Cd. de México.- La reducción de homicidios presentada por la Presidenta Claudia Sheinbaum en su Segundo Informe no significa que México haya alcanzado la paz ni que el crimen organizado haya perdido capacidad para desafiar al Estado, advirtieron los especialistas Eduardo Vázquez Rossainz y David Saucedo.
Ambos señalaron que la seguridad también debe medirse por el control territorial, la extorsión, la infiltración de autoridades, la penetración criminal en la política y el uso de explosivos, drones, minas y coches bomba.
La Presidenta reportó una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y julio de 2026, equivalente a 44 asesinatos menos cada día. También destacó detenciones, armas aseguradas y drogas confiscadas, así como la destrucción de 2 mil 725 laboratorios.
Vázquez Rossainz, especialista en inteligencia y seguridad nacional, consideró que las cifras muestran resultados, pero también la capacidad que conserva el crimen organizado. Añadió que la detención o abatimiento de líderes criminales puede provocar fragmentaciones, alianzas y disputas por territorios, además de intentos por penetrar gobiernos locales.
Saucedo, especialista en seguridad pública y crimen organizado, sostuvo que el Informe dejó fuera fenómenos como el «narcoterrorismo» y la «narcopolítica», afirmó, al referirse a ataques con coches bomba, explosivos y minas para generar miedo y presionar decisiones gubernamentales.
También cuestionó la falta de un diagnóstico sobre la infiltración criminal en gobiernos, corporaciones y procesos electorales, y el crecimiento del consumo de drogas.
Para ambos especialistas, el reto será determinar si la reducción de homicidios se traduce en recuperación territorial, menor extorsión, instituciones más protegidas y menor capacidad del crimen organizado para influir en gobiernos y elecciones de 2027.













