*La Línea 12 del Metro es conservadora

*Florencia, incompetencia calibre 4T

*Acelera tragedia sucesión presidencial

*Pertinente observación de Manque

*Jesús Mesta politizó los supercierres

*Lozoya, un burro cerril en cristalería

Si la pandemia le vino como anillo al dedo y hoy sumamos casi doscientos veinte mil muertos oficiales, cerca de medio millón según cuentas independientes más realistas, ¿Cómo le cayó el accidente en la línea doce del Metro, hasta hoy con saldo de 24 muertos y medio centenar de heridos? Supongo que como balde de agua fría al que duerme bajo tibias sábanas.

Llegó en la parte más importante de las campañas, cuando el voto está madurando, sin dar tiempo a disolverlo en el barullo ensordecedor de las mañaneras. El escándalo es demasiado grande para engullirlo de un jalón o incluso en trozos, hasta para un experimentado constructor de fantasías. ¿Con que intentará distraer al país intentando sepultar los muertos ? Quien sabe, menos con la verdad, esa permanecerá oculta como la información de los segundos pisos, hasta su muerte.

Todo podemos esperar, un oscuro subsecretario de Energía deslizó la posibilidad de sabotaje. En su cuenta de twitter Omar Saldaña publicó que “no debe descartarse ninguna causa, incluyendo el sabotaje”. Ante la imprudente barbaridad al poco tiempo retiró el mensaje y pidió perdón. Pero la tentación ahí está, con tal de encubrirse son capaces de atreverse a declarar que la línea doce del Metro es del partido conservador, neoliberal, reaccionaria, fifí y colapsó para complicar la consolidación de la 4T y la elección de sus candidatos.

Les resulta inadmisible reconocer una cadena de negligencias que anteceden la tragedia, pero ahí están: no existe certeza de un proyecto ejecutivo previo, lo que denota improvisación; Marcelo Ebrard apresuró las obras y después su inauguración, apremiado por los tiempos electorales del 2012; Mancera lo recibió bajo protesta, conocía los antecedentes de fallas; y Sheinbaum se encargó de la picota, permitiendo que una directora incompetente obviara el mantenimiento durante un año.

¿En quién recae la culpabilidad de las víctimas mortales y los millonarios daños? De investigar imparcialmente pondrían nombre y apellido a la cadena de negligencias y deslindarían responsabilidades penales, 24 familias están enlutadas. Pero como los principales involucrados son del nuevo régimen, debemos quedar satisfechos y confiar en que las investigaciones llegarán hasta “las últimas consecuencias y serán transparentes”, lo han prometido López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Pasarán años investigando sin llegar a ninguna conclusión, esta patraña repetida mil veces en el pasado por autoridades negligentes, es la confirmación definitiva de que los muertos y sus familias no recibirán justicia. Alargarán las investigaciones hasta que otra tragedia los alcance y enlace la cadena de impunidad.

Si quieren llegar al fondo, una de las primeras causas a investigar es el recorte de presupuesto para mantenimiento, por la malentendida austeridad ordenada como política de observancia obligatoria desde Palacio Nacional. Recordemos que Florencia Serranía, directora general del Metro, despidió al subdirector de mantenimiento para ahorrar dinero y asumió personalmente esas funciones.

Después de casi un año sin subdirector de mantenimiento, hasta hace unos días nombró a un “encargado de despacho”, quien por cierto no acababa de acomodarse en su silla cuando llegó la tragedia.

¿Recuerdan qué declaró Serranía cuando le pidieron explicaciones por el incendio en una estación de control, hace sólo unos meses? “Yo soy la directora general, solamente”, dijo resbalándose la responsabilidad. Igual esta vez, ella nada tiene que ver, entonces pidamos explicaciones al director del metro de Nueva York, al de Londres o al de Moscú, a ella porque, sólo es la directora del Metro donde sucedió la tragedia.

Aparte de la tragedia de ayer y el incendio en el centro de control, en los últimos dos años han ocurrido otros diez accidentes graves en el metro de la Ciudad de México. Bien, con absoluta desvergüenza Florencia Serranía se mantiene en la dirección general, haciendo alarde de ineptitud calibre 4T. Es depurado emblema de los 90 por ciento leales al Tlatoani y diez por ciento capaces.

Rompeolas

La tragedia en el Metro aceleró la confrontación de los grupos al interior del gobierno que disputarán la Presidencia del país en 2024, suponiendo que López Obrador no decida que sólo él puede continuar con la 4T y pida al Congreso la prolongación de su mandato, sólo necesita un transitorio. Primero cargaron contra Marcelo Ebrard, luego éste reaccionó y las redes sociales voltearon hacia Claudia Sheinbaum, después los dos se dieron con todo, hasta el momento resultando Marcelo el más perjudicado. Pensábamos que la sucesión empezaría el siete de junio, pues no, se adelantó un mes junto con las ganas de hacerse pedazos unos a otros. Paradójicamente esta guerra inevitable sería benéfica para el país, una fractura de ese tamaño restaría competitividad electoral a Morena, abriendo oportunidades a la oposición. Pero ya veremos, como dije, igual el tlatoani piensa quedarse hasta la muerte, sólo estaremos seguros cuando se haya ido sin dejar juanita.

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Serena, pertinente y si me permiten hasta elegante la observación de la presidenta municipal, Manque Granados, sobre los supercierres. Comedida y en buen tono subió en video en las redes oficiales del Ayuntamiento, donde recupera lo que dicen muchos chihuahuenses en privado; que el supercierre no sirve para evitar contagios, que las reuniones siguen realizándose, que la gente busca la forma de seguir saliendo, que el golpe a la economía es brutal y que mejor sería buscar alternativas menos drásticas pero más eficientes. Claramente desmarcada de Javier Corral, pero atinada y de sentido común. Manque tiene razón, los supercierres sirven para maldita la cosa y menos si a los mayores funcionarios de Palacio les da por politizarlos, como a Jesús Mesta, secretario general de gobierno. Que evitamos el rojo, dijo Corral ¿Más rojo que cerrando la economía del estado? Meros sofismas.

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Es común que los políticos en campaña entren en locura transitoria, desesperados por llegar al cargo anhelado. Y si algunos son de mentes reducidas e inexpertos, además entran en locuras delirantes, como Alfredo Lozoya, candidato a gobernador, y Miguel Riggs, candidato a presidente municipal de Chihuahua, ambos por Movimiento Ciudadano. Con el pretexto de que una casa en Punta de Oriente era picadero, llegaron de noche montados sobre un trascabo y, por sus pistolas, la destruyeron sin autorización judicial. A los insensatos les pareció acto impactante de campaña; querían mostrar pantalones. Lozoya debería controlar a los narcos que secuestran Parral ¿No los ha visto? Más que caballo, los vecinos del sector dijeron que vieron a un burro cerril en cristalería. Y como toda reacción violenta engendra violencia, a Riggs le cantó un tiro otro de los vecinos. En esa va la estupidez de hacerse notar a cualquier precio, en retos de tiros callejeros, burros en cristalería y vecinos encendidos por que, dijeron, tiraron la casa de una familia con hijos pequeños. Tiene uno dificultades para dar crédito. Consigan un lanza llamas y destruyan todos los sembradíos de la sierra, quizás así califiquen para robocop.