacuerdo con la medida. Asimismo, acusó que, tras el anuncio de este cambio en la finalización del año escolar, se desató una campaña contra Delgado.
Desde la SEP, Delgado Carrillo asumió: “sabemos rectificar porque sabemos escuchar. La propuesta del 7 de mayo cumplió la función de detonar un debate necesario sobre la flexibilidad del calendario escolar”.
En su cuenta de X, el funcionario se refirió a una condición que, sin embargo, no se llevó a la práctica para la decisión adoptada la semana pasada: que la Nueva Escuela Mexicana dispone nunca decidir a espaldas ni desde el aislamiento del territorio nacional. Reconoció que el pasado jueves 7 de este mes les faltó escuchar voces como las de los padres de familia y los docentes.
Ahora, agregó, esta determinación privilegia el derecho superior de los alumnos a una educación integral, al tiempo que brinda estabilidad a millones de familias cuya organización cotidiana depende del calendario escolar.
Delgado, al inicio de la reunión con las autoridades estatales –y en el único segmento que fue público–, emitió definiciones sobre el desarrollo del ciclo escolar a las cuales no se había referido antes: “la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado”.
Consideró injusto que las empresas pretendan que el aula escolar resuelva su falta de flexibilidad laboral. A la vez, afirmó que, por lo general, en los planteles cada año después del 15 de junio “se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo; se desvirtúa la dignidad docente y se convierte a la escuela en una estancia forzada. Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez”.

















