*La Universidad en momentos vulnerables

*Rector Fierro en la orfandad política

*Percepción es realidad; lo que parece es

Eran los últimos días en la campaña de Reyes Baeza, en ese punto toda la clase política sabía que su triunfo era inminente. Yo no había estado en ninguno de sus eventos y esa tarde decidí ir a la Quinta Gameros, donde se reuniría con profesionistas. Concluido el acto salí de prisa para evitar el habitual parloteo posterior, cuando me topo con la sorpresa de ver al rector Franco de pié bajo el quicio de la pequeña puerta en la verja de la vieja e imponente casona producto del amor. Ahí, con la paciencia de Pedro Domínguez, esperaba la oportunidad de cruzar palabras con el futuro gobernador.

Me condolió verlo en esa posición implorante, esperando casi furtivamente en instalaciones propiedad de la Universidad que todavía dirigía, y decidí acompañarlo mientras Reyes hacia la despedida del candidato, saludar a cuantos pueden. En mal momento para el rector mi arrebato de solidaridad, cuando el candidato llegó a la puerta y nos vio esperándolo, pasó su brazo por encima del rector y, abrazándome, me pidió que lo acompañase a su vehículo, estacionado a unos metros. No es que Reyes tuviese interés en hablar conmigo, es que deliberadamente evitaba al rector. Y así, sin proponérmelo, cancelé su imperiosa necesidad de hablar con él.

¿Porqué Reyes evitaba sin pudor a Franco? Porque había trabajado en la interna al lado de Anchondo. No, era por su contumaz negativa reconocer el nombre de Raúl Chávez para relevarlo en rectoría, asido a una obstinación que a muchos nos parecía inexplicable; ejercer hasta el final presión sobre los directores esperando que apoyasen a Jesús Valles. Las consecuencias de aquella pésima decisión hoy las conocemos; le costaron la vida pues nunca superó la depresión pos-cárcel. ¿Cómo una persona a quien destaparon para rector retirándole un zarape de su cabeza en una velada de copas, supone que puede imponer sucesor? Solo entiendo ese desvarió por la obnivulación mental del poder y la vileza de asesores oportunistas e inescrupulosos.

Hoy la Universidad está nuevamente en uno de sus momentos más vulnerables, el rector Fierro quedó en la orfandad política con el cambio de gobierno y parece no reconocer el hecho. Esta es una realidad que muchos advertimos pero el rector cerró los ojos y siguió actuando como si nada hubiese cambiado. Entonces desde Palacio le impusieron a tres funcionarios, entre ellos al Secretario General, segundo al mando, y al abogado general, que relevó a quien sus detractores llamaban “vicerrectora”.

Todos los gobernadores intervienen en la Universidad, pongamos que designar al rector es una prerrogativa metaconstitucional políticamente aceptada. Llegó el momento la gobernadora Campos hará lo mismo, la única diferencia en la presente coyuntura es que ahora necesita garantías de un relevo aseado que el rector Fierro no le ofrecía. La Universidad debe cuidarse con esmero, es nuestra institución educativa más acreditada, no pueden ni debe jugarse con su estabilidad, menos teniendo a un presidente que llama a la insubordinación de las universidades por que “ya no están generando cuadros”. Es un asunto muy delicado para jugar con él.

Esta nueva realidad encontró a medio camino a la Reforma Académica, trabajo de toda su administración. Desde luego al rector Fierro le cayó como patada en el hígado que hayan pospuesto su reforma por una decisión política, es su creatura. Pero no le queda más que aceptarla o confrontar al poder estatal para imponerla, pues encima está la percepción de que tras muchas decisiones del rector está una aviesa e impresentable mujer radicada en Barcelona, que se prestó para que Javier Corral la usase como uno de los instrumentos de la persecución política contra la hoy gobernadora.

Ignoro si el rector Fierro realmente haya entregado los destinos de la Universidad a esta siniestra mujer, sin embargo la percepción es que si y ella misma colaboró mucho en esa percepción al presumir en diversas reuniones informales que “Fierro me debe la rectoría”, comentarios de los que hay testigos presenciales. ¿Ciertas sus afirmaciones? ¿Cierto que la reforma es una de sus recomendaciones? No se, pero eso parece, es la interpretación política de los nuevos empoderados y, como todos sabemos, en política lo que parece es. Punto, no busquen más, parece que la señora sigue metida en la Universidad y esa intromisión es inadmisible.

Una reacción inteligente del rector Fierro sería declarar pública e inequívocamente que la Reforma Académica entró en pausa y actuar en consecuencia. Por ejemplo permitir que Villalobos Jión y Facio hagan el trabajo con los directores para regresar al modelo anterior. De hecho me han informado que lo están haciendo y que la propuesta de volver ha sido muy bien recibida por todos los directores, la mayoría de los cuales se opusieron al nuevo modelo. Lo consideraban impositivo y ajeno a la tradición universitaria.

Ahora, si el rector continúa enviando señales de que la Reforma va, únicamente conseguirá reacciones más enérgicas en Palacio. Necesita interpretar correctamente a la gobernadora, darse cuenta que llegó en una apuesta –literal- de todo o nada; que tiene la necesidad política de afianzar su autoridad principalmente en aquellas instituciones que le fueron adversas. Cualquier gobernador haría lo mismo, máxime una que llegó contra una feroz persecución política enderezada desde lo más alto del poder estatal y cuyos instrumentos de la persecución siguen actuando desde la oscura clandestinidad, sin más propósito que joder la pava. ¿No es tan difícil entender eso, o si?