Puede que Unitree Robotics sea poco conocida fuera de China, pero sus robots no lo son. Millones de personas en todo el mundo han visto vídeos de las máquinas de la compañía realizando hazañas increíbles que parecen casi sobrehumanas.
Durante la celebración del Año Nuevo Lunar, retransmitida a nivel nacional por televisión en China, un grupo de robots humanoides Unitree realizó una elaborada rutina de kung fu , escalando muros, haciendo volteretas hacia atrás y blandiendo espadas.
Ahora la compañía está dando su paso más importante hasta la fecha: una oferta pública inicial en la Bolsa de Shanghái. El jueves, Unitree fijó el precio de sus acciones en el equivalente a unos 22 dólares, con el objetivo de recaudar unos 900 millones de dólares en una operación que la valora en unos 9.000 millones de dólares.
La salida a bolsa se produce en un momento crucial para la industria de los robots humanoides. Los inversores apuestan a que las máquinas diseñadas para parecerse a los humanos y moverse como ellos se convertirán en el próximo gran avance tecnológico. Los gobiernos también las consideran cada vez más activos estratégicos.
El mes pasado, la Comisión Federal de Comunicaciones anunció planes para prohibir los nuevos robots humanoides y cuadrúpedos de fabricación china, alegando motivos de seguridad nacional. Funcionarios estadounidenses argumentan que, a medida que estos robots se generalicen en fábricas, oficinas y hogares, podrían recopilar subrepticiamente información comercial, gubernamental y personal confidencial, o abrir nuevas vías para ciberataques contra infraestructuras críticas. El año pasado, investigadores europeos identificaron vulnerabilidades de seguridad en un robot Unitree que podrían ser explotadas por piratas informáticos.
China acusó a Estados Unidos de «exagerar el concepto de seguridad nacional» y amenazó con represalias . El miércoles, Pekín anunció una serie de medidas de represalia contra Estados Unidos, citando las acciones de la FCC como uno de los factores que motivaron dichas medidas.
Una convención de robótica en Tokio en mayo. El Gobierno de Estados Unidos avanza en restringir nuevos robots hechos en china, humanoides y cuadrúpedos. Foto: Hiroko Masuike / The New York Times
Una convención de robótica en Tokio en mayo. El Gobierno de Estados Unidos avanza en restringir nuevos robots hechos en china, humanoides y cuadrúpedos. Foto: Hiroko Masuike / The New York Times
Washington también parece decidido a evitar que se repita lo sucedido en la industria de los vehículos eléctricos, donde los fabricantes chinos, con la ayuda de un generoso apoyo estatal, aumentaron rápidamente la producción y llegaron a dominar el mercado mundial.
Unitree se ha consolidado como el principal competidor de China en el campo de la robótica humanoide. Su importancia quedó patente cuando su fundador, Wang Xingxing, ocupó un lugar destacado frente a Xi Jinping, el máximo líder del país, en un simposio celebrado el año pasado para presentar los avances tecnológicos de China.
La empresa, con sede en la ciudad de Hangzhou, al este de China, remonta sus orígenes al Sr. Wang, quien comenzó a experimentar con robots a los 19 años mientras estudiaba en la universidad. Tras realizar estudios de posgrado y trabajar un tiempo en una empresa fabricante de drones, fundó la compañía hace una década.
Lo que comenzó como una empresa emergente unipersonal se ha convertido en una de las compañías de robótica líderes en China y en un referente nacional en la iniciativa de Pekín para liderar el mercado de los robots humanoides. A sus 36 años, el Sr. Wang se ha convertido en el rostro público de esa ambición.
Sin embargo, Unitree también representa la cuestión central que planea sobre el sector. La tecnología avanza rápidamente, como demuestran las exhibiciones de la compañía. No obstante, la posibilidad de que exista un gran mercado comercial a corto plazo es mucho menos segura.
“La venta de acciones de Unitree será un indicador clave de cómo los mercados de capitales perciben esta tecnología prometedora pero incipiente”, dijo Lian Jye Su, analista de Omdia, una empresa de investigación tecnológica con sede en Singapur.
Según la empresa y los analistas de mercado, Unitree envió más robots humanoides que cualquier otro fabricante el año pasado. La compañía sigue siendo relativamente pequeña, con unos ingresos previstos de unos 250 millones de dólares en 2025. Sin embargo, sus ventas se han cuadruplicado con creces y es rentable.
Si bien persisten las dudas sobre la viabilidad comercial inmediata de los robots humanoides, su importancia a largo plazo es ampliamente reconocida como un paso significativo en el avance de la inteligencia artificial.
Los sistemas de IA actuales, como los chatbots, aprenden principalmente analizando grandes cantidades de datos digitales recopilados de internet y otras fuentes. Sin embargo, los robots humanoides aprenderán cada vez más interactuando con personas y objetos del mundo físico.
Ese campo emergente se conoce como «IA encarnada» o «IA física». Los coches autónomos son una aplicación, pero se espera que los robots humanoides operen en entornos más variados e impredecibles, desde fábricas y almacenes hasta tiendas y, finalmente, hogares.
Para las empresas tecnológicas, los humanoides representan un mercado emergente para chips y software. Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, ha declarado que la IA física es la «próxima frontera» de la inteligencia artificial.
En junio, Nvidia anunció una colaboración con Unitree para construir un robot de investigación. Unitree suministrará el cuerpo mecánico y Nvidia el cerebro digital: un chip de IA especializado diseñado específicamente para un robot.
Algunos analistas predicen que la demanda de robots humanoides podría acelerarse en los próximos años. Un informe reciente de CLSA, una firma de investigación de inversiones, pronostica que el mercado global alcanzará los 69 mil millones de dólares para 2030, frente a los aproximadamente 2 mil millones de dólares de este año.
Según el informe, se prevé que la adopción se desarrolle por etapas a lo largo de décadas. Es probable que los fabricantes, en particular los de automóviles, sean los primeros grandes clientes, seguidos por los sectores de servicios y comercio minorista, antes de que finalmente se generalice su uso en los hogares.
De cara al futuro, Morgan Stanley estima que el mercado de robots humanoides podría superar los 5 billones de dólares en 2050, con hasta mil millones de modelos en funcionamiento en todo el mundo. Estas proyecciones siguen siendo altamente especulativas, pero ilustran las ambiciosas visiones de los inversores para el sector.
En su folleto informativo, Unitree identifica la incertidumbre sobre la política comercial estadounidense como un riesgo. La compañía también advirtió que la creciente competencia y la menor demanda ralentizaron el crecimiento en el primer trimestre de 2026.
















