Desde ayer no hay espacio para los dobleces o interpretaciones a modo de intereses particulares: o estamos con la delincuencia del narcopartido que nos mal gobierna o estamos con los ciudadanos que aspiran a vivir mejor y en libertad; o estamos con el autoritarismo tiránico autollamado cuatrote o estamos por un régimen democrático de libertades e instituciones. En esa disyuntiva nos ha puesto este partido despótico a todos los mexicanos, sin excepción. Que nadie se diga sorprendido ni engañado, Claudia Sheinbaum decidió ser jefa de pandilla en lugar de presidenta nacional. Al optar por el crimen que destruye al país, abandonó sus deberes con los ciudadanos de bien. Perdió toda legitimidad como líder nacional.
Me gustó el discurso que ayer pronunció la gobernadora Maru Campos, arropada en el Centro de Convenciones por miles de chihuahuenses libres y altos liderazgos del PAN. Su llamado al rescate nacional es fuerte, valiente, sonoro. En los últimos ochos años ningún gobernador había definido a Morena con la crudeza y exactitud con que lo hizo la gobernadora de Chihuahua. Muchos lo comentan por lo bajo, pero atreverse a decirlo en un escenario de alcances nacionales es diferente, implica valentía y determinación. Pudo recular frente al feroz embate del Estado contra ella, pero en vez de correr o pedir esquina asumió el reto y, bien fajada, dijo lo que tenía que decir un líder consciente del momento histórico.
Evitemos distraernos en cuantos fueron y en hacer comparaciones innecesarias, eso quedó muy claro. Lo relevante de ayer es que inició el rescate de la Patria y como otros momentos estelares de la historia, empezó en Chihuahua. Aquí donde nos recordó Jordán que Billy the kid era un simple boy scout comparado con Joaquín Terrazas, aquí donde Francisco Villa nos hizo fuertes frente a los abusos de terratenientes, aquí donde miles de ciudadanos dieron una valerosa lucha por las libertades democráticas junto a Luis H. Álvarez y Francisco Barrio. Somos legítimos herederos de esa tradición de lucha, llegó el tiempo de honrarla, de mostrar que estamos hechos de la misma pasta.
Tal dimensión debemos dar al movimiento nacional que se construye en torno a Maru, un movimiento con capacidad para derrotar al cáncer que destruyó las instituciones nacionales y socaba el desarrollo. México es de todos, no de los sátrapas que lo tienen secuestrado. Por eso los líderes del PAN, los panistas en general, deben despojarse de actitudes partidistas. Para derrotar a la tiranía se necesita un gran movimiento ciudadano, la concurrencia de todos los mexicanos con sentido de libertad y conscientes de las amenazas inminentes. El éxito precisa de un gran movimiento ciudadano, sin partidos ni siglas. Entiendan eso y verán como toman impulso.
Los liderazgos ayer tan entusiastas, también deben entender que si este movimiento ha de trascender, necesita estar libre des mezquindades políticas o cálculos personales. Y seré muy directo: si los romeros, corteses y anayas están pensando en las dádivas de las plurinominales y las prerrogativas, mejor que se hagan a un lado. Hace dos años los dirigentes de partidos abandonaron a Xóchitl Gálvez, permitiendo que Morena se construyera sus mayorías parlamentarias espurias. Otra traición así sería inadmisible. Que lo sepan de una vez, esa mezquindad no puede ni debe repetirse, hoy los mexicanos tenemos certeza plena del peligro que significa la consolidación de Morena como régimen totalitario. En 2006 nos advirtieron que López Obrador era un peligro para México, hoy tenemos certeza plena de que representa la peor amenaza para el desarrollo nacional y el sustento de las familias. Los detenemos hoy o varias generaciones de mexicanos se habrán perdido para siempre. No tenemos derecho a fallar, en Chihuahua se decide el destino del país.
Un apunte más para los amigos panistas. Son muy buenos en la farándula política, las redes y la escenografía. Les fascina andar de bonitos en la tandariola, perfecto, es parte sustantiva de las campañas. Pero si dejan las urnas desguarecidas, como las dejaron en la pasada elección, mejor ni se presenten a competir. Estamos frente a políticos inescrupulosos cuya perversidad deja como niños de pecho a los priistas más refinados en las artes del ratón loco y los carruseles. Sabemos que tienen las boletas, tienen las leyes, tienen a los funcionarios electorales. Nosotros podemos y debemos tener las casillas, allí se depositan y cuentan los votos. Si descuidan esa parte, todo esfuerzo será inútil.
Hay razones para el optimismo, sin vertebrar una oposición común estamos ganando donde ellos se creyeron invencibles: perdieron la narrativa y por tanto la credibilidad, están perdiendo las calles, lo que fue su mayor fortaleza e, importantísimo, están perdiendo su capacidad intimidatoria. Organizados y decididos les vamos a ganar el gobierno, por eso están asustados, temerosos de verse frente al juicio de la historia. Pensaron en construir un régimen de mil años y al ver que sus sueños de opinion están convertidos en pesadillas entran en pánico. Morena es un gigante sin alma, con pies de barro que se traicionó a sí mismo. El rencoroso de Palenque fundó el movimiento sobre la base de no mentir, no robar, no traicionar al pueblo. Una vez instalado en el poder mintió como respira, robó y dejó robar a manos llenas y traicionó al pueblo entregando el país a los narcotraficantes.
Si, la lucha será intensa, difícil, exigente. Habrá persecuciones, secuestros, asesinatos. Pero cuando amanezca y salga el sol, prevalecerán los mexicanos libres, entonces podremos sonreía con la satisfacción de haber cumplido nuestro deber; el deber de rescate a la patria.
Rompeolas
La presencia de Fox y Calderón en el Centro de Convenciones, dio al evento de Maru un toque internacional. No se pueden ver pero compartieron escenario, lo cual nos dice que han puesto la importancia del momento histórico por encima de sus diferencias. ¿Observaron como buena parte del discurso de la gobernadora fue para ser escuchado en Estados Unidos? Escribo esto a las ocho de la mañana, estoy seguro que el discurso nacionalista de Maru chocará con la patriotera soberanista de Sheinbaum. Vayan ubicándose, está girando la rueda de la historia.

















