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Chihuahua
martes, octubre 27, 2026
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Con el tema de Jáuregui, no han entendido nada. Siguen obstinados con que es imposible sentenciarlo por el delito de traición a la Patria, acusado de cometer el pecado de combatir al crimen destruyendo uno de sus narcolaboratorios. Desde luego, en todo caso deberían premiarlo, como tampoco por la muerte de dos agentes extranjeros (de los mexicanos ni se toman la molestia en recordarlos), en su camino de regreso a Chihuahua, o a donde fuese luego de la destrucción.

Es pretexto del régimen para endilgar (imputar legalmente no pueden) el delito a un opositor y usarlo como parte de su propaganda política. En un país con Estado de Derecho, imputarlo sería imposible; en el nuestro de acordeón, cualquier juez recibe la orden superior y adelante. Lo último que les importa es saber si hay o no pruebas suficientes contra él, sólo necesitan la obediencia de un devoto togado y tienen de sobra. Ganando sus buenos centavos, los abogados le prometen, desde luego, que puede salir pronto. Ellos saben que mienten, también conocen la justicia en modo cuatroté.

César saldrá cuando Sheinbaum autorice, sea mañana, pasado o cuando lo considere según sus cálculos políticos. Ahora, si entienden y siguen usándo su nombre como bandera para nutrir sus aspiraciones domésticas, entonces estamos frente a una perversidad aviesa. Conscientes o no, contribuyen a la división interna del PAN y a la retorica oficialista de que la gobernadora traicionó y miente para zafarse de problemas legales. ¿Traición? Si le dijo, frente a testigos, que no podía ser candidato cargando sus problemas legales, el que avisa no traiciona y Maru avisó ocho veces. Estaba insistiéndole en atender esos asuntos y él la desoyó, como desoyó a tantos amigos que le sugirieron lo mismo.

En cuanto a la mentira, la misma presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el desencuentro de ambas en el aeropuerto de Juárez. Maru pudo equivocarse al revelar una conversación privada, en lugar de recurrir a un video controlado para negar las acusaciones de que entregó al estado subrayando la narrativa de partido de la muerte y todo lo que ha dicho al respecto. Pero no de mentir, la misma presidente reconoció que se levantaron la voz en una discusión ríspida y ayer un columnista prestigiado, Héctor de Mauleón, validó lo dicho por Maru sobre que Ariadna Montiel tiene relaciones con personajes del crimen.

Demuestra con hechos su compromiso por frenar en Chihuahua los avances del populismo, hasta el punto de revelar, casi desesperada, una conversación privada, y los propagandistas del régimen mantienen la retorica de que ya entregó. La presidente y un columnista reconocido respaldan sus declaraciones y siguen insistiendo en que miente. Discúlpenme sus detractores, esa propaganda carece de lógica, no hay forma de sostenerla con objetividad. Y luego el coro de pequeños panistas interesados sumados a la narrativa demagoga.

Es una campaña pensada en minar la credibilidad de la gobernadora, porque la consideran parte importante en la gran lucha por el poder. En la estrategia general de Morena resolvieron primero doblar a Maru y luego a Bonilla, ¿están ciegos que no pueden ver esa obviedad?. El objetivo no es Maru, es Bonilla. Ella no estará en las boletas, él sí; ella no debatirá con Cruz, él sí. Maru ya es gobernadora y, por cierto, contra un gobernador panista que, éste si, hizo lo posible para entregar el estado al populismo. Atiendan lo fundamental, Maru muy probablemente sea diputada federal y coordinadora de la bancada. Bonilla necesita ganar la campaña para ser gobernador. Es que tiene uno que ponérselos con manzanitas para que comprendan. O, como decía Doña Tina, ¿son de los que “ni oyen ni entienden, ni quieren entender”?.

Por último, ya lo había escrito, lo repito ahora: al PAN no le alcanzan los votos para ganar por sí sólo, queda muy corto y, en el caso particular de Chihuahua, capital, ningún candidato del PAN le suma un sólo voto a Bonilla. Ni uno sólo. Un candidato ciudadano tendría alguna posibilidad de ayudar en esa tarea prioritaria. Los pequeños ambiciosos seguirán rechazando los hechos, negados a la realidad no dejarán de pensar en sus intereses. Pero los asesores que aconsejan a Bonilla y participan en sus cuartos de guerra tienen la obligación de saber que sin 2027, no hay 2030 ni 2033. Vayan elección por elección, después se pelean y si quieren hasta imputan a los próximos alcaldes, sean quienes sean. Por ahora piensen en la campaña frente a ustedes.

 

Rompeolas

 

Al PRI se le queman las habas por parasitar al PAN, yendo aliado en las próximas elecciones y algunos de sus voceros (creo que fue el coordinador de sus tres diputados) ahora salen con la desfachatez de que no en la Ciudad de Chihuahua. ¿En serio quieren arriesgarse a perder el registro?. Jajajajaja, se hacen los interesantes sin saber que dejan ver sus intenciones; grillar contra la decisión de Maru. Van a ir en alianza porque ya lo dijo alito y será el PAN quien imponga condiciones.