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jueves, agosto 13, 2026

Científicos pegan dos proteínas, logrando que las células cancerosas se autodestruyan

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Investigadores de Stanford esperan que una nueva técnica revierta la acción habitual de una proteína en el linfoma, pasando de prevenir la muerte celular a desencadenarla.
Nuestros cuerpos eliminan 60.000 millones de células todos los días mediante un proceso natural de renovación y eliminación celular conocido como apoptosis.

Estas células, principalmente de la sangre y el intestino, son reemplazadas por nuevas. Sin embargo, el modo en que nuestros cuerpos eliminan material celular podría tener profundas implicaciones en las terapias contra el cáncer, según un nuevo enfoque desarrollado por investigadores de Stanford Medicine.

El objetivo de los investigadores es aprovechar este método natural de muerte celular para engañar a las células cancerosas y hacer que se destruyan a sí mismas. Su técnica logra esto uniendo artificialmente dos proteínas, de tal manera que el nuevo compuesto activa un conjunto de genes responsables de la muerte celular, provocando que las células tumorales se destruyan. Los investigadores describen este avance en un artículo publicado el 4 de octubre en Science.

Una idea revolucionaria en la investigación del cáncer
La idea surgió a Gerald Crabtree, MD, profesor de biología del desarrollo, durante un paseo por los bosques de Kings Mountain, al oeste de Palo Alto, California, durante la pandemia. Crabtree, un biólogo especializado en cáncer con larga trayectoria, reflexionaba sobre hitos importantes en la biología.

Uno de esos hitos fue el descubrimiento en la década de 1970 de que las células pueden iniciar su propia muerte por el bien del organismo. La apoptosis resulta ser fundamental para varios procesos biológicos, como el desarrollo adecuado de los órganos y la regulación del sistema inmunológico. Este sistema retiene las células que reconocen patógenos, pero elimina aquellas que reconocen al propio organismo, previniendo así enfermedades autoinmunes.

“Se me ocurrió: Bueno, esto es exactamente lo que queremos para tratar el cáncer”, dijo Crabtree, coautor principal del estudio y Profesor David Korn, MD, de Patología. “Queremos esencialmente la misma especificidad que permite eliminar 60.000 millones de células sin dañar las que no deberían ser eliminadas”.

Los tratamientos tradicionales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, a menudo destruyen un gran número de células sanas junto con las cancerosas. Para aprovechar los mecanismos naturales y altamente específicos de autodestrucción de las células, el equipo desarrolló un tipo de “pegamento molecular” que une dos proteínas que normalmente no interactuarían entre sí