Naza, el documental de Yuval Abraham y Rachel Szor sobre métodos de exterminio en Gaza por parte del Ejército israelí, se convirtió este fin de semana en México en un pequeño fenómeno.
Exhibido con pocas copias, únicamente en salas de Cinemex y del circuito cultural, registró localidades agotadas, por lo que la cadena de cines y la Cineteca Nacional anunciaron programar más funciones.
Según cifras de Canacine, Naza se colocó sorprendentemente en el lugar 15 de la taquilla nacional.
Se estrenó el pasado septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue ovacionada por 25 minutos, récord en el encuentro italiano. Allí ganó el Premio Especial del Jurado, y en el Festival de Cine de San Sebastián fue nombrada Mejor Película Europea.
Benjamin Netanyahu, Primer Ministro israelí, calificó el filme como difamatorio y ordenó una investigación para dar con los militares entrevistados anónimamente en pantalla.
El Ministro de Cultura, Miki Zohar, aseveró que la cinta constituía una traición a la patria y pidió que se le retirara la nacionalidad a Abraham y Szor. Los realizadores se encuentran en paradero desconocido y afirman que no volverán a su país por temor a las represalias.
Naza toma su nombre del término militar israelí utilizado para referirse a los daños colaterales durante una operación.
Rodada en azoteas de Tel Aviv, la película presenta confesiones de soldados y agentes de inteligencia sobre los procesos para definir objetivos de ataque en Gaza, en búsqueda de miembros de Hamás.
Se habla de la utilización incluso de Inteligencia Artificial para elegir blancos factibles, a sabiendas del número de muertes civiles que acontecerán.
Entre bosquejos que detallan las operaciones en hojas de papel, la narración avanza de manera fría, con voces que defienden lo hecho y unas más que denotan remordimiento.
De acuerdo con el Ministerio de Salud gazatí, los ataques israelíes en Gaza han provocado más de 74 mil decesos.
















