Gustavo Madero salió de su habitual zona de confort, la oscuridad de la trastienda y el acuerdo en lo oscurito, y no hay más explicación que su decisión por buscar la gubernatura, algo que ha sorprendido a los observadores más escépticos, teniendo en cuenta que no es de los que arriesgan en proyectos inciertos.
¿Tiene Madero algún acuerdo con Javier Corral? Podría ser, si por el gobernador fuese lo dejaría de sucesor con los ojos cerrados, garantizando su pase a la impunidad. El punto es que no todo es querer, primeramente necesitan construir condiciones necesarias para materializar sus aspiraciones y en éste caso Javier desteje.
Sin embargo es interesante la histriónica aparición de Madero en la Cámara de Senadores, con un ensayado discurso contra López Obrador en el que no aportó absolutamente nada a la discusión nacional, pero dejó el mensaje de “miren hacia acá, existo”, lo que era obviamente su pretensión.
A la actuación de las hojas aventadas al piso, en la máxima tribuna del país, agreguemos que en sus redes subió una ridícula explicación, formato video, de por qué usaría un pin a favor de la libertad sexual, que les habrían entregado en la Cámara. No hay duda, decidió salir del closet.
Su problema es que ese mismo closet del que intenta salir está lleno de cadáveres, su pasó por la política nacional es el de un oportunista que mezcla la política con los negocios en los terrenos de la ilegalidad. Recordemos su autoría intelectual en los moches, acción corrupta que tanto dañó al PAN y de la que Gustavo fue uno de los mayores beneficiarios ¿Cierto Villalobos? Y también estiró la mano tras los famosos acuerdos de Peña Nieto, con las reformas, según ha trascendido.
En el gobierno de Chihuahua tampoco desaprovecha oportunidades, se dice que uno de los primeros negocios que hizo con la administración de Javier Corral, siendo jefe de gabinete, fue vender el software para la secretaría de Finanzas, 20 millones por algo que nadie encontró justificación.
Aquel negocio fue menor, el verdadero negocio de Madero, aseguran, y otros empresarios ligados a Palacio, está en las plantas tratadoras de Agua. Con Atlatec se hincharon durante 18 años, obviamente no quieren dejarlo.
Pero donde Madero exhibe su miseria, la de un millonario avaro que pelea por centavos, es en un fraccionamiento conocido como “Campestres Carolinas”, al norte de la Ciudad.
Hace años lo medio desarrollaron, vendieron los terrenos e hicieron negocio con tierras ancestrales de su familia, por el lado de los Muñoz. No hace mucho acaban de robarse un terreno, según versiones de los vecinos, contiguo al negocio que tienen de maquinaria pesada, pero perteneciente al fraccionamiento.
Insatisfechos con el atraco, también por comentarios de los vecinos, ahora quieren quedarse con terrenos destinados a un parque, nada menos que 20 mil metros cuadrados que despojarían a los vecinos con quienes originalmente hicieron negocio. Hay que verlos.
Esa es la rapaz voracidad con que muchos, dentro y fuera de Chihuahua, observan a Gustavo Madero, el que acaba de levantar la mano para ser gobernador. Con un rostro intenta pasar de campeón contra las locuras del López Obrador; con otro encaja el diente hasta la médula en cuanta oportunidad observa, sea de un modesto terreno con valor de un millón de pesos o un negocio –como el de las plantas tratadoras- con valor de mil millones. En eso no distingue, pisa parejo, dicen.
…………………………
Luis Fernando Mesta, testigo presencial de los hechos, observó más aplausos que rechiflas, durante la estancia de López Obrador en Camargo. De aquel acto surgió la versión generalizada de que abuchearon a Javier Corral y al senador Gustavo Madero, pero el secretario del Ayuntamiento, intentando pasar por objetivo, está convencido de que hubo más aplausos.
En otras palabras, no exageren medios mentirosos, en Camargo los aplausos ganaron a las rechiflas ¿Dónde está el problema?. En ninguna parte, señor secretario, si problema no existe, lo que tenemos enfrente es una negación absoluta de la realidad, la autocomplacencia con que todo va “requetebién” y el convencimiento de que las minoritarias expresiones disonantes están motivadas en oscuros intereses.
¡Que manera de hacerle al tío lolo! Ciudadanos usualmente críticos, como Mesta, cambian en cuanto protestan un cargo público. Antes los gobernantes eran corruptos, depredadores y buenos para nada, sentencias lapidarias pronunciadas repetidamente en barras de cantina, tertulias y mesas de café.
Sigan atenidos a “su buen juicio”. Lo mismo dijo César Duarte cinco años atrás, un 16 de septiembre que recibió ejemplar rechifla de los asistentes al “Grito”, destapando un hartazgo ciudadano contenido hasta entonces, a causa de sus maneras abusonas y corruptas de gobernar. A parte de minimizar el rechazo ciudadano, los corifeos no tuvieron más idea que responsabilizar a Marco Adán Quezada.
Así Mesta, en su calidad de testigo presencial puede afirmar que no pasó nada, unos cuantos silbidos provocados por funcionarios del gobierno federal y grupos de izquierda, que terminaron ahogados entre atronadores aplausos de los panistas y buenos ciudadanos que adoran al gobernador.Ajá. Esperen las que vienen, el desprestigio de Javier Corral, a media administración, es sólo comparable con el de César Duarte, el odiado común, también expresado popularmente en mitad de su sexenio.
















