Las herramientas de inteligencia artificial también han agilizado, o en algunos casos literalmente prestado una mano de ayuda, al campo médico. El Nobel de química de este año —uno de los dos galardones otorgados a la ciencia relacionada con la IA—, fue para un trabajo liderado por Google que podría ayudar a descubrir nuevos medicamentos.
Saad, el profesor de Virginia Tech, señaló que la IA ha ayudado a brindar diagnósticos más rápidos al proporcionar rápidamente a los médicos un punto de partida al determinar el cuidado de un paciente. La inteligencia artificial no puede detectar enfermedades, dijo, pero puede digerir rápidamente datos y señalar áreas problemáticas potenciales para que un médico real investigue. Como en otros ámbitos, sin embargo, plantea el riesgo de perpetuar falsedades.
El gigante tecnológico OpenAI ha destacado que su herramienta inteligente de transcripción Whisper tiene una robustez y precisión “casi a nivel humano”, pero expertos han dicho que Whisper tiene un defecto importante: es propenso a inventar fragmentos de texto o incluso oraciones enteras.
Pandey, de Cisco, dijo que algunos de los clientes de la compañía que trabajan en farmacéuticas han señalado que la IA ha ayudado a cerrar la brecha entre los “laboratorios húmedos”, donde los humanos realizan experimentos físicos e investigación, y los “laboratorios secos” donde las personas analizan datos y a menudo usan computadoras para hacer modelos.
En cuanto al desarrollo farmacéutico, ese proceso colaborativo puede tardar varios años, señaló, con la IA, el proceso se puede reducir a unos pocos días.
“Eso, para mí, ha sido el uso más dramático”, comentó Pandey.
















