La violencia tocó las puertas de la gente bien, literal, enviando un osado desafío al gobierno local. Pueden llegar hasta el fraccionamiento donde vive el Fiscal y dar muerte a sus escoltas sin ocuparse de las víctimas colaterales, es la interpretación ciudadana tras la jornada de sangre en Cantera V, la noche del miércoles.
Terror, desde ayer la vida de cualquier mortal vale tres cacahuates en la ciudad de Chihuahua. Si los sicarios del mal atentan contra el responsable de la seguridad en el estado, qué puede esperar la gente común. Nada más que encomendarse a Dios. Esa lógica conclusión establecieron en redes los atemorizados ciudadanos.
La escalada violenta es inocultable, mientras los criminales elevan sus blancos –de un tiempo a la fecha son frecuentes los ataques a policías- crece en intensidad y expande sus áreas de influencia, cubriendo más territorio.
Los habitantes del sector, clase media alta, que se veían ajenos a la guerra entre grupos criminales, el miércoles supieron que las balas son de plomo no de salva y la sangre, emanando del cuerpo, es tibia y mancha el pavimento. Cualquiera es posible víctima.
El gobernador Corral y el jefe de Policía, Aparicio, se apresuraron a decir que los ataques no iban dirigidos a los escoltas del Fiscal Peniche y menos al Fiscal. ¿Importa a quién estaban dirigidas esas balas asesinas? Para nada, la gente sólo sabe que ahí murió un policía, una residente inocente que llegó en mal momento a su casa y fueron heridos guardias de seguridad privada que nada tenían que ver con la refriega.
La versión del gobernador y el jefe de policía es un cliché, ninguna autoridad aceptará jamás la gravedad de una crisis de violencia como la que vive Chihuahua. Pero en el fondo saben que la seguridad del estado se les va de las manos, eso de que los atacan por no negociar y en respuesta al enérgico combate suena más hueco que un guaje seco sin agua.
La pregunta que deben formularse el gobernador y sus asesores, como César Jáuregui e Ismael Rodríguez, es si el Fiscal Peniche contribuye a la solución o forma parte del problema.
Desde luego ellos tienen información privilegiada para una respuesta sincera, si la encuentran afirmativa están obligados a obrar en consecuencia, un Fiscal necesita plena confianza para ejercer el cargo.
Y no se pretende descalificar a nadie o poner en su morral muertitos de otros, por ministerio de ley César Augusto Peniche es responsable de la seguridad de Chihuahua y razón por la cual los hechos violentos en la entidad son atribuibles a su deficiente desempeño. Es la grave responsabilidad que llega con el cargo.
Con la seguridad no se puede jugar, las controversias constitucionales, el activismo de Lucha en el Tribunal, los años de Jiménez Castro en servicio y la presencia de Duarte en los oxigenadores son intrascendencias cuando se trata de proteger la vida de los chihuahuenses. Ahí la Fiscalía, obviamente, ha fallado.
Mientras la violencia crece, el gobernador Corral concentrado en lo suyo. Ayer declaró que denunciará públicamente a Peña Nieto por incumplir el ofrecimiento de extraditar a César Duarte, previniendo con tiempo a sus detractores para que no “lo acusen de hacer campaña política”.
Conociendo a Javier Corral es fácil suponer que no permanecerá en la simple exigencia mediática, tema que maneja muy bien. Lo más probable es que prepare un escenario nacional, reflectores, sonaja y pandero incluidos, para hacer la denuncia pública prometida.
¿Prepara otra caravana? Puede, también está la organización de la versión dos del Grupo Chihuahua que, dicho por sus integrantes, dio origen al Frente político que hoy encabeza Ricardo Anaya, como candidato a la Presidencia de la República. Una segunda caravana es factible.
Con independencia del método elegido para la denuncia, es claro –lo anunció ayer- la decisión de ir otra vez contra Peña Nieto está tomada, sólo espera el momento oportuno para desplegarse.
Es la tarea que se ha dado Javier Corral desde que asumió el gobierno y estaría muy bien a no ser porque en su empeño único descuida los asuntos más importantes de Chihuahua, como inseguridad y salud.
El presidente está emplazado, Corral es echado para adelante, también quiere enviar el mensaje de que no lo doblarán ni con mil controversias constitucionales adversas o severos recortes económicos. Otro episodio más de choque entre Corral y Peña, pero no tiene que ver con proselitismo electoral, así que nadie piense mal, es asunto de justicia. Ajá
Entre los cambios anunciados ayer en Palacio, concentra la atención la salida de Maclovio Murillo, asesor jurídico y autor de la estrategia legal contra Duarte. Su salida se había mencionado semanas atrás con insistencia, pero al concretarse sucedió de la manera menos ortodoxa, en una especie de acto de ilusionismo desapareció de un día para otro del escenario estatal.
Las diferencias de Maclovio con César Jáuregui y Peniche era públicas, el asesor depuesto no cuidaba las formas, pretendía moverse más que la pelota y con frecuencia era víctima de sus propios excesos, principalmente por la sospechas de que negoció –indirectamente- la salida de Garfio y el arreglo otros inculpados. Era incómodo, pero necesario a los intereses del Nuevo Amanecer.
Con su renuncia, por los motivos que sean, abre un hueco en el proceso legal de los maxijuicios. Para que Alberto Espinoza, sustituto, tome ritmo pasarán semanas y tiempo es lo que menos tienen en gobierno, las campañas avanzan y Duarte no cae.
¿Qué motivo la salida de Maclovio? Seguramente no fue uno sino varios “detalles” que lo apartaron de Corral progresivamente hasta que reventó la liga. La versión que hicieron correr, de su esposa enferma, es increíble, Maclovio no es médico ni curandero, ese cuento de hadas déjenlo para los niños de pecho.
Miguel Ángel Osorio puso el ejemplo, a invitación de Reyes Baeza vino a Chihuahua para estimular la campaña del PRI. Es una forma de que los priistas aprovechen a sus figuras políticas, y por razones obvias ningún partido tiene tantas como ellos.
Desde luego no hizo el mismo ruido que cuando era poderoso Secretario de Gobernación y venía con la tarea de combatir al crimen, pero cumplió con un evento muy decoroso que seguramente sirvió a los intereses electorales de su partido.
Ya saben el camino, ahí está una veta por explotar en busca del voto, sólo una recomendación, si los invitados hablan de César Duarte que no den respuestas medrosas, la gente quiere verlos comprometidos con el combate a la corrupción, de la cual Duarte es uno de sus íconos.
















