El fenómeno meteorológico de El Niño – Oscilación del Sur (ENOS, o ENSO por sus siglas en inglés) consta de dos ciclos, comúnmente referidos como El Niño y La Niña, y su actividad tiende a promover inundaciones o sequías extremas en numerosas zonas del mundo, influyendo de modo significativo en la vida cotidiana de millones de personas.
Un nuevo estudio, a cargo de un equipo integrado, entre otros, por Samantha Stevenson y Julia Cole, la primera de la Universidad de California en Santa Bárbara y la segunda de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos ambas instituciones, revela que en los últimos 40 años los episodios de El Niño se han vuelto casi un 40 por ciento más fuertes, en comparación con cómo eran en la era preindustrial.
Los autores del estudio, que examinaron corales modernos y antiguos en las islas Galápagos para obtener huellas de la evolución del clima en el último milenio, descubrieron que los episodios de El Niño en las últimas cuatro décadas fueron más fuertes que en cualquiera de los mil años anteriores a aproximadamente 1850, cuando, tras el inicio de la Revolución Industrial, la humanidad comenzó a influir seriamente en el clima mediante las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Cole y sus colegas han constatado que la fuerza de El Niño cambia en paralelo con el calentamiento global. De igual modo que las elevadas temperaturas que experimenta nuestro planeta en las últimas décadas no son normales, no lo son tampoco, en el contexto de los mil años previos, los episodios de El Niño que la Tierra ha experimentado en los últimos 40 años.
Como es de suponer, las sequías e inundaciones que este fenómeno meteorológico ocasiona en diversas partes del mundo provocan a su vez incendios forestales, escasez de agua, pérdida de cosechas y otras calamidades que perjudican a la población de las regiones afectadas.
El estudio se titula “Recent strengthening of eastern Pacific ENSO in the last millennium paleorecord”, Y se ha publicado en la revista académica Science.
















