En los últimos cinco años, el número de fisioterapeutas no ha dejado de aumentar en España. Ahora mismo, más de 74.000 sanitarios colegiados de este tipo ejercen su profesión en nuestro país. Como muy bien define la RAE, la fisioterapia es una disciplina en la que las lesiones se tratan con «medios físicos», es decir, aplicando calor, frío y/o ultrasonidos. Por supuesto, los masajes y la aparatología también están presentes, con el uso de torres modulares de mecanoterapia, juegos de mancuernas, bancos de cuádriceps y otros aparatos que permiten trabajar las extremidades superiores e inferiores, realizar los ejercicios terapéuticos pertinentes para prevenir futuras dolencias y restablecer o mejorar la movilidad. Asimismo, los últimos avances científicos también facilitan mantener una higiene postural adecuada.Este aumento de fisioterapeutas colegiados responde a una mayor demanda por parte de la población de unidades especializadas que propongan una alternativa a la terapia pasiva. Si bien es cierto que la fisioterapia también contempla el uso de técnicas pasivas como los ultrasonidos para, por ejemplo, reducir los espasmos musculares y disminuir la inflamación, en las unidades especializadas más modernas, la rehabilitación y el tratamiento terapéutico se enfocan desde un punto de vista más dinámico que requiere la participación activa del paciente.
El impacto de la evidencia científica en la fisioterapia moderna
De la terapia pasiva al ejercicio terapéutico guiado
Ya son varios los estudios que señalan que, para favorecer la recuperación del paciente, conviene combinar las técnicas fisioterapéuticas habituales con la rehabilitación activa. Alternar ambos métodos mejora la capacidad motora incluso en los pacientes de la UCI.Hasta no hace tanto, los procedimientos empleados se englobaban únicamente en la primera categoría: la punción seca, que consiste en introducir una aguja de acupuntura en la piel, o los masajes son ejemplos clásicos de técnicas fisioterapéuticas pasivas a las que, con el tiempo, se sumaron otros métodos igualmente pasivos, como la electroterapia o la terapia con ultrasonido. Estos otros dos procedimientos se desarrollaron a mediados del siglo XX, cuando los últimos avances tecnológicos permitieron innovar las técnicas fisioterapéuticas pasivas utilizadas hasta el momento.En el siglo XXI, concretamente a partir del año 2001, la fisioterapia comenzó a ramificarse: surgieron varias categorías, como la fisioterapia pediátrica o la fisioterapia geriátrica. Desde entonces hasta hoy, la rehabilitación activa ha adquirido progresivamente más importancia.En la mayoría de los casos, los profesionales consideran que la participación activa del paciente es clave para su propia recuperación. Los ejercicios de fortalecimiento muscular y los de estabilidad funcional son dos ejemplos de métodos de rehabilitación y terapia activa ampliamente utilizados en unidades como la de fisioterapia don Benito, donde esta clase de técnicas se incluye como una parte más del plan de rehabilitación del paciente.
Principales áreas de tratamiento con respaldo clínico
Fisioterapia deportiva y prevención de recaídas
El origen de la fisioterapia deportiva se remonta a miles de años atrás. A Galeno, médico de la antigua Grecia, se le atribuyen, por ejemplo, algunos ejercicios para mejorar la fuerza en general. Sin embargo, esta disciplina comenzó a abordarse con un enfoque más próximo al actual a partir de la Primera Guerra Mundial, durante y después de la cual se precisaron nuevos métodos con los que tratar a los heridos.En el caso de la fisioterapia deportiva, los objetivos son los mismos que los que se persiguen en otras disciplinas, aunque las técnicas se adaptan a deportistas profesionales o aficionados que necesitan recuperarse de una lesión, evitar recaídas o prevenirlas.Los avances tecnológicos hacen posible que estos deportistas se beneficien de técnicas terapéuticas pasivas y activas como las siguientes:
- Terapia con ondas de choque, para estimular la regeneración celular y tratar afecciones como la fascitis plantar.
- Radiofrecuencia INDIBA, una tecnología basada en la reparación tisular que mejora el flujo sanguíneo, reduce el dolor y disminuye la inflamación, induciendo al cuerpo a reemplazar él mismo las células dañadas y a cicatrizar las heridas en menos tiempo.
- Electroestimulación muscular o EMS, una técnica no invasiva que resulta especialmente útil para mantener la masa y el tono muscular en deportistas que, como parte de su proceso de recuperación, deben permanecer parcialmente inmóviles. Para ello, las fibras musculares se activan mediante impulsos eléctricos.
- Estudios biomecánicos en 3D. Para realizar estos análisis, se utilizan dispositivos de última generación que le permiten al fisioterapeuta identificar los patrones de movimiento del deportista cuando corre. Se trata de un recurso en el que el movimiento es clave: el deportista debe estar en modo carrera para que el fisioterapeuta identifique los puntos de mejora en los que hay que trabajar para modificar su forma de correr y conseguir así un mayor rendimiento físico y/o evitar lesiones potenciales por posturas inadecuadas.
- Rehabilitación activa con realidad virtual. Es un nuevo enfoque de fisioterapia que, según los profesionales que lo utilizan, estimula la recuperación del paciente de una manera lúdica y divertida, lo que dinamiza el proceso de rehabilitación y mantiene al paciente motivado. Básicamente, el paciente se coloca unas gafas de realidad virtual en las que se proyectan distintos escenarios que, para resolver y pasar al siguiente nivel, exigen realizar ciertos movimientos y ejercicios de rehabilitación bajo la dirección del fisioterapeuta.
Esta última técnica ya se ha utilizado para mejorar la estabilidad del hombro, fortalecer las extremidades superiores e inferiores, trabajar la rotación de cadera y rehabilitar trastornos de la articulación temporomandibular.
Consejos para una rehabilitación efectiva y duradera
Para que los efectos positivos de la rehabilitación perduren en el tiempo, es importante prevenir cualquier tipo de lesión. Por este motivo, la terapia activa guiada por un profesional colegiado es tan necesaria. Al tratarse de ejercicios de rehabilitación que involucran al paciente en su proceso de recuperación, el propio paciente toma conciencia sobre su cuerpo, sobre los mecanismos que puede aplicar para corregir su postura y sobre el modo en que más le conviene moverse para evitar posibles dolencias.En general, para beneficiarse de una rehabilitación eficiente, el paciente debería seguir estos seis tips:
- Solicitar una evaluación, por parte de un profesional colegiado, del estado físico en el que se encuentra en lugar de iniciar cualquier programa de rehabilitación por su cuenta y sin la supervisión de un experto.
- Fijar unas metas realistas que permitan mejorar la flexibilidad, la resistencia, la fuerza y la movilidad, pero sin sobreesfuerzos físicos que, lejos de paliar las dolencias y prevenir lesiones, empeoren los dolores y provoquen desgarros y fracturas.
- Ir de menos a más. Los ejercicios deben requerir siempre cierto esfuerzo, pero nunca han de causar dolor. El movimiento debe ser suave y la dificultad del ejercicio se ha de adaptar en función de la condición física del paciente, de sus posibles patologías previas, de su edad y de sus objetivos.
- Combinar métodos de terapia pasiva con rehabilitación activa para maximizar los resultados.
- Realizar periódicamente los ejercicios terapéuticos indicados por el fisioterapeuta para evitar un retroceso o un estancamiento del progreso.
















