La Paz., Una multitudinaria marcha en la capital de Bolivia terminó ayer en choques con la policía, horas después de que el presidente Rodrigo Paz anunció que bajará a la mitad su salario, en un intento por calmar las protestas que entraron en su cuarta semana.
El mandatario centroderechista, que asumió el poder hace seis meses, enfrenta una ola de manifestaciones que exigen su renuncia ante la crisis económica que sufre el país andino, la mayor en las pasadas cuatro décadas.
Los manifestantes rechazan la política económica liberal de Paz, le exigen aumentos salariales y lo culpan de la distribución de gasolina de mala calidad que dañó miles de vehículos.
“Estamos enojados porque nos ha mentido el presidente”, aseguró Félix Mamani, minero de 47 años quien asegura que su sector apoyó con sus votos a Paz.
La jornada de protestas arrancó con una marcha de mineros, campesinos, choferes, obreros de fábrica y otros trabajadores que bajaron a La Paz, sede del gobierno, desde la ciudad de El Alto, a 4 mil 150 metros de altitud.
“¡El pueblo está emputado!”, gritaron algunos manifestantes.
Tras llegar al centro de La Paz, grupos de huelguistas intentaron ingresar a la plaza de armas, donde Paz tiene sus oficinas y cuyas vías de acceso están cercadas por cientos de policías antimotines que los repelieron con gases lacrimógenos.
Los manifestantes los enfrentaron con piedras, palos, petardos y cilindros recortados de dinamita, por lo que una decena fueron detenidos, constataron periodistas de Afp
Ambulantes ofrecían cubrebocas y vinagre para amainar los efectos del gas lacrimógeno. Por la tarde, la ciudad retornó a la calma, pero no se ve una salida pronta a la crisis.
En un discurso que pronunció en la sureña ciudad de Sucre, el presidente anunció que reducirá a la mitad su sueldo y el de sus ministros.
La medida es casi simbólica. El ingreso mensual del jefe de Estado es de unos 24 mil bolivianos (3 mil 448 dólares) y su reducción no figura entre las principales demandas de los manifestantes.
Paz llamó de nuevo al diálogo a las organizaciones que lideran las protestas, pero descartó conversar con manifestantes radicales que usen la violencia.
El gobierno ha denunciado que estas movilizaciones buscan “alterar el orden democrático”. Estados Unidos y otros países de América Latina le han expresado su apoyo.
Paz y sus ministros acusan al ex presidente Evo Morales (2006-2019), prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de estar detrás de las protestas. El líder cocalero instó al gobierno anteayer a que llame a nuevas elecciones en 90 días.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió una llamada de Paz, quien le expresó preocupación por la situación que vive Bolivia, con desabastecimiento en algunas regiones por las protestas.
“A petición del presidente Rodrigo Paz, el presidente Lula determinó el envío de ayuda humanitaria a Bolivia”, informó el gobierno brasileño en un comunicado, sin precisar qué tipo o de qué cantidad de ayuda se trata.

















