Europa, una de las lunas del planeta Júpiter, fascina desde hace mucho tiempo a los científicos por lo que podría esconderse bajo su capa de hielo: un océano global de agua líquida.
Ese océano oculto ha convertido a Europa en uno de los lugares más interesantes del sistema solar para buscar huellas de vida actual. Pero una nueva investigación sugiere que uno de los más prometedores atajos para obtener datos reveladores sobre la presencia de vida allí puede ser más difícil de usar de lo que se ha venido creyendo.
El estudio lo han llevado a cabo Lujendra Ojha, de la Universidad Rutgers en Piscataway, Nueva Jersey; Ankit Barik, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland; y Jacob Buffo, del Dartmouth College en Hanover, New Hampshire; en Estados Unidos todas estas instituciones.
El equipo empleó simulaciones por ordenador para comprobar si el agua líquida del océano profundo de Europa podría ascender a través de grietas en el hielo y acumularse en depósitos poco profundos cerca de la superficie. Dichos depósitos, en caso de existir, serían más fáciles de detectar por futuras misiones que el océano sepultado a gran profundidad. También resultaría más fácil extraer muestras de ellos que directamente de ese gran mar.
El misterio que los autores del nuevo estudio querían resolver era si este viaje del agua desde el océano subterráneo a depósitos cercanos a la superficie es realmente posible. ¿Puede el agua líquida ascender desde el océano profundo de Europa hacia la superficie sin congelarse en el camino?
Su conclusión del estudio: la ruta desde el océano profundo hasta el hielo cercano a la superficie es probablemente mucho más difícil de lo que se ha venido creyendo.
El hallazgo tendrá importantes repercusiones para las futuras misiones de exploración de Europa. En caso de encontrar bolsas poco profundas de agua líquida bajo la superficie de esa luna, puede que no contengan agua del océano profundo de Europa. En vez de eso, podrían haberse formado localmente, a partir de hielo que se derritió dentro de la propia corteza de hielo.
Esta distinción en el origen es importante. Analizar agua del océano de Europa revelaría la presencia de vida si es que existe. A tal fin, una acumulación poco profunda de agua sería más fácil de alcanzar que el océano de debajo. Pero si ese acuífero no está conectado al océano, es posible que no revele la presencia de vida en dicho mar aunque la haya.
El estudio se titula “Limited direct fluid exchange between the deep subsurface ocean and the shallow subsurface environment of Europa”. Y se ha publicado en la revista académica Nature Astronomy.














