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Chihuahua
viernes, julio 10, 2026
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José Emilio González, conocido por “Niño Verde” o “el chamaquiado”, trastornó ayer la disputa interna del régimen por la gubernatura de Chihuahua. Es el dueño absoluto del Partido Verde y en esa condición envió al presidente nacional, Arturo Escobar, a Ciudad Juárez para formalizar un madruguete a favor de Cruz Pérez Cuéllar, que venían negociado tres o cuatro semanas atrás.

El movimiento arrebató a la dirigencia de Morena la prerrogativa de elegir candidato, anulando (complicando todavía más, nadie muere la víspera) de facto las posibilidades de la senadora con licencia, Andrea Chávez, alternativa del radicalismo demagogo agrupado en el grupo político-delincuencial identificado como “La Barredora”. Si Andrea caminaba cuesta arriba, el desprestigio de sus apoyadores es brutal, ayer el Verde colocó un saco de cemento sobre sus espaldas.

El madruguete se realizó en Juárez, pero quedó registrado, alto y claro, en Tabasco. En la carrera de Morena por la gubernatura estaban el edil Pérez Cuéllar y la senadora Chávez como únicos precandidatos, en competencia real. Con el anuncio de ayer el edil fortaleció su aspiración y, en consecuencia, la senadora queda muy disminuida. La desacomodó Escobar o ya se sabía fuera de competencia, porque han pasado 24 horas sin reacciones. Obviamente no ha procesado bien la sorpresiva jugada o ya estaba resignada, son un grupo muy contestatario y se quedaron mudos.

Una primer pregunta: ¿Emilio González actuó por iniciativa personal e interés exclusivo del Verde o en coordinación con la presidenta Sheinbaum?. Iremos viendo, por ahora las reacciones son limitadas para realizar inferencias, apenas salió con una declaración la dirigente local de Morena, cuyo comentario carece por completo de importancia. Ariadna Montiel ha guardado silencio, igual que la senadora con licencia y sus voceros, especialmente Corral.

Sin embargo, existe un trascendido interesante. Se dice que durante las primeras conversaciones Pérez Cuéllar mostró dudas sobre la pertinencia de tomar parte en el madruguete, disposición que fue cambiando en positivo hasta el día de ayer, cuando se declaró “muy honrado y muy comprometido”. Es lo mínimo que puede hacer, debilitaron su competencia casi al extremo de colocarlo como único precandidato.

Como animal político, Cruz olfatea el peligro. Si aceptó la condicionante es porque tenía seguridad de que no comprometía su proyecto. Con seguridad fue valorando y se dejó querer hasta conseguir información confiable de que Sheinbaum estaba de acuerdo, o por lo menos que no desautorizaba la iniciativa Verde. Me parece imposible que, mínimo, no haya consultado con Ariadna Montiel.

Otro apunte a tomar en cuenta es la conducta del Verde en los últimos meses, pasó de alianza incondicional a calculada insubordinación. Entre otros actos de rebeldía, frenó el último intento demagogo para reformar la ley electoral y desafió a la presidenta rechazando su propuesta contra el nepotismo. El tema de su rebeldía es cada vez más relevante en Morena, donde los radicales empiezan a verlo como partido adversario.

Se comportan más como un partido independiente, que aliado. En San Luis Potosí de plano se distanció de Morena, con la virtual candidatura de la senadora Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo. En San Luis van solos, sin tener en cuenta el enojo de Sheinbaum. También ha manifestado su interés por competir sin alianzas en Nayarit, Querétaro, Colima y, lo inesperado, en Chihuahua se atrevieron a condicionar la candidatura.

Esta postura es muy del Niño Verde: empezó aliándose con el PAN, al ver que decaía trasladó su interés al PRI y luego a Morena, ¿prepara la ruptura definitiva con el régimen de la demagogia?. No me extrañaría, abandonar el barco antes de que se hunda es parte de su ADN político. Y Morena es, ahora mismo, un partido en decadencia, lastrado por la corrupción, la narcopolítica y observado por el poderoso Imperio.

Esa crisis la ven con claridad los dirigentes verdes y, obviamente, no quieren sufrir las mismas consecuencias de su socio mayor. Sin embargo éste es otro tema, del que pronto hablaré. Por ahora cierro con otra pregunta:  ¿Fracturas en el régimen? Por supuesto, intentan cancelar por las malas el proyecto de “La barredora”.

Aunque tampoco es relevante, Andrea Chávez carece de estructura y su grupo es odiado socialmente. Para muchos mexicanos, especialmente del Norte, Adán Augusto López es el político más despreciable del país. De cualquier forma tranquilos, mucha agua pasará bajo el puente antes de las definiciones finales. Iremos comentando.