El aterrizaje, que fue asistido por un sistema de paracaídas, marcó el final de una misión de tres meses en los que la cápsula enfrentó problemas técnicos que obligaron a su retorno sin los astronautas Barry «Butch» Wilmore y Sunita «Suni» Williams, quienes regresarán en febrero a bordo de una nave de SpaceX.
La Starliner había llegado a la Estación Espacial Internacional en junio pasado, en lo que debía ser la primera misión tripulada de Boeing, pero los inconvenientes técnicos obligaron a la empresa a traer de vuelta la cápsula vacía.
Este vuelo forma parte de los esfuerzos de Boeing por obtener la certificación oficial de la Starliner para futuras misiones tripuladas, un hito clave en su competencia con SpaceX dentro del programa de transporte espacial comercial de la NASA.
El aterrizaje, que se produjo sin complicaciones durante los primeros minutos del sábado, pone fin a una misión marcada por desafíos técnicos, pero también subraya el compromiso de Boeing de seguir desarrollando su nave espacial para misiones humanas en el futuro cercano.
















