Cincinnati— La primera vez que Calvin Owens, de 5 años, salió al exterior en más de un mes, se encontró con su amiga canina Hadley en el patio del hospital. A pesar de estar conectado a un equipo con cables y tubos, el pequeño logró ponerse de pie cerca de su silla de ruedas el tiempo suficiente para lanzarle una pelota.
Sonrió cuando ella corrió a buscarla. Los cuidadores lo aplaudieron. “¡Mira qué bien lo estás haciendo!”, dijo Schellie Scott, la cuidadora de Hadley.Estas pequeñas victorias y momentos de alegría son comunes cada vez que Hadley o alguno de los otros tres perros del Hospital Infantil de Cincinnati aparecen.
Estos peludos cuidadores no son los típicos perros de terapia que los voluntarios llevan a los hospitales para consolar a los pacientes. Son perros de trabajo a tiempo completo, especialmente entrenados, que brindan apoyo emocional durante procedimientos estresantes, motivan a los niños a moverse y hacen que los hospitales parezcan menos aterradores. Los expertos afirman que su número está aumentando en los hospitales infantiles de todo el país.
Numerosas investigaciones demuestran que incluso interacciones breves con perros de terapia pueden mejorar el bienestar general de los niños, disminuir el dolor que sienten y reducir los signos de estrés, como los niveles de cortisol y la presión arterial.
“Estos perros están marcando una verdadera diferencia”, dijo Kerri Rodriguez, directora del Laboratorio de Vínculo Humano-Animal de la Universidad de Arizona. “Pueden brindar un poco de normalidad, un poco de consuelo, en un entorno realmente estresante y estéril en el que los niños podrían no sentirse cómodos”.
¿Cómo funcionan los programas?
Una importante organización sin fines de lucro, Canine Assistants en Georgia, cuenta con una iniciativa específica para hospitales infantiles a través de la cual ha entregado más de 80 perros en todo el país.Llevan años trabajando en algunos lugares y siguen surgiendo nuevos programas.
En marzo, el Centro Infantil Johns Hopkins en Maryland incorporó a sus dos primeros perros de servicio.Los hospitales generalmente obtienen los perros de organizaciones sin fines de lucro.
Organizaciones como Canine Companions, de donde el Hospital Infantil de Cincinnati obtiene sus perros, los crían, entrenan y luego los entregan al personal del hospital, pero siguen siendo sus propietarios. Los perros y sus cuidadores viven y trabajan juntos.
Si bien los hospitales no pagan por los perros, son responsables de los costos como la alimentación y la atención veterinaria, que pueden ser elevados, especialmente porque la mayoría son razas grandes como labradores o golden retrievers.
Los expertos afirman que los beneficios de “terapias asistidas por animales” son evidentes. Un estudio de 2021 publicado en el Journal of Pediatric Nursing concluyó que las terapias asistidas por animales eran beneficiosas para controlar el dolor y la presión arterial en niños y adolescentes. Otras investigaciones también han demostrado que estas terapias reducen la ansiedad y el dolor, e incluso pueden mejorar la función cardíaca y pulmonar.
Que estén limpios, desafío claveLos perros de terapia tienen acceso a áreas más sensibles del hospital que los perros voluntarios y, en ocasiones, prestan servicio en unidades específicas.Independientemente de dónde trabajen los perros, mantenerlos limpios es fundamental.Hadley, en Cincinnati, recibe baños dos veces al mes porque trabaja en el área de cáncer y enfermedades de la sangre, donde los niños pueden tener un sistema inmunitario debilitado.
Recibe baños más frecuentes, o limpiezas con toallitas especiales, si existe la posibilidad de que esté expuesta a gérmenes. Sus cuidadores utilizan correas y pelotas fáciles de limpiar, y es obligatorio desinfectarse las manos antes y después de tocar a los perros.Si un paciente está aislado, el perro permanece fuera de la habitación.
La única excepción es si un niño en fase terminal desea tener un perro cerca. En esos casos, los cuidadores afirman que la preocupación por los gérmenes se ve superada por la necesidad de aliviar los miedos y brindar consuelo.
La jornada laboral de Hadley comienza cuando su cuidador, Scott, cuyo trabajo como asistente de atención infantil consiste en mantener la vida de los pacientes lo más normal posible, llega al hospital. Hadley atiende principalmente a pacientes, pero también tiene descansos en los que puede hacer lo que quiera.Las señales de la fama de los perros están por todas partes.
Aparecen en programas de circuito cerrado de televisión grabados por el hospital y transmitidos a las habitaciones de los pacientes.
Fotos de los perros, con temáticas de festividades o eventos, adornan los pasillos. Y hay buzones donde los niños pueden dejar cartas o dibujos para los perros y recibir respuestas.Los cuidadores crean libros con imágenes de los perros para mostrarles a los niños los procedimientos o tratamientos a los que se someterán.
Los niños hospitalizados durante largos períodos llegan a conocer bien a los perros.

















