No recuerdo casos donde un aspirante a presidente municipal considere que puede arrebatar, en rebeldía, la decisión al gobernador de turno. Por eso tengo dificultades para comprender la insubordinación de César Jáuregui y el minúsculo grupo que lo acompaña en tal despropósito. Si piensan que puede cuajar su proyecto contra la voluntad de Maru Campos, han perdido el sentido común. O, creyendo que asisten a la pipiluya, conspiran a favor del populismo demagogo?.
Es difícil encontrar una explicación racional a su conducta de las últimas semanas. Entiendo que Jáuregui se sienta desprotegido desde el escándalo que lo desacomodó como sólido aspirante a la Presidencia Municipal, también que sufra malas noches pensando en su vulnerabilidad jurídica. Son tragos amargos, difíciles de metabolizar. Pero por favor, es un político profesional y en esa condición sabe que jugarla por fuera del partido y contra la voluntad de la gobernadora, es inaceptable.
Que fue parte fundamental en el ascenso de Maru hasta la gubernatura, por supuesto. También fue muy bien recompensado: cinco años secretario del Ayuntamiento como segundo indiscutido, un año de secretario general de gobierno y luego Fiscal General del Estado hasta el trágico accidente. Y no fue senador por que rechazó la oferta que generosamente le hizo la gobernadora. Del senado, su camino al gobierno del estado hubiese sido inmejorable. Le veían espolones para gobernador y él no se tuvo confianza.
Lo mismo podemos decir de Mario Vázquez, quien también ronda en los linderos de la indisciplina. Mario fue coordinador del gabinete en el Ayuntamiento, diputado local y coordinador del grupo, secretario de Obra Pública y senador de la república. Hoy no es precandidato a nada por la manera en que perdió, hizo una campaña cuidándose de no asolearse e, incomprensible, desatendió las casillas donde se depositarían y contarían los votos. Habiendo recibido la oportunidad de su vida, la dilapidó.
Maru les ha pagado muy bien: el César Jáuregui de hoy es muy diferente al César Jáuregui perdedor frente a Teto y al secretario en el Ayuntamiento de Delicias; el Mario de hoy no es el mismo de aquel Mario presidente en Trías ni el Mario presidente de un partido opositor sin recursos. Nada tienen que reclamar, ni a su partido ni a la gobernadora. Al contrario, deberían agradecer, el señor senador y el señor ex fiscal son los más beneficiados del éxito panista que encabeza Maru Campos. Volteen doce años hacia atrás, vean donde estaban y vean donde están ahora, sin que ninguno pusiese su pellejo en prenda. Fue Maru la que apostó su libertad contra el cargo y resulta que al cierre del sexenio, otra vez está bajo persecución política. Ahora por un tema generado en la Fiscalía de Jáuregui. Si él se siente desprotegido, ¿cómo se sentirá ella?.
Habiendo recibido todo, asumen actitudes desleales ninguneando la facultad política de la gobernadora a recomendar perfiles para presidencias municipales y diputaciones. Ahora, si están disciplinados y en la institucionalidad, exprésenlo claramente en lugar de mandar mensajes desafiantes. En los hechos, sugieren que las decisiones de Maru contribuyen a la desunión del PAN. ¿Es en serio?. ¿Cuándo dejó de ser “la jefa”, como la llamaban siempre?. ¿Ni por asomo se les ocurre pensar que son ustedes los que alientan la desunión?. ¿Maru es desleal y mal agradecida, ustedes leales y agradecidos?. Miren que bonitos, cuando me conviene sí, cuando no ni madre.
En cuanto a los pequeños de mente inane que sueltan su gato a retozar por imitación, sería pertinente recordarles que no conocen el significado de la derrota. Los panistas que al primer triunfo de Maru tenían 25 o 30, han vivido en abundancia los útlimos diez años. Imaginen un triunfo de Morena, con Chávez o Pérez Cuéllar, da igual. En vez de andar peleando por el huesillo que hoy buscan afanosos, andarían de perras flacas. Y si piensan que Pérez Cuéllar les daría cabida, es que de plano son lerdos. Cruz los quiere usar y luego se limpiaría con ustedes. Cuando corteja a los de Morena pone cara de chairo, cuando a los panistas de conservador. Ya los quiero ver sin alcaldías, sin congreso y sin gobierno. Sitúense ahí.
Frente a los intentos de insubordinación, otro personaje relevante es Marco Bonilla. El edil ve los intentos de rebelión como quien mira los toros desde la barrera, siendo el más interesado en llegar a la próxima elección con los activos alineados. Podría ser el mayor ganador con un PAN unido, pero también el mayor perdedor con un PAN fraccionado. Él tiene la obligación política de facilitar las decisiones de la dirigencia y solidarizarse activamente con la gobernadora. Las circunstancias reclaman su liderazgo. pronto será formalmente candidato, no querrá llegar a la elección con un PAN debilitado.
En chihuahua se juega el destino de la Patria, no es momento para ternuritas ni chantajes. Los que se van a definir que se definan claramente, mejores tiempos para ratificar nuestra convicción de mexicanos libres no existen.
















