Desde que el presidente Trump regresó a la Casa Blanca, Lorenzo Salgado Araujo y su familia se angustiaban pensando qué debía hacer él si agentes de inmigración lo detenían. Estaba en proceso de obtener la residencia legal después de que uno de sus hijos, ciudadano estadounidense, lo patrocinara; llevaba consigo esos documentos, dijo la familia.
«Siempre supo qué hacer en caso de que lo detuvieran, de que lo pararan», dijo en entrevista con The Texas Tribune su hijo mayor, Ronaldo Salgado, de 29 años. «Sabía que no debía firmar nada, sabía que no debía ponerles las cosas difíciles».
Por eso la familia no cree en la versión de agentes federales, quienes afirman que Salgado Araujo presuntamente embistió un vehículo sin distintivos conducido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) la madrugada del martes. Funcionarios del ICE aseguran que el hombre, de 52 años, «se negó a obedecer múltiples órdenes verbales» y «utilizó su vehículo como arma» al intentar atropellar al agente que disparó el tiro mortal.
En cambio, creen que su padre, un trabajador de la construcción sin antecedentes penales, entró en pánico después de que vehículos sin distintivos lo siguieran y sospechó que alguien intentaba robarle su camioneta y sus herramientas de trabajo. No es raro que agentes del ICE utilicen vehículos sin distintivos y usen máscaras al realizar arrestos, y grupos defensores de derechos afirman que esta táctica provoca que muchas veces las personas no se den cuenta de que quienes las detienen son agentes federales.
«Lo sé en el corazón, él pensó que lo iban a asaltar por sus herramientas», dijo el Salgado más joven. «Uno de sus mayores miedos era que alguien le quitara sus herramientas de trabajo, porque de eso vivía».
Salgado y su hermano, un ingeniero de 27 años que vive en Washington D.C., hablaron en una conferencia de prensa emotiva y a menudo tensa el miércoles, en la que líderes de Houston y defensores de derechos civiles dijeron haber recibido muy poca información del ICE sobre el tiroteo mortal, y exhortaron a la ciudad y al condado a iniciar una investigación completa y abierta.
«Tiene que haber una investigación así», dijo el representante federal Al Green, demócrata por Houston. «No solo debemos tenerla, debemos tener una audiencia, para que el público pueda ver y escuchar toda la evidencia disponible, especialmente las grabaciones de las cámaras corporales».
Después de la conferencia de prensa, la familia se reunió con el fiscal de distrito del condado de Harris, Sean Teare, quien ha pedido que cualquier persona con video o testimonios se presente.
El Salgado más joven dijo que su padre, quien llegó de México con su novia de la preparatoria hace casi cuatro décadas, había construido un próspero negocio de construcción. Instó a sus hijos a trabajar duro como él, y los tres se graduaron de la universidad, uno de ellos de la prestigiosa Universidad de Tufts, en Massachusetts.
Salgado, maestro en Houston, dijo que su padre «no quería otra cosa en la vida más que mantener a su esposa y ver a sus hijos convertirse en grandes personas».
Era un «hombre de rutina» que siempre comenzaba su día antes del amanecer y por lo general salía de casa alrededor de las 6 a.m., después de un abundante desayuno preparado por su esposa, para dirigirse a su trabajo construyendo casas en el norte de Houston.
Pero la madrugada del martes, después de que Salgado Araujo recogiera a otros tres hombres, incluido su hermano, para ir a un trabajo de construcción, agentes federales en vehículos sin distintivos lo detuvieron de manera repentina. Un vocero anónimo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que supervisa al ICE, dijo en un comunicado que el arresto formaba parte de una no especificada «operación de aplicación de la ley dirigida» en el East End de Houston, un vecindario predominantemente latino.
Los voceros no explicaron por qué Salgado Araujo estaba en su radar.
Salgado dijo que su padre sabía respetar a las autoridades.
«Si mi padre hubiera visto un emblema del ICE, o un emblema que dijera algo sobre una agencia de la ley, mi padre habría cooperado», agregó el hijo. «No habría huido, porque temía por su vida».
Piden una investigación
Líderes electos locales y otros defensores se sumaron a las exigencias de una investigación independiente sobre la muerte de Salgado Araujo.
«Lo que sabemos es muy poco», dijo Juan Proaño, quien encabeza la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), un grupo de defensa fundado hace casi un siglo en Corpus Christi. «Queremos una investigación completa y transparente. Toda la evidencia, las grabaciones de cámaras corporales, las grabaciones de cámaras del tablero, los videos de testigos, los registros de despacho, todo debe preservarse y darse a conocer a un investigador independiente y al público».
LULAC ofrece una recompensa de 5,000 dólares por información y videos que conduzcan «al arresto, acusación, condena o exoneración de cualquier persona involucrada en este posible homicidio».
Proaño dijo al Tribune que la familia planea presentar una demanda federal contra el gobierno, pero primero debe presentar una queja conforme a la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act), que permite a las personas demandar al gobierno por lesiones, muerte o daños materiales causados por la negligencia o los actos indebidos de un empleado federal que actúa en el desempeño de sus funciones.
Domingo García, presidente nacional de LULAC, pidió al Departamento de Policía de Houston que investigue, al decir que no confía en una investigación federal.
«No esperamos la verdad del Departamento de Justicia ni del FBI», dijo García. «Esperamos un encubrimiento, eso es justamente lo que esperamos. Pero que quede muy claro: la única manera en que los hagamos rendir cuentas es si los ciudadanos y los residentes de Houston los hacen rendir cuentas».
Uno tras otro, los oradores del miércoles —incluida la representante federal Sylvia García, otra demócrata por Houston que representa la zona de la ciudad donde ocurrió el tiroteo— exhortaron a que una entidad no afiliada al ICE llevara a cabo una investigación exhaustiva y transparente.
Insistieron en comparaciones con el tiroteo mortal del ICE en enero contra Renee Good, una madre de 37 años que se encontraba en una protesta durante la Operación Metro Surge del ICE ese mes, cuando agentes federales le dispararon y la mataron en Minneapolis. Al igual que con Salgado Araujo, los voceros federales acusaron a Good de «usar como arma» su automóvil y dijeron que los agentes del ICE actuaron en defensa propia, aunque las grabaciones disponibles ponen en duda esa versión.
Pese a los intentos de fiscales locales, nadie ha sido acusado por su muerte.
Líderes políticos y defensores de Texas también trazaron un paralelismo con el tiroteo mortal, el año pasado, de un oficial del ICE contra Ruben Ray Martínez, de 23 años, en South Padre Island. La agencia federal acusó al hombre, originario de San Antonio, de intentar deliberadamente atropellar a un oficial mientras agentes del ICE ayudaban a dirigir el tránsito en torno a un accidente. Las grabaciones de cámaras corporales y de seguridad, divulgadas después por el Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS, por sus siglas en inglés), no mostraron de manera concluyente que Martínez lo hubiera intentado.
«Lo mismo», dijo Johnny Mata, veterano defensor de derechos civiles en Houston que ahora colabora con la Greater Houston Coalition for Justice. «Por eso todo funcionario público en un puesto importante en este condado, ciudad y área circundante debe dar un paso al frente y decir que lo que pasó allá no va a pasar aquí».
El Departamento de Seguridad Pública de Texas investigó el tiroteo de Martínez y exoneró a los dos agentes del ICE. A principios de este año, un gran jurado decidió no procesar al agente que disparó a través de la ventanilla de Martínez.
Un vocero del DPS dijo en un comunicado que la agencia no estuvo involucrada en el incidente de Houston, y citó la investigación iniciada por el FBI.
El alcalde de Houston, John Whitmire, demócrata, dijo que no estaba seguro de si la ciudad podía investigar el incidente, dada la jurisdicción de la agencia federal.
Las agencias de policía locales y estatales suelen investigar los tiroteos policiales de otro departamento.
Pero ha sido poco frecuente que las autoridades locales investiguen un incidente federal. Por ejemplo, un análisis de ProPublica publicado a principios de este año encontró que la policía local no abrió investigaciones en seis de los 12 tiroteos cometidos por agentes federales en servicio que, desde septiembre, han provocado la muerte o lesiones de ciudadanos e inmigrantes.
El hijo se enteró de la muerte de su padre por Facebook
El Salgado más joven dijo que se enteró de la muerte de su padre no a través de las autoridades, sino mediante un video en redes sociales, una hora después del tiroteo. El video, de contenido explícito, muestra a Salgado Araujo gimiendo de dolor mientras yace en la calle y funcionarios del ICE parecen atenderlo.
«Vi un video publicado en Facebook de que le habían disparado», dijo el hijo entre lágrimas. «Lo reconocí de inmediato, no por su apariencia, sino por su voz, pidiendo ayuda entre llantos mientras yacía en la calle, desangrándose».
Su hermano menor, quien lleva el nombre de su padre, dijo que nunca olvidará ese video.
«Escucharlo gritar de agonía y, ya sabe, ver que le habían disparado y que no le estaban dando ningún tipo de primeros auxilios, solo estaban encima de él, sujetándolo, dejándolo desangrarse como a un perro», dijo al Tribune. «No quiero que se le recuerde así. Quiero que se le recuerde como un hombre trabajador, alguien que siempre impulsó la educación de mis hermanos y la mía como una forma de salir adelante en la vida, y alguien que verdaderamente encarna el sueño americano».
Su hermano dijo que su padre fue declarado muerto en el mismo hospital donde nacieron él, su hermano menor y Lorenzo, de 27 años: el Hospital Ben Taub, de Harris Health.
Durante la mayor parte de los 35 años que su padre vivió en Houston, dijo Salgado, mantenía por lo general la misma rutina diaria.
«Cada tarde después del trabajo, descansando en su porche, escuchando música, acariciando a su perro», dijo Salgado.
«Así es como quiero que el mundo conozca a mi padre, no como alguien a quien le dispararon y mataron, sino como un hombre de familia, un hombre que entiende que las cosas buenas les llegan a quienes se esfuerzan mucho», agregó entre lágrimas.
La comisionada del condado de Harris, Lesley Briones, cuya familia emigró de México, dijo que se le «rompe el corazón por la familia de Lorenzo, que nunca más lo tendrá en casa. Literalmente construyó el sueño americano de la gente durante décadas, y el suyo le fue arrebatado. Necesitamos la verdad, necesitamos respuestas y necesitamos rendición de cuentas».
El homicidio, que representa al menos el cuarto caso relacionado con agentes del ICE desde que Trump volvió a asumir el cargo, ha tenido eco en todo el estado y el país.
En Austin, por ejemplo, organizaciones de derechos civiles y líderes religiosos denunciaron la muerte el miércoles, y exhortaron a los funcionarios electos a tomar medidas contra la violencia del ICE en sus comunidades. Está previsto otro mitin en Houston el miércoles por la noche.
«Este homicidio es el resultado directo de la militarización de nuestras comunidades», dijo Mario Gaona, del Partido por el Socialismo y la Liberación, en una conferencia de prensa en el centro de Austin. «El terror y la corrupción tienen que terminar. Este año se han canalizado $30,000 millones de dólares de los contribuyentes hacia esta maquinaria de deportación».
Para los hijos de Salgado Araujo, la muerte de su padre no solo desgarró a su familia, sino que los hizo cuestionar su concepto de justicia y de lo que significa ser estadounidense.
Su padre está muerto y su tío —quien, según la familia, tampoco tiene antecedentes penales— decidió regresar a México desde la detención del ICE. Los otros dos pasajeros del vehículo también regresarán a México, dijeron los hijos.
«Que nuestro propio gobierno federal lo haya matado, con la ayuda de políticas federales que son decisiones deliberadas, simplemente me llena de una rabia enorme», dijo Lorenzo Salgado al Tribune. «Sobre todo estando en Washington D.C.; ver los monumentos el fin de semana me llenó de un orgullo increíble».
Ahora, se preguntó, «¿cómo podemos sentirnos orgullosos de nuestro país?».
















