Durante nueve entradas, Yankees jugó con la sensación de tener el destino asegurado. El equipo había rozado la perfección en la loma con el novato Cam Schlittler, quien coqueteó con la inmortalidad durante seis innings, pero luego vio cómo su relevo se desplomó como un viejo edificio en temblor. La ventaja se evaporó a un out del triunfo.
Pero en ese espacio donde suelen aparecer los fantasmas de agosto, surgió un hombre que había sido dado por acabado demasiadas veces: Giancarlo Stanton.
El toletero que perdió gran parte de la temporada por lesión se paró en el plato en la décima entrada, con el juego empatado y Rays soñando con consumar la remontada, Stanton descargó un swing de pura furia y conectó un jonrón de dos carreras que cambió el aire denso del dogout de Yankees.
El novato Schlittler, rozó la perfección al retirar a los primeros 18 bateadores. Ponchó a ocho y dio dos bases por bolas para terminar su actuación con un hit.
Trent Grisham se fue de 5-3 con dos jonrones y dos carreras impulsadas mientras los Yankees mejoraron a 9-4 contra su enemigo de la División Este de la Liga Americana al disparar 14 jonrones en dos noches y descansar hoy para iniciar serie mañana contra Boston.













