Hace tiempo la gobernadora Campos ha venido socializando la candidatura de Marco Bonilla al gobierno del estado, la reunión con empresarios seis o siete semanas atrás quizás la más comentada. Ayer lo presentó ante un grupo de influyentes periodistas, anunciando que será el sábado cuando hagan oficial el destape. Ninguna sorpresa, el edil empezó como amplio favorito y así terminó, es la enorme ventaja de gobernar la capital, centro político de la entidad.
Marco recibie la noticia en inmejorable momento, hace un año Morena dominaba las preferencias electorales con 24 puntos por arriba del PAN, incluso en las mediciones azules. Hoy están en empate técnico, con el partido oficial cayendo consistentemente sin visos de frenar la caída. El mote de narco-partido, que bien ganado tiene, lo ha desacreditado enormidades, mientras el PAN sube de a poco pero sin detenerse. Pronto veremos los datos cuando sean medidos frente a frente los candidatos en contienda, pues se supone que a principios de septiembre anunciarán el favorecido del dedazo demoscópico.
Son buenos días para el PAN, lo cual no garantiza resultados positivos en junio del 2027, siempre será un reto mayor derrotar al partido en el poder, además acostumbrado al cochupo y a tirar cantidades ofensivas de dinero. Pero la nueva realidad electoral del estado despierta enormes esperanzas entre los mexicanos libres, pues la narrativa cambió radicalmente. Sólo unos meses atrás, los arrogante de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez advertían a los indecisos que deberían subirse al carro triunfador comprando en preventa, o se quedarían viéndolo pasar.
Muchos timoratos cayeron en el blof y empezaron a tender puentes de comunicación con ellos, algunos incluso ofrecieron dinero. No querían verse fuera de la poderosa maquinaría del populismo. Esa narrativa triunfalista perdió credibilidad, está despedazada por sus gobernadores, secretarios, legisladores e inumerables cómplices del narcotráfico arropado por sus siglas. Ahora ya no piden que se suban al tren, ruegan por que Morena no sea llamado narco-partido.
En ese contexto destaparán a Bonilla el sábado, un candidato jóven, fresco, con muy pocos negativos y sin señalamientos de corrupción, que ha sido un eficiente alcalde, las últimas obras de infraestructura vial son ejemplo de su alta capacidad ejecutiva. Además con el plus de que la gobernadora Campos se ha convertido en una de las voces más rebeldes y potentes de la oposición. Su activismo nacional hizo de la entidad centro de la oposición contra el régimen.
El factor Maru es relevante para Bonilla y para Chihuahua, hace sólo unos meses muchos afirmaban que la gobernadora entregaría el estado al populismo demagogo, algunos soltaron la mentira de que prefería a Cruz en vez de a Marco. Ahora nadie tiene dudas de que dará, junto con el candidato, una feroz lucha por preservar a la entidad de la infame influencia del totalitario que propuso López Obrador en el país y Claudia Sheinbaum intenta consolidar. Maru ha demostrado ser muy bragada, como muchos chihuahuenses cuando se trata de combatir abusos e injusticias.
La raya está pintada, ellos la pintaron dividiendo a la sociedad entre buenos y malos, polarización que será exacerbada durante las campañas. En consecuencia no hay más; en un lado estarán los ciudadanos comprometidos con Chihuahua y con la libertad, en otro los súbditos del régimen, abyectos soldados de la demagogia populista. Que cada quien vaya tomando sus lugares, pronto no habrá espacios para tibiezas ni simulaciones.
Rompeolas
El martes por la tarde, César Jáuregui quemó la última oportunidad de mostrar un mínimo de lealtad y agradecimiento con el PAN y con la gobernadora que tanto le dieron. En una reunión con Maru reventó la liga, llegando su obsesión al grado de contumacia. En vez de abandonar su loca idea de ser candidato a edil por la capital, se aferró en seguir adelante con tal despropósito. Aunque en política siempre hay espacio para la negociación, Jáuregui lo cerró al llenarles el hígado de piedritas, probablemente sin darse cuenta. Las salidas que ofrece muestra el estado de confusión en que está su mente. Ofreció bajarse de la contienda a cambio de que fuese Manque Granados la candidata, queriendo arrebatar a la gobernadora la prerrogativa de influir en la designación. Así de plano, quiere resolverla con un argumento desesperado del tipo “se comieron mi sopa pero ensucié su cuhcara”. Enorme desvarío o poderosos comprimosos para echar a perder su prometedora carrera política. ¿Informó a su equió que el CEN ya le dijo que no puede y no será candidato, por los antecedentes penales que arrastra?, ¿les dijo que ofreció bajarse si Manque era la candidata, dejándolos colgados?, ¿les ha comentado sobre sus encuentros furtivos con Pérez Cuéllar, enviando señales de tración?, ¿ha pasado informes de sus fuentes de financiamiento?. Si Jáuregui piensa que puede arrancar a Maru la prerrogativa de influir en el candidato a la Presidencia Municipal, es que de plano quedó tocado por el escándalo de la CIA. Es tanto como creer que la luna es de queso y sobre ella trotan lindos conejitos. Lo voy a poner en términos escatológicos, como solía hacerlo Teto Murgía: “nadie puede echarse un pedo por arriba del trasero”. No es tan difícil entenderlo, ¿o si?.
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Y sí, realidad objetiva, cada vez se consolida más el proyecto Santiago de la Peña. Ha construido una extensa red de apoyo entre panistas de abajo, en medio y arriba, como muestra en cada una de sus publicaciones. Por supuesto que no es Santiago por sí mismo, es el aspirante que logró el visto bueno de la gobernadora y del futuro candidato, mientras Jáuregui recibió tajante veto del CEN, mismo que pretende ocultar con tal de mantener engañados a los ingenuos. Veremos que sucede el sábado, probablemente haya nuevas señales sobre las candidaturas a las presidencias municipales de Juparez y Chihuahua, aunque sin duda la estrella del evento será Marco Bonilla, desde ese día la otra figura más relevante del panismo.
















