Durante siglos, se ha considerado al cerebro como un solo órgano. Sin embargo, una nueva investigación revela que lo que llamamos cerebro es, en realidad, un conjunto de dos órganos distintos que evolucionaron de forma independiente a lo largo de cientos de millones de años.
Este descubrimiento refuta el modelo predominante sobre el desarrollo cerebral. Durante décadas, los expertos en el tema han sostenido la teoría de que existe una única célula progenitora en las primeras etapas del desarrollo que da origen a todo el cerebro. Este modelo sugería que todas las partes del cerebro compartían un origen evolutivo común.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Rayyan T. Jokhai y Carolyn Dundes, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos.
Lo descubierto en esta investigación muestra que el cerebro humano consta de dos sistemas nerviosos ancestrales acoplados muy eficientemente el uno al otro: una parte más primitiva que regula los latidos del corazón, la respiración y otras funciones, y otra que nos hace distintivamente humanos, capaces de hacer cosas como escribir poesía, ejecutar operaciones matemáticas y reflexionar sobre nuestros propios orígenes.
El cerebro humano adulto tiene tres regiones principales: el prosencéfalo, el mesencéfalo y el rombencéfalo. El prosencéfalo se encarga del pensamiento de nivel superior: el lenguaje, la conciencia y el razonamiento abstracto. En contraste, el rombencéfalo, ubicado en la parte posterior del cráneo y a menudo llamado tronco encefálico, controla funciones automáticas esenciales que nos mantienen vivos: la respiración, el sueño y la regulación de los latidos del corazón y de la sensación de hambre. Las neuronas del rombencéfalo también controlan los músculos del rostro, la lengua y la garganta, lo que afecta al habla y a la deglución.
A pesar de la importancia crucial del rombencéfalo, los expertos han tenido desde hace décadas dificultades aparentemente insalvables para generar neuronas del rombencéfalo humano en el laboratorio. Este obstáculo ha dificultado la investigación de enfermedades graves que afectan al tronco encefálico, como la atrofia muscular espinal y la esclerosis lateral amiotrófica (también conocida como ELA o enfermedad de Lou Gehrig).
Este descubrimiento de que en diversos aspectos el cerebro no es un solo órgano sino dos, podría ayudar a explicar el motivo de esas dificultades para generar neuronas del rombencéfalo humano en el laboratorio, y abre nuevas vías para el estudio de las enfermedades antedichas, atrofia muscular espinal y esclerosis lateral amiotrófica, así como otras del mismo tipo.
El estudio se titula “Two parallel neural ectoderm progenitors contribute to the developing brain”. Y se ha publicado en la revista académica Nature Neuroscience.















