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sábado, noviembre 7, 2026

El observatorio espacial Swift reentró en la atmósfera terrestre

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El 4 de noviembre de 2026, el satélite astronómico Swift de la NASA reentró a la atmósfera terrestre sobre la región de Sumatra septentrional, en Indonesia, aproximadamente a 3,4 grados de latitud norte y 98,6 grados de longitud este. La NASA preveía que la mayor parte de la nave espacial se desintegraría al atravesar la atmósfera, pero es posible que más componentes de lo creído sobrevivieran a la reentrada.

 

El Swift, puesto en órbita en 2004, realizó una gran labor a través de los años, estudiando los estallidos de rayos gamma (las explosiones más potentes del universo actual) y otros objetos y fenómenos astronómicos, gracias a estar equipado con varios telescopios que efectuaron observaciones en rayos gamma, rayos X, luz ultravioleta y luz visible.

 

Todas las naves espaciales en órbita terrestre baja experimentan una cierta resistencia al avance provocada por el aire de la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. Aunque ese aire es muy escaso, su débil efecto de frenado es capaz de reducir poco a poco la altitud a la que orbita la nave. Si esta no cuenta con capacidad de propulsión para mantener su órbita, el progresivo descenso sitúa la nave ante una creciente densidad del aire hasta que todo se precipita y la nave cae de manera rápida e incontrolada. Un aumento de la actividad solar amplificó este efecto para la nave Swift, que comenzó a descender más rápido de lo previsto y sin posibilidad de compensarlo por sus propios medios.

 

Por encargo de la NASA, la empresa Katalyst Space Technologies envió una nave de salvamento en julio pasado, pero el intento de remolcar a la Swift hasta una órbita segura fracasó.

 

Swift apuró desde entonces el tiempo que le quedaba para efectuar observaciones útiles, hasta poco antes del inicio de su destrucción, concluyendo una vida plena de logros para la astronomía.

 

Diseñado para una misión de dos años, consiguió mantenerse productivo durante más de diez veces ese tiempo.

 

A lo largo de su histórica misión, Swift observó más de 2000 estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos actual. Estudió más de 1400 explosiones de supernovas. Fue testigo de estrellas despedazadas por agujeros negros. Vigiló galaxias activas. Realizó un rastreo de rayos X de todo el cielo. Escrutó asteroides y cometas. Y llevó a cabo muchas otras observaciones. Los datos obtenidos por Swift han contribuido a la publicación de cerca de 7000 estudios académicos.