El tabaquismo sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible, pero dejar de fumar es notoriamente difícil. Incluso con medicamentos y terapia, menos de 1 de cada 10 fumadores logra dejar de fumar para siempre. Parte del problema radica en que la adicción no es solo conductual, sino también biológica. En la adicción, dos sistemas cerebrales se desequilibran. Un sistema, vinculado a la recompensa y el deseo, se vuelve hiperactivo. Otro, responsable del autocontrol y la toma de decisiones, se debilita.
Un nuevo estudio sugiere que es posible restablecer el equilibrio original. Mediante una técnica de estimulación cerebral no invasiva llamada estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr, o rTMS por sus siglas en inglés), los autores del estudio han descubierto que estimular la región cerebral del autocontrol y la toma de decisiones redujo significativamente la cantidad de cigarrillos que fumaban los sujetos de estudio a quienes se trató con esta clase de estimulación.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo encabezado por el Dr. Xingbao Li, de la Universidad Médica de Carolina del Sur, en la ciudad estadounidense de Charleston.
Los sujetos de estudio (fumadores adultos que querían dejar el tabaco) fueron repartidos aleatoriamente entre varios grupos. Los integrantes de un grupo recibieron un tratamiento simulado (un placebo). En el grupo de los tratados con estimulación magnética transcraneal repetitiva, cada persona recibió 15 sesiones de rTMS durante tres semanas, utilizándose escaneos cerebrales para guiar con precisión dónde y cómo se administraba la estimulación.
Los participantes que recibieron con suficiente intensidad la estimulación en la corteza prefrontal dorsolateral (la región cerebral del autocontrol y la toma de decisiones) redujeron su consumo de cigarrillos en un promedio de más de 11 cigarrillos al día. Esta fue una reducción significativamente mayor que la lograda por otros medios o mediante placebo.
La estimulación de la corteza prefrontal dorsolateral también condujo a un menor deseo de fumar y a una reducción del nivel de monóxido de carbono, que es un marcador biológico del tabaquismo. Estos efectos persistieron durante al menos un mes después del tratamiento.
El estudio se titula “DLPFC rTMS is more effective than sham or orbitofrontal stimulation for smoking cessation and alters frontal brain activity: A double-blind, sham-controlled randomized clinical trial”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Psychiatric Research.

















