Hay muchos estudios que demuestran que el ejercicio físico beneficia a la salud física e incluso a la mental. Ahora, en una nueva investigación se ha explorado qué influencia tiene el ejercicio físico en las relaciones matrimoniales.
El nuevo estudio es obra de Ashlyn Mildenhall, Matthew L. Núñez y Jeremy Yorgason, todos de la Universidad Brigham Young (BYU) en Provo, Utah, Estados Unidos.
Los autores del estudio analizaron datos de casi 1700 parejas jóvenes casadas. Los datos fueron recolectados en el marco de un programa de esa universidad en el que se ha realizado un seguimiento de más de una década a tales parejas desde poco después de casarse. Las parejas son una muestra representativa de la población estadounidense.
El equipo comparó los efectos del ejercicio físico ejecutado de modo individual con los del ejecutado a la vez por ambos cónyuges. Para la comparación, el equipo tuvo en cuenta tres aspectos de la relación matrimonial: comunicación, resolución de conflictos y estrés conyugal.
Si bien ambas formas de ejercicio físico se asociaron con matrimonios más saludables, las parejas cuyos miembros se ejercitaban juntos reportaron mejor comunicación, mayor resolución de conflictos y menores niveles de estrés conyugal que las parejas cuyos miembros no se ejercitaban juntos.
Caminar, como por ejemplo haciendo senderismo, fue la forma de ejercicio compartido más común entre las parejas del estudio, lo que sugiere que las parejas no necesitan pagar costosas cuotas de gimnasio ni instalar equipamiento de gimnasio en una habitación de su hogar a fin de obtener los beneficios potenciales del ejercicio físico para la relación.
Los investigadores también encontraron que las parejas que se ejercitaban juntas reportaban una mejor capacidad de escucha y una mayor sensación de ser escuchadas y apoyadas por su cónyuge. Yorgason cree que esto puede ayudar a explicar por qué el ejercicio compartido se asoció con una mejor comunicación y resolución de conflictos. “Nuestros hallazgos sugieren que el ejercicio conjunto facilita, de manera sutil pero significativa, la capacidad de resolver conflictos pacíficamente”, destaca Yorgason.
De todos modos, los autores del estudio advierten que hacer ejercicio físico juntos no es una cura para todos los conflictos matrimoniales.
El estudio se titula “Conjoint Exercise among young married couples: Exploring associations with couple conflict, conflict resolution, and communication”. Y se ha publicado en la revista académica Family Relations.
















