El regreso de Star Wars a las salas de cine, luego de siete años de ausencia, no es cualquier cosa. En especial, por lo vapuleado y controvertido que resultó el Episodio IX: El Ascenso de Skywalker, en 2019.
Desde entonces, la saga galáctica enfocó sus esfuerzos en la pantalla chica con series que, si bien inyectaron nueva vida a la franquicia, también la alejaron un poco de sus orígenes, una esencia que la película The Mandalorian and Grogu quiere recobrar a partir de este jueves.
«El reto, sinceramente, era entender que podría haber gente que nunca vio la serie. ¿Cómo llegar a la próxima generación de fans que eran demasiado jóvenes para ver Star Wars en los cines la última vez que se estrenó una película de la saga, hace siete años?», reflexiona el director Jon Favreau en entrevista.
«Quieres asegurarte de honrar a los fans que han estado ahí desde el principio, pero también invitar a la nueva generación y que sienta lo mismo que yo sentí cuando vi Star Wars por primera vez cuando tenía 10 años».
«Star Wars nació en las salas de cine, y todo lo que hicimos en la televisión fue para intentar emular esa sensación».
Jon Favreau, director
Para ello, Lucasfilm se tomó con calma el proyecto, cuya producción se extendió casi tres años, cuando para la serie de The Mandalorian el tiempo de preparación era mucho más reducido.
«Para la serie tuvimos que innovar mucho con la tecnología para crear una experiencia cinematográfica en un plazo limitado, razón por la cual desarrollamos la pared volumétrica y los fondos digitales», explica el realizador, creador de los dos personajes protagonistas.
«Pero para la película pudimos construir decorados reales. Si estás en una sala IMAX, la pantalla es del tamaño de un edificio y puedes mirar adonde quieras; tienes que asegurarte de que se vean todos los detalles. Hicimos algo que nunca habíamos hecho antes».
El filme se ubica después de los sucesos de El Retorno del Jedi, con la Nueva República reconstruyéndose sobre las cenizas del Imperio. Mientras tanto, el mandaloriano Din Djarin (Pedro Pascal) y su aprendiz Grogu persiguen a las fuerzas imperiales sobrevivientes por toda la galaxia.
«Creo que es fundamental tener una conexión emocional y lograr que el público sienta algo, especialmente en una sala de cine, porque los personajes están creciendo, experimentando transiciones y enfrentando todos los desafíos y dificultades propias de la vida. Y por eso hay que presentar una historia a la altura de la pantalla», puntualiza Favreau.
«Hay algo en Star Wars que se relaciona con la fantasía, no sólo con la ciencia ficción, y esos arquetipos icónicos del caballero de brillante armadura luchando contra un dragón. George Lucas supo aprovechar eso porque entendía la mitología y el monomito del viaje del héroe de Joseph Campbell. Y cuando se logra plasmar correctamente Star Wars, se conecta con lo que George hizo en un principio».
«Star Wars, aunque pensemos en naves espaciales, alienígenas, blasters y sables de luz, trata sobre la familia. La biológica, la familia elegida y la posibilidad de crear una nueva. Siempre ha tratado sobre cómo los inadaptados se unen y comparten un vínculo.
«(Mando y Grogu), cuando los conoces por primera vez, piensas que no hay ninguna conexión entre ellos. Pero con los años ves cómo uno crece como padre, como maestro, y el otro pasa de ser un niño vulnerable a alguien que no sólo puede valerse por sí mismo, sino proteger a los demás. Para mí, ese es el ciclo de la vida, y Star Wars lo refleja muy bien, tal como lo estableció George Lucas».

















