El proyecto Centinela nació y creció con mala prensa, siendo una de las obras emblemáticas en la administración de Maru Campos. Propios y ajenos contribuyeron a su mala imagen, al pontificar con arrogancia de sabio medieval que, a lo más, sería un oneroso elefante blanco. El tiempo suele poner a todos en su lugar, la gobernadora y el secretario de seguridad, Gilberto Loya, tan criticados durante años, terminaron callando bocas. Hoy Centinela es una realidad, lo constatan la imponente torre que domina el centro de Juárez, los subcentros regionales y la tecnología desplegada en toda la entidad.
Cruz Pérez Cuéllar mantuvo la critica hasta hoy, día de la inauguración. Considera que la inversión pudo destinarse a obras viales y pavimentación, criticando hasta los acabados del edificio. Una pregunta: ¿a qué se pudieron destinar los cientos de millones, probablemente miles, que tiró y sigue tirando en su campaña ilegal por la gubernatura?. Esperar algo diferente sería inocente, así sea el mejor proyecto de seguridad en todo el mundo y haya sido construido a mitad de precio, encontrarían la forma de cuestionarlo.
Su mezquindad política jamás les permitirá reconocer logros adversarios, está en su ADN. Es lo mismo, pero a la inversa, con los proyectos populistas. Su devoción ciega los hace celebrar los peores desatinos de sus gobernantes, por ejemplo cancelar el aeropuerto de Texcoco a un costo de 350 mil millones de pesos, tirar 21 mil millones de dolares en una refinería que trabaja al 40 por ciento y justificar el ecocidio del Tren Maya. Eso les parece muy bien.
Antes, sus aviesas observaciones encontraban eco en la sociedad. Hoy, en cambio, suenan más al típico rencor con tufo electorero. El proyecto que según ellos quedaría tirado, está concluido en tiempo y con el presupuesto asignado, negar su importancia es una bajeza. El edil juarito y algunos de quienes son más ácidos en la critica terminarán tragándose sus palabras; Centinela es desde ahora uno de los centros de inteligencia más importantes del país. Hasta la Policía Municipal de Juárez, como otros cuerpos en la entidad, recibirá sus servicios. Para eso fue diseñado.
También mueve a sospecha que siendo Morena un partido al que millones de mexicanos asocian con grupos criminales, apodado “narco-partido”, sean sus presidentes municipales, diputados y líderes partidistas quienes se hayan opuesto al proyecto y desplegado una organizada campaña descalificatoria. ¿Están protegiendo a los criminales o cuidan intereses electorales y financieros?. Siempre será mejor guardar silencio que hablar estupideces, máxima que los integrantes del autoritarismo no conocen.
Puede que mañana corrompan el proyecto, vivimos en un país donde el presidente de la República y líder de la demagogia decidió abrazar a los criminales en lugar de combatirlos. Las instituciones de gobierno están infiltradas hasta la médula y los esfuerzos actuales por reducirlos son insuficientes, lo acaba de reiterar hoy en Ecuador el secretario de Estado Norteamericano, Marco Rubio. La campaña negra seguirá, es parte del guion contra el gobierno estatal, pero quedan en el proyecto Centinela los esfuerzos de la gobernadora Campos y el secretario Loya por hacer su parte contra la delincuencia.
Y Bueno, mientras inauguraban esta portentosa obra en Ciudad Juárez, las autoridades de seguridad en el gobierno de Sheinbaum hicieron el vacío. Son los modos del autoritarismo, como Maru desafió a la presidenta, reaccionando a una feroz persecución precisamente por destruir un narcolaboratorio, decidieron desairar la invitación. Como chihuahuense deseo que Centinela dé resultados, por que deseo que la sociedad recupere las amplias franjas de territorio nacional, ahora en poder de criminales. Si, felicidades a la gobernadora; felicidades al secretario.
Rompeolas
Ecuánime y muy político se vio Salvador, Chava, Calderón, presidente municipal de Parral. Antes de su informe, rendido ayer, envió un mensaje de unidad al panismo, ponderando la disciplina de Jesús Valenciano, su homólogo en Delicias. Es cierto, Valenciano es uno de los pocos panistas de alto perfil que han sido generosos en su lealtad con la gobernadora Campos, replegando sus aspiraciones en cuanto Marco Bonilla amarró la candidatura al gobierno. Otro en los mismos términos es Alfredo Chávez, único con credenciales para disputar la presidencia municipal contra Santiago de la Peña y César Jáuregui, antes de la locura, pero que optó por bajar su aspiración en pos de la unidad propuesta por Maru. No son los únicos, si los más representativos del panista comprometido con su partido y respetuosos del liderazgo político ejercido por la gobernadora.
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Contrasta, desde luego, con el minúsculo grupo que pide unidad a insultos, desafíos al liderazgo de la gobernadora y queriendo tumbar a patadas las puertas del partido. Esos que pretenden ponerse como ejemplo del ser panista, ahora misma trabajan al servicio de Morena, particularmente vía Pérez Cuéllar, y en el pasado hicieron esfuerzos por ser admitidos en la demagogia. Lo he dicho en otros momentos, su activismo es demencial, patearon y patean al partido, pero sin ellos no hay unidad. Mira que bonitos.
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Por cierto, cuentan que más tardó Juan Blanco en limpiarse las lágrimas de cocodrilo, que en salir corriendo a buscar alternativas en Morena. Como no pudo hace seis años (se le adelantó Marco Quezada) aseguran que busca de nuevo postularse por Morena, encuerdado por el asesor sin tornillos. Con un poco de verguenza que tuvieran.
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Otro botón de muestra, obviamente Claudia Espino resultó poco confiable al régimen autoritario, así que decidieron sustituirla del cargo administrativo más importante en el INE, la Secretaría Ejecutiva, responsable de organizar las elecciones. En su lugar nombraron a Roberto Félix, uno de los colaboradores más cercanos y leales a Guadalupe Taddei, la primer responsable de garantizar los triunfos oficialistas. La “cata”, como es llamada por sus amigos, estaba en total sintonía con la demagogia y aún así la despidieron, imaginen el nivel de control al que aspiran para el día de la elección. Queda el apunte, para que vayan tomando nota.
















